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El americano que volvió a nacer

El 28 de junio, los Zabrowski partieron de Estados Unidos rumbo a España. No lo sabían, pero su hijo Scott acababa de padecer la gripe A y una grave neumonía empezaba a dar la cara en pleno vuelo. Al día siguiente de aterrizar, Scott fue ingresado en el hospital Virgen del Rocío, en cuya UCI ha estado 20 días.

el 16 sep 2009 / 06:34 h.

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El 28 de junio, los Zabrowski partieron de Estados Unidos rumbo a España. No lo sabían, pero su hijo Scott acababa de padecer la gripe A y una grave neumonía empezaba a dar la cara en pleno vuelo. Al día siguiente de aterrizar, Scott fue ingresado en el hospital Virgen del Rocío, en cuya UCI ha estado 20 días.

Scott, de 12 años, está ya restablecido y perfectamente sano y nada indica que haya estado el último mes debatiéndose entre la vida y la muerte. "Ha precisado ventilación mecánica durante siete días y los médicos tuvieron que hacerle cuatro operaciones en sus pulmones para colocarle drenajes con los que atajar la infección provocada por la neumonía", dice su padre, Dave.

La cepa que la provocó es extraordinariamente resistente a los antibióticos hasta el punto de que las probabilidades de salir vivo del menor de los Zabrowski cuando llegó al Virgen del Rocío eran del 50%.

Dave y Katie Zabrowski aterrizaron en el aeropuerto de Málaga el 29 de julio. Viajaron a España desde Sacramento (California) junto a sus tres hijos: Matt, de 17 años; Megan, de 14, y Scott. Iban a pasar tres semanas de vacaciones en Andalucía y al final estarán dos más de lo previsto.

Esta semana que entra los médicos harán a Scott la última radiografía y le darán el alta definitivamente. "Aunque todo ha ido bien y la gente se ha portado genial con nosotros, ya tenemos ganas de volver", asegura Dave. Era la primera vez que venían a España y durante días su ruta turística casi se ha reducido a los pasillos y la UCI del Virgen del Rocío.

"Scott comenzó a sentirse mal ya en el vuelo de ida", explica Katie. "Tenía la respiración acelerada y entrecortada, taquicardias y fiebre", añade Dave. Los Zabrowski iban a estar la mayoría de su estancia en Andalucía entre Málaga y Marbella, pero su primera parada, por un par de días, iba a ser La Roda. Pero Scott fue a peor y nada más llegar allí, los padres decidieron llevarlo hasta el hospital más cercano, el de Osuna.

"Los médicos tuvieron una reacción muy rápida -apunta Dave-. Desde el primer momento advirtieron la gravedad de la situación y actuaron en consecuencia. Si no hubiera sido por eso, no sé qué habría pasado". Lo cierto es que al día siguiente, Scott fue trasladado de urgencia hasta el Virgen del Rocío, donde los médicos confirmaron el diagnóstico que todos temían: neumonía debido a una cepa resistente.

El menor de los Zabrowski contrajo la bacteria que causó la enfermedad en California: un staphylococcus aureus resistente a meticilina (un tipo de penicilina que actúa contra este tipo de infecciones bacterianas). Habitualmente, estas cepas resistentes surgen en los hospitales y casi nunca llegan al exterior, pero en este caso ocurrió así y, de hecho, las autoridades sanitarias de EEUU habían constatado un brote en algunas ciudades de California.

Según fuentes médicas del Virgen del Rocío, en el caso de Scott, la gripe A -cuyos síntomas en el menor fueron muy leves- desencadenó la neumonía: debilitó las defensas del sistema respiratorio y abrió la puerta hacia los pulmones a los staphylococcus.

Los Zabrowski difícilmente olvidarán los 20 días que Scott estuvo en la UCI. Dave recuerda ahora cómo venían a España con la idea central de hacer un intercambio de casas durante unas tres semanas con otra familia de Málaga y al final su agenda se redujo a las cinco visitas al día que podían hacer a la UCI para ver a Scott entubado y luchando contra la infección que se desataba en sus pulmones.

"Esas cinco visitas diarias las compartíamos con el resto de familias que tenían a alguien de los suyos ingresado en cuidados intensivos del hospital, y al final lo que iba a ser en España un intercambio de casas se acabó convirtiendo en un intercambio de familias", dicen Dave y Katie.

Cuando Scott ingresó en el hospital sevillano, Dave no lo dejó estar. Llamó a Estados Unidos para preguntar por el centro en el que se encontraba su hijo. "Nos aseguraron que estaba en un buen hospital y así fue: la calidad de la atención médica ha sido desde el principio tan buena o más como la que hubiera tenido en cualquier hospital de Estados Unidos", dice Dave.

"Y eso sin hablar del trato humano que hemos recibido -agrega Katie-. Sentíamos que cada paso hacia adelante que daba nuestro hijo era recibido con una enorme alegría por todos los médicos y enfermeras que lo trataban, y esa cercanía es algo que no siempre ocurre en un hospital norteamericano".

Pronto, en apenas una semana, Scott regresará junto a su familia a Estados Unidos. Entonces empezará el curso, regresará al colegio y volverá a jugar otra vez a su deporte favorito, el baloncesto. Nada indicará que ha estado la mitad de sus vacaciones en la UCI de un hospital. Sin duda, una de esas buenas historias para contar a los amigos tras un largo día de clase o en el descanso de un partido de los Sacramento Kings.

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