Cultura

El amor desde la edad media

Artefactum *** Ciclo de Música Antigua de la Universidad de Sevilla (MAUS). Lugar: Iglesia de la Anunciación. Fecha:Viernes 14 de febrero de 2014. Conjunto: Artefactum. Programa: Modus Amandi (Canciones y maneras amorosas en el medievo)

el 16 feb 2014 / 09:27 h.

La sexta edición del Ciclo de Música Antigua de la Universidad de Sevilla (MAUS)llegó a su fin el pasado viernes de la mano del grupo del propio coordinador de la muestra, Álvaro Garrido; una licencia que nunca antes se había permitido y que la ocasión le ponía fácil tratándose de una edición protagonizada por la Edad Media, etapa en la que se ha centrado el grupo Artefactum en sus veinte años de existencia. Su interpretación, dentro de la libertad que caracteriza cualquier acercamiento a la música de la época por la falta de fuentes específicas, ha mantenido siempre un tono a medio camino entre lo riguroso y lo folclórico, casi cercano al universo de la música celta. Esta vez, sin renunciar a su habitual estilo jocoso, se decantaron por un mayor énfasis en la reconstrucción y la alternancia de ritmos y sensibilidades, con resultados muy satisfactorios. Como exponentes clásicos de la plantilla tuvimos a Garrido en la percusión, José Manuel Vaquero en el canto, el organetto y las bromas, e Ignacio Gil sensacional en los vientos, con las flautas y la gaita como instrumentos centrales. A ellos se unieron Carmen Hidalgo, tan dulce y delicada en la viola como en la voz ––sobresaliente una Cantiga de amigo que Garrido acompañó transportándonos literalmente al mar–, y Alberto Barea, cuyo canto refinado y seguro se vio potenciado por un timbre aterciopelado, evidente por ejemplo en la pieza titulada Douce dame jolie de Guillaume de Machaut, y un movimiento escénico sugerente y documentado. Un viaje a través del Medievo con una interpretación abierta, sin prejuicios dogmáticos, y lecturas imaginativas de Cantigas, canciones profanas en latín procedentes de los Carmina Burana, monodia española típica de trovadores y calendas, con continuas referencias a San Valentín y el amor. No faltó su particular versión de Il lamento de Tristano, recitado poético incluido, erigiéndose así en hilo conductor de las tres propuestas del ciclo de música. El sentido del humor en piezas como Ich was ein chint so Wolgetan o Tempus est iocundum redondearon un espectáculo original y personal en el que volvieron a contar con la complicidad de un público encantado.

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