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El alquiler en la costa se abarata y se demanda más por días y semanas

Alquilar un apartamento en la costa andaluza será este agosto más barato. Los precios bajarán una media del 10%, aunque hay playas, como las de Granada, que revelan fuertes caídas. La economía sumergida se baña en este sector debido a la inmensa bolsa de pisos irregulares.

el 16 sep 2009 / 06:16 h.

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Alquilar un apartamento en la costa andaluza será este agosto más barato. Los precios bajarán una media del 10%, aunque hay playas, como las de Granada, que revelan fuertes caídas. La economía sumergida se baña en este sector debido a la inmensa bolsa de pisos irregulares.

Milagros quiere dormir este agosto "arrullada por el sonido de las olas". Apartamento en Nerja, Málaga, primera línea de playa, a 760 euros por semana, cinco amigas. Más barato que un hotel, también la libertad es mayor para moverse, y la calidad -relata- es acorde con el precio. Media contrato, todo por escrito y con sus garantías legales. Las vacaciones están para descansar, no para disgustos.

Miguel Sánchez preside el Consejo de Turismo de la Confederación de Empresarios de Andalucía (CEA). "La bolsa de apartamentos en alquiler en la costa es cada vez más grande y, con esta crisis económica, la oferta de los ilegales es incontrolable, como así revelan los cientos y cientos de páginas de internet y los miles y miles de carteles colgados en los pisos".

Tal incremento se combina con la difícil coyuntura -paro, miedo a perder el empleo y caída del consumo- y el resultado no puede ser otro que un descenso de precios, que la firma especializada Técnicos de Tasación (Tecnitasa) estima en un 10% como promedio estatal, similar en la costa andaluza, aunque con amplísima variedad. Por ejemplo, Almería se ciñe a la estadística, mientras que la Costa de la Luz revela encarecimientos en zonas tan concurridas por los sevillanos como las playas de Matalascañas y Punta Umbría.

En cambio, en la costa granadina destacan caídas de hasta el 25%, significativas son también en Cádiz y más o menos se mantienen en el litoral de Málaga.

Como suele pasar siempre con esto de los precios, cada cual cuenta la película según le va. "Esta inmobiliaria comenzó a trabajar en 2004 y éste es el peor año que hemos conocido. Intentamos sobrevivir". Desde la empresa Inmoalgaida, de Matalascañas, María Eugenia Cubero constata la existencia de más oferta -"de particulares, se nota el impacto económico en las familias"- y más demanda, y el resultado de este cóctel, agrega, es una bajada de los precios.

En julio, relata esta agente inmobiliaria, poco se movió el mercado en su zona, aunque parece que para agosto la cosa pinta mejor, con quincenas a entre 900 y 1.100 euros. Cada vez hay más solicitud de alquileres por días, "pero aquí no atendemos estas peticiones porque no salen rentables, además de exigir una gestión añadida". Y todo el mundo, concluye, "llega aquí regateando" la renta.

Más suerte parecen tener la gaditana Montse Sánchez y la inmobiliaria para la que trabaja, Retamar. "En la costa de Cádiz los precios no han subido, pero tampoco han bajado. La primera quincena de julio fue flojita, la segunda no fue gran cosa y para agosto ha habido tal demanda que lo tenemos todo alquilado". Septiembre será como julio, o quizás algo mejor.

Al igual que en Inmoalgaida, en Retamar verifican el incremento de la demanda de arrendamientos por semanas y por días. Es decir, que el turismo no decae, pero sí la estancia media, e impera un primordial objetivo: gastar lo menos posible. "Que me lo digan a mí, que soy trabajadora autónoma", dice Lola, una de las amigas con las que Milagros compartirá el apartamento de Nerja. Este verano no toca viajar al extranjero. No está el horno para bollos.

Contrato, contrato y contrato. Desde la organización de consumidores Facua no se cansan de insistir. Pero lo cierto y verdad es que la economía sumergida se adueña del arrendamiento estival. Ojos de Hacienda que no ven, ingresos extra que me llevo.

Un episodio. Playa gaditana de Los Caños, hace diez días. Son contados los carteles de amarillo chillón que salpican los bloques de apartamentos y casas unifamiliares. Una llamada de móvil. "Por semanas, quincenas o agosto completo". ¿Cómo se paga? "En cualquiera de los casos, por adelantado". ¿Y las llaves? "Se las entrego el mismo día que lleguen". ¿Y el contrato? "¿Sois de fiar? Pues de palabra y un papel por si me rompéis algo". Un apaño.

¿Y si media contrato pero después el propietario del inmueble no lo declara? Pues al final eso es problema de él, no del inquilino, quien no tiene obligación de confesar sus vacaciones al Fisco.

El último informe del colectivo de Técnicos del Ministerio de Hacienda (Gestha), a partir del cruce de datos del Ministerio de Vivienda y los de la declaración del Impuesto de la Renta de las Personas Físicas (IRPF), cifraba en más de 180.000 los arrendamientos sumergidos en Andalucía que escapan anualmente a la Agencia Tributaria. Son, según sus cálculos, casi tres cuartas partes del parque total de pisos en alquiler en la comunidad, siendo la proporción más grande entre las regiones españolas. Y buena parte de ellos, precisa, corresponde a la temporada veraniega.

Siempre la misma cantinela, se lamenta el empresario Miguel Sánchez. "Es muy difícil erradicar este fraude. Los inspectores de la Junta de Andalucía hacen lo que pueden pero no puede haber uno por cada apartamento".

Para el presidente del Consejo de Turismo de la CEA, una buena iniciativa de control será el decreto de apartamentos turísticos previsto por la Consejería dirigida por Luciano Alonso. "Lo que debería hacerse es publicarse ya para defensa del sector que desarrolla su actividad en la legalidad y paga sus impuestos".

De los borradores hasta ahora conocidos, la norma exigirá una única unidad de explotación -un solo sujeto profesional que actúe de garante de la prestación turística- para evitar que se especule con estos establecimientos en los que no siempre coinciden el dueño y quien comercializa. Se primará también la gestión de edificios completos de apartamentos para disuadir que se fraccionen y se elevarán los requisitos de calidad y de protección ambiental.

"No siempre lo barato es lo mejor, aunque también en internet se pillan buenas ofertas". Milagros echa cuentas. Satisfecha con los 20 euros por día que, por el alojamiento, gastará en Nerja.

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