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El ángel palaciego de las maltratadas

La Asociación Terrogénero homenajea al ex policía local Antonio Marmolejo por velar durante ocho años por las mujeres víctimas de la violencia machista

el 26 nov 2014 / 12:00 h.

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Antonio Marmolejo se jubiló en agosto tras ejercer durante 39 años como policía local en Los Palacios y Villafranca. Todo el pueblo lo conoció, desde 1976, con su carpetilla azul por la Plaza de España; su uniforme de patrulla por cualquier rincón del municipio; de trato afable con el ciudadano que le preguntaba por la calle. Pero el agente Marmolejo conserva su mejor sabor profesional tras haber ejercido durante los últimos ocho años de ángel de la guarda de las víctimas del machismo. Dulce compañía es lo que necesitan estas mujeres que ayer veían cómo el mundo celebraba el Día Internacional contra la Violencia de Género, y en el Ayuntamiento palaciego guardaban un minuto de silencio. Aquí, esta dulce compañía se la ha proporcionado un ángel protector que vestía de policía o de paisano, indistintamente, porque Marmolejo ejerció como tal hasta el último día en que se despidió de las 64 palaciegas que confiaban en él desde que un juez dictó orden de alejamiento contra sus maltratadores. «Cuando me he ido había 64, pero ha llegado a haber 80, eso depende del momento», decía ayer con la carta que envió personalmente a cada una antes de despedirse de la Jefatura. En la misiva, con la que se emocionaron las víctimas, Marmolejo esperaba de cada destinataria que se hubiera «sentido protegida e informada». El policía terminaba su carta asegurando que «aunque deje de prestar mis servicios como oficial de Policía Local, siempre estaré ahí para lo que necesites». «Muchas víctimas me han llamado desde entonces», dice orgulloso. Marmolejo asumió la función de seguimiento a las víctimas de maltrato voluntariamente, tras cumplir los 55, pero la relación con estas mujeres ha sido tan fructífera, que todas lo echan de menos. «He tenido despacho y teléfono, pero no los he usado; siempre he preferido el cara a cara con las víctimas». No en vano, la asociación local Terrogénero, volcada en la ayuda y el asesoramiento a mujeres que han sufrido maltrato, le dispensó el pasado fin de semana un homenaje, la primera edición del reconocimiento Implíkate, que su presidenta, Soledad Vila, piensa repetir anualmente. «En los años 80, cuando no había ley contra esta violencia, recuerdo que venía algún niño llorando a la jefatura diciéndonos que su padre le estaba pegando a su mamá y le decíamos que eso eran problemas de matrimonio», recordaba ayer escandalizado.

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