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Economía

El año de la refundación del euro

Portugal se suma a los países rescatados, Grecia necesita más y se aprueba un nuevo tratado de la UE para salvar la moneda.

el 25 dic 2011 / 20:45 h.

2011 ha sido el año del euro. Y no para bien, sino todo lo contrario. Si ya llovían sobre él amenazas durante 2010, cuando los rescates de Grecia e Irlanda mostraron la debilidad de la moneda única, éste ha sido el año de redefinirla para que no se lleve consigo a toda la Eurozona. Los problemas no han cesado desde enero ni la espada de Damocles ha dejado de estar sobre el resto de los países periféricos, llámense Italia, España y Portugal.

De hecho, sobre este último cayó con toda su fuerza en primavera. El Estado luso, después de que su entonces primer ministro, José Sócrates, planteara un agresivo paquete de medidas de ajuste ante el Parlamento para superar la situación de crisis del país y el ataque de los mercados que no recibió el apoyo necesario, tuvo que pedir ayuda a Europa, con lo que se convirtió en el primer país rescatado en 2011 y el tercero en la historia del euro. La situación provocó la dimisión de Sócrates.

El préstamo ofrecido por la UE, el Banco Central Europeo (BCE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) asciende a 78.000 millones que serán desembolsados en tres años. Con el dinero, el Gobierno luso tendrá caja suficiente para pagar los compromisos financieros actuales y de los próximos años.

Durante esos días los países de la Eurozona tendrían que salir al rescate de Grecia de nuevo. El comisario europeo de Asuntos Económicos y Monetarios, Olli Rehn, confirmó que el Eurogrupo preparaba una posible ayuda adicional al país heleno, aunque la decisión se retrasa a julio. El día 21 de ese mes el Eurogrupo aprueba el segundo rescate a Grecia, que asciende a 109.000 millones, más la aportación voluntaria de los bancos, que es de casi 50.000 millones. El rescate cuenta con la participación del FMI.

Pero el verano no se solventa solo con esto. Un mes después, los mercados se ceban con la deuda de Italia y de España, lo que pone aún más en jaque la situación de la moneda única.
A la vuelta, Grecia sigue en el punto de mira. En septiembre, el Gobierno heleno reconoce que solo tiene dinero para pagar a funcionarios y pensionistas hasta octubre. Los rumores sobre una hipotética quiebra del país heleno provocan nuevos desplomes de las bolsas europeas. Bruselas reitera que Atenas no dejará el euro y defiende al Gobierno de Yorgos Papandreu.

A pesar de los apoyos, el Eurogrupo retrasa la ayuda a Grecia pese a los "riesgos catastróficos" que teme EEUU. Además, la ‘troika', compuesta por los inspectores de la UE, el BCE y el FMI retrasa su viaje a la espera de que Grecia cumpla con los ajustes.
rebeldía griega. A finales de octubre, y a pesar de la necesidad de recibir el rescate para afrontar los pagos más inmediatos, el primer ministro Papandreu anuncia su intención de convocar un referéndum y someterse a una moción de confianza para convalidar el acuerdo europeo por el que se condona un 50% de la deuda soberana del país a cambio de más recortes.

La Eurozona bloquea el último tramo de ayudas del primer rescate (8.000 millones) y, aun así, Papandreu logra superar la moción de confianza en noviembre, aunque dos días después Gobierno y oposición acuerdan los términos generales para un gobierno de unidad nacional y la convocatoria de elecciones anticipadas en febrero. El exvicepresidente del Banco Central Europeo, Lukás Papademos, es designado primer ministro del nuevo Gobierno de unidad nacional.

La presión sobre los países periféricos no cesa en cualquier caso. En noviembre, los mercados siguen atacando a las deudas soberanas de los Estados miembros, incluso miran a algunos que hasta ahora no habían sido tocados. Después de meses de discusión, el último se torna como el definitivo para garantizar la supervivencia de la moneda única. En la madrugada del 8 al 9 de diciembre, los países de la UE acuerdan reformar el tratado para proteger al euro según las pautas marcadas por los dos líderes que han llevado el peso de las negociaciones en estos meses: el presidente francés, Nicolas Sarkozy, y la canciller alemana, Angela Merkel.

Entre las medidas, sanciones automáticas a los países que incumplan el objetivo de déficit o la transferencia de 200.000 millones al FMI para que sea el encargado de futuros rescates. Sin embargo, el ente francoalemán se encuentra con un duro rival que se niega a firmar el acuerdo. El primer ministro británico, David Cameron, que teme que la City londinense salga mal parada, renuncia a firmar el documento, dejando así patentes las diferencias con los otros líderes europeos y con sus propios socios de Gobierno.

El BCE cambia de rostro y baja los tipos
El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean-Claude Trichet, terminó su mandato de ocho años el pasado noviembre en un momento en que Europa necesitaba fortalecer sus estructuras políticas e intensificar su convergencia económica.

El italiano Mario Draghi, de 64 años, sustituyó en el cargo al francés como presidente del BCE con la garantía de una continuidad en sus decisiones de política monetaria y en las medidas extraordinarias para afrontar la crisis. Draghi, que ha sido criticado por su actuación en el banco estadounidense Goldman Sachs entre 2004 y 2005, ya propuso a algunas naciones el empleo de derivados para gestionar sus deudas, transacciones con las que, según algunos expertos, ayudó al anterior Gobierno griego a maquillar el estado precario de sus finanzas públicas.

Lo cierto es que durante el año el BCE ha tendido a uno y otro lado de la balanza, aunque finalmente se ha decantado por una bajada de los tipos de interés al estilo de la marcada por la Reserva Federal (Fed) en EEUU. Así, el Consejo de Gobierno del supervisor europeo ha decidido en el último mes bajar los tipos de interés de la Zona Euro en un cuarto de punto por segundo mes consecutivo, hasta el 1%, en la segunda reunión del italiano Mario Draghi como presidente de la institución, que devuelve la tasa al mismo nivel en el que comenzó 2011, su mínimo histórico al que se situó entre mayo de 2009 y el pasado mes de abril.

Al final, en la decisión del BCE volvieron a pesar más las pesimistas previsiones económicas que la estimación adelantada de inflación de la Eurozona. Y es que Draghi anunció nuevas medidas de liquidez para el sistema bancario y avisó de que la economía de la Eurozona se estancaría en 2012 por la incertidumbre en los mercados.

El BCE subió los tipos de interés en abril y julio de este año en ambas ocasiones de forma moderada, en un cuarto de punto cada vez. Tras la sorprendente bajada del precio del dinero en noviembre, los mercados y los analistas habían previsto que el BCE reduciría los tipos de interés de nuevo este mes de forma moderada.

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