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El año que vivimos peligrosamente

El título es igual que el de la película -por si no la recuerdan, trata de periodistas en zona de conflicto- aunque la circunstancia sea distinta, pero cuando pase el tiempo, recordaremos este año 2009, como el que vivimos peligrosamente. Lo veremos entonces como...

el 16 sep 2009 / 00:51 h.

El título es igual que el de la película -por si no la recuerdan, trata de periodistas en zona de conflicto- aunque la circunstancia sea distinta, pero cuando pase el tiempo, recordaremos este año 2009, como el que vivimos peligrosamente. Lo veremos entonces como una época llena de zozobras, de miedos y de incertidumbres para casi todos, y con condiciones de vida muy duras para muchos. Y todo esto asimilado con dificultad porque veníamos de unos niveles de prosperidad que nos parecieron que durarían siempre y que, al desaparecer, nos cogieron con la guardia baja y el cuerpo acostumbrado a mayores alegrías.

Hubo otra época, la de la transición política, durante los años siguientes a la muerte de Franco, en que también hubo miedo e incertidumbre, pero se compensaban estos sentimientos, propios de un proceso de cambio, con una esperanza colectiva y con un horizonte, más o menos común, que era el claro avance hacia una democracia plena y la normalización de nuestro país después de décadas de dictadura. El sabor de la libertad era superior al del miedo. Tampoco fueron aquellos tiempos fáciles desde el punto de vista de la economía, pero teníamos, los que lo vivimos, el cuerpo y el espíritu mejor entrenados en los tajos difíciles. Además, cuando mirábamos fuera de nuestras fronteras veíamos un mundo más próspero y más libre, y sabíamos que era allí donde queríamos llegar.

Pero en el año 2009, cuando miramos hacia fuera, vemos los mismos problemas que si miramos hacia adentro, y cómo se ensayan fórmulas globales para acabar con el virus de una crisis que ha contagiado al mundo entero, que, como la termita, ha sido capaz de socavar el edificio entero de nuestra prosperidad. Por lo que se ve, ese edificio tenía unos cimientos apoyados en arenas movedizas.

Por eso, cuando todo esto haya pasado, y pasará, más pronto o más tarde, y tengamos perspectiva para observar lo que nos ocurrió este año, para ver cómo lo vivimos y lo sentimos, nos daremos cuenta de que la sensación de peligro contaminó nuestras vidas, y destruyó algo que tardará bastante más tiempo en recuperarse que la economía. Es la confianza, o si queremos decirlo de otra manera, ese sentimiento de seguridad que antes teníamos, y ahora hemos perdido.

También nos daremos cuenta de que en esa sensación de vivir en peligro influyó mucho la falta de liderazgos claros, tanto sociales como políticos, que marcasen las pautas a seguir, con valentía, generosidad, determinación y capacidad de convicción. Lo que ahora parece que se ha hecho en la cumbre del G-20 en Londres, tendría que haberse producido hace ya bastante tiempo, aunque sirva como excusa que antes estábamos en la era pre Obama. Lo importante, a partir de ahora es la toma de decisiones, el marcar caminos, por complicados que parezcan, y empezar a andar. Sólo así será más pronto que tarde, cuando veamos el 2009 como el recuero del año que vivimos peligrosamente.

Periodista

juan.ojeda@hotmail.es

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