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El año del paro y la gripe

el 21 dic 2009 / 20:43 h.

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Cola de personas delante de una oficina del Inem.
En enero sabíamos que España estaba oficialmente en recesión y el paro no dejaba de crecer; luego llegó la gripe, sucesos espantosos como la desaparición de Marta del Castillo, volvimos a hablar de corrupción, secuestraron el Alakrana...

 

El pequeño consuelo que representaba pensar que la crisis económica era mundial se fue desvaneciendo a medida que las previsiones de los organismos internacionales apuntaban a que los demás empezaban a salir de la crisis y que España sería la última de las economías occidentales en hacerlo y, además, después de haber protagonizado espectaculares niveles de destrucción de empleo.

Cuatro millones de parados al acabar el año y sin que Gobierno, sindicatos y empresarios sean capaces de ponerse de acuerdo en qué hacer para parar la sangría.

La crisis ha pasado factura al Ejecutivo, cuyo responsable económico, Pedro Solbes, dejó el testigo a Elena Salgado en abril, cuando Zapatero remodeló su gabinete quemando uno de los últimos cartuchos para intentar evitar, sin conseguirlo, la derrota que se adivinaba para las elecciones europeas de junio.

Y es que para los partidos políticos tampoco ha sido un buen año; Si los socialistas perdían las europeas y Galicia y el Gobierno recibía críticas de descoordinación y de ser incapaz de plantarle cara a la crisis, el PP tenía Gürtel y Caja Madrid.

Cargos del PP imputados en la trama de Francisco Correa, el propio presidente valenciano, Francisco Camps, salpicado por conocer a algunos de los protagonistas y, entre tanto, las rencillas entre Esperanza Aguirre y Alberto Ruiz Gallardón y sus respectivos equipos haciéndose más visibles que nunca en Madrid.

Al menos los dos partidos pueden presumir de que algo les ha salido bien: un acuerdo entre ambas formaciones en el País Vasco llevó a Patxi López a convertirse en el primer lehendakari no nacionalista, al tiempo que otro joven político, Alberto Núñez Feijóo, recuperaba para el PP el gobierno de Galicia.

De los nuevos ministros que Zapatero nombró en abril, la primera que se tuvo que poner a trabajar fue Trinidad Jiménez, quien "pilló la gripe" nada más llegar a su nuevo despacho en el Ministerio de Sanidad, pero cuya gestión de la epidemia, apostando por el consenso con las comunidades autónomas, le ha valido ser uno de los miembros más valorados del Gobierno.

Y es que la gripe AH1N1, a diferencia de la crisis económica, ha resultado ser menos fiera de lo que la pintaban, pero ha tenido al país en vilo durante muchos meses y se ha disputado portadas de igual a igual con los datos de la EPA o los líos de los bancos.

El policía Eduardo Puelles y los guardias civiles Carlos Enrique Sáenz de Tejada y Diego Salva fueron las tres víctimas de ETA este año en el que la banda terrorista, a pesar de estar en horas bajas y sufrir golpe tras golpe en Francia, ha demostrado que sigue teniendo capacidad para matar y sembrar el pánico.

La explosión de una furgoneta-bomba junto a la casa cuartel de la Guardia Civil en Burgos el 29 de julio y el asesinato de dos guardias civiles en Palma de Mallorca al día siguiente le dieron a la banda terrorista sus macabros momentos de gloria en 2009.

El siempre polémico asunto del aborto ha sido objeto de uno de los debates políticos y sociales más intensos y controvertidos de este año una vez que el Gobierno puso en marcha una reforma de la ley que regula esta cuestión en España desde hace veinticinco años.

En lo político, la reforma, que puede quedar definitivamente aprobada en los próximos días, ha contado con la oposición del PP y la abstención de CiU, aunque la resistencia más fuerte ha estado fuera del Parlamento.

El 17 de octubre una multitudinaria manifestación reflejó en Madrid el descontento de una parte de la sociedad con los planes del Gobierno, mientras que la Iglesia Católica advertía de que los políticos que apoyen la nueva ley no podrán comulgar y pedía que el aborto sea considerado delito.

Fuera de España, pocas buenas noticias. Un grupo de marineros vascos y gallegos permanecieron secuestrados durante 47 días en aguas del Índico, donde piratas somalíes se hicieron con el pesquero "Alakrana" y tuvieron en vilo a la sociedad española y en jaque al Gobierno, que recibió un aluvión de críticas por su gestión del secuestro.

Resuelto este episodio, el año termina con tres cooperantes catalanes secuestrados en Mauritania por una franquicia de Al Qaeda.

Ha habido más cosas: la primera huelga de jueces en España, y la segunda; la intervención de Caja Castilla-La Mancha; las muertes de algunos de los mejores como Francisco Ayala, Jordi Solé Tura o José Luis López Vázquez...

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