Cultura

‘El ángel de fuego’ sobrevoló la Sinfónica

Uno de los programas más interesantes del actual curso sinfónico de la ROSS resultó también, el jueves, una velada ciertamente incómoda.

el 24 oct 2014 / 21:49 h.

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MÚSICA 4º concierto de abono ROSS ** Escenario: Teatro de la Maestranza. 23 de octubre. Programa: Obras de Mosólov, Chaikovski y Prokófiev. Intérpretes: Regina Chernychko, piano. Real Orquesta Sinfónica de Sevilla. Director: Pedro Halffter. Uno de los programas más interesantes del actual curso sinfónico de la ROSS resultó también, el jueves, una velada ciertamente incómoda. El malestar de buena parte de los profesores de la Sinfónica, hecho patente mediante la lectura en la calle de un comunicado minutos antes del concierto y a través de un lazo verde en la solapa, y el reencuentro con Pedro Halffter, propició un visible distanciamiento entre ambas entidades (batuta y orquesta), especialmente advertible en la frialdad rutinaria con la que se despachó el Concierto para piano nº1 de Chaikovski. La ucraniana Regina Chernychko, pletórica ganadora de numerosos festivales, brindó una interpretación en la que irradió lirismo y virtuosismo sin descuidar el diálogo con la orquesta. Pero esta nos llegó ausente, con una cuerda de muy escaso vuelo; como si únicamente se tratara de cubrir el expediente. Halffter, atento a la solista, tampoco pareció especialmente interesado en la difícil obra; que dirigió sin salirse del guión pero también sin destacar nada nuevo. Es en ejecuciones como esta cuando se nos hace rotunda la idea de que los responsables políticos deben desbloquear el asunto de la sucesión, confirmando al director madrileño u optando por otro; pero aplicando su poder ejecutivo. La fundición de acero, de Mosólov, es una miniatura futurista que debe pasar como una apisonadora por los oídos. Halffter la despachó con velocidad y contundencia. Pero fue en este prólogo cuando ya advertimos que la cuerda no se imponía, ahogada por el resto de la orquesta; fallos también en la estratificación de los planos, con la melodía expuesta de forma tibia por los metales. El rumbo cambió con la Sinfonía nº3 ‘El ángel de fuego’, auténtica obra maestra de Prokofiev que Halffter llevaba tiempo queriendo interpretar. Por primera vez, además, en los atriles de la Sinfónica. Música de extremo expresionismo que se ofreció con gran atención a las texturas sonoras (en el sugerente Andante, en el radical Allegre agitato), con tensiones bien dosificadas y contrastes acuciantes. La Sinfónica, conocedora de la importancia de tener una obra tan inusual ante sí, se volcó junto con Halffter en una interpretación altamente notable; evidenciando que, por más que algunos se empeñen en oscurecer el pasado, la relación del maestro con la formación sevillana ha significado, a nivel artístico, los mejores años de la ROSS y el Maestranza.

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