Cultura

"El amor por la patria, sin crítica, es patrioterismo"

Antonio Rivero Taravillo, poeta, traductor y biógrafo de Luis Cernuda, ve en Machado un alegato contra “el atontamiento general que padece España”.

el 11 feb 2014 / 22:57 h.

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ferialibroSon cuatro versos, solo cuatro, y sin embargo dan para mucha reflexión. Nuestro español bosteza, el fragmento número L de Proverbios y cantares, incluido en Campos de Castilla, es la pieza elegida por Antonio Rivero Taravillo, melillense de 1963 pero afincado desde hace muchos años en Sevilla, para defender la implacable actualidad de la poesía machadiana. «Lo he escogido en primer lugar por su concisión, ahí Antonio Machado es una maestro», explica. «Es capaz de concretar perfectamente no solo su pensamiento, sino también las paradojas que le salen al paso. En este caso, es evidente que en la actualidad hay hambre y hastío, y gente con el estómago vacío. Pero queremos atribuir esos males casi siempre a causas económicas y sociales, sin reconocer que buena parte de nuestros problemas radican en el atontamiento general que padece el país», agrega. Esta denuncia de la estupidez imperante la enlaza Rivero Taravillo con el pensamiento general del gran poeta sevillano, «donde por ejemplo aparece una y otra vez el recuerdo de sus años infantiles, y sobre todo la idea del colegio. Él sabía hace un siglo lo que ahora sabemos nosotros, que el principal problema que tiene España se llama educación, educación y educación», asevera. En efecto, el Machado que escribe y publica Campos de Castilla en 1912 es un poeta que se ha alejado del intimismo y de los presupuestos modernistas de sus Soledades, y se halla absorbido por las preocupaciones propias de su generación, la del 98. Los versos ya no son solo para él una fórmula para expresar la emoción, sino también un vehículo para las ideas, e incluso un espacio para el pensamiento en sí mismos. «Él procedía de esa visión regeneracionista que vivió en la Institución Libre de Enseñanza, pero aún no veía el momento en que pudieran ponerse en práctica aquellas ideas. Recordemos que aún quedan casi dos décadas para el advenimiento de la República», observa Antonio Rivero Taravillo. A los mismos Proverbios y cantares de este fragmento pertenecen los versos que popularizara JoanManuel Serrat, de hondo aliento existencialista: «Todo pasa y todo queda;/ pero lo nuestro es pasar,/ pasar haciendo caminos,/ caminos sobre la mar», o estos otros, menos conocidos, por los que perfectamente podría cruzarse una guitarra flamenca: «Dices que nada se pierde,/ y acaso dices verdad;/ pero todo lo perdemos/ y todo nos perderá». Pero también está la profética angustia de quien todavía no sospecha la guerra civil que vendría, pero ya ve la brecha que se abre entre dos Españas: «Ya hay un español que quiere/ vivir y a vivir empieza,/ entre una España que muere/ y otra España que bosteza./ Españolito que vienes/ al mundo, te guarde Dios./ Una de las dos Españas/ ha de helarte el corazón. «Machado entiende de una manera muy lúcida que la comprensión, o más bien la denuncia de nuestras limitaciones y defectos, es la única forma de mejorar», subraya Rivero Taravillo, quien cree que a nuestros políticos, y a la ciudadanía en general, no le vendría nada mal un poco de autoanálisis y de reflexión en ese sentido. «Creo que el amor por España es clarísimo, indiscutible en Machado», prosigue Rivero Taravillo, «pero viene siempre acompañado del sentido crítico. Sin la crítica, ese amor por la patria se vuelve patrioterismo. Y él ejerce la crítica de un modo muy agudo, en la doble acepción del término: a veces es acerado, otras profundo y perspicaz», añade el escritor. Rivero Taravillo, que recientemente ha vuelto a la poesía con un libro titulado La lluvia (Renacimiento), cree sin embargo que «en mi poesía no hay muchas huellas de Antonio Machado, aunque hace tiempo me atreví a terminar con tres versos aquel poema inconcluso que hallaron en el bolsillo de su gabán, el de Estos días azules y este sol de la infancia...», recuerda. «Sea como fuere, es una figura ineludible para todos los que nos dedicamos a esto, sobre todo en sus poemas de evocación de la infancia, que tanto nos han marcado, como en su crítica, que hago mía», confiesa el escritor. Por último, Rivero Taravillo celebra que la semana próxima tengan lugar en Sevilla unas jornadas «muy justas» de homenaje a Antonio Machado en el 75 aniversario de su fallecimiento en el exilio, aunque opina que «como sucede con cualquier gran escritor, no hay mejor tributo que podamos hacerle que leerlo. No solo los que ya estamos en esto y sabemos lo que vale una obra como la del sevillano, sino también los jóvenes. Tengo mucha esperanza en que las nuevas generaciones traigan formas nuevas, atractivas e imaginativas de leer a un clásico como este», apostilla. El poema elegido Nuestro español bosteza —Nuestro español bosteza. ¿Es hambre? ¿Sueño? ¿Hastío? Doctor, ¿tendrá el estómago vacío? —El vacío es más bien en la cabeza.  

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