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El Almería, la china en el zapato sevillista

Cinco derrotas consecutivas para un equipo que lleva un lustro dando alegrías a su afición son demasiadas. Ayer, contra el penúltimo, el equipo de Manzano echó un montón de arena más en la tumba de aquel Sevilla campeón que deslumbró a todo el continente. Los jugadores que quedan de entonces son, hoy por hoy, sombras que deambulan por Nervión.

el 11 dic 2010 / 22:38 h.

Ortiz se anticipa a Alexis en un salto.

El 19 de mayo de 2007, mientras el sevillismo aún disfrutaba de la resaca de su segunda UEFA, la Unión Deportiva Almería celebraba un ascenso histórico para la capital más levantina de Andalucía. Sin saberlo, al Sevilla se le había metido una piedra en el zapato que, en situaciones como la de ayer, ha sido capaz de ridiculizarle. 

Para el primer año de su regreso a Primera, los almerienses pidieron a Cobeño y el Sevilla, cual Madrid de la vida, le puso una cláusula que dio alas al primer goleiro de la historia de la Liga. Aquel 1 de diciembre Diego Alves asombró a propios y extraños. Ayer a nadie llamó demasiado la atención que, en otra de sus inmensas actuaciones, fuera capaz de detenerle a Kanouté el undécimo penalti de su trayectoria en Liga. Ojo, le han tirado dieciséis.

Nadie olvida en Nervión aquel 1-4 en el que la figura emergente de Negredo se apuntó con exhibición incluida en la agenda de Monchi. Ayer su fantasma estuvo presente. A partir de ahí, el Almería siempre ha dado la cara ante los del Sánchez Pizjuán, vendiendo caras su derrotas. La última, en la jornada final de la pasada Liga fue la génesis de la caída en picado sevillista.

Ahora, a posteriori, es fácil pararse a valorar lo conveniente de aquel resultado que salvó Rodri para abocar, paradojas de la vida, al club que le paga a unos tiempos convulsos que comenzaron en la previa de Champions.

Oltra llegó a Almería con la difícil misión de reconstruir el derribo que le dejó el 'iluminado' Juanma Lillo. Ayer, su equipo -el penúltimo de la Liga- se plantó en el campo mejor que el Sevilla; tuvo un faro en Corona, algo que el Sevilla no tiene desde hace años; salía con la velocidad por las bandas que hizo grande al Sevilla, gozó de un mejor trato arbitral que el Sevilla; y, en definitiva, fue más que un equipo moribundo ahogado en sus recuerdos al que todos le ganan, con meneo incluido si es necesario. Y ahora, Dortmund y Madrid. Agárrense a la silla.

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