Economía

«El apoyo público a la aeronáutica debe reflejarse sobre las empresas»

El director financiero de Sofitec avala la apuesta de las administraciones para atraer grandes proyectos a la región, pero reivindica que se traduzca en carga de trabajo para un tejido productivo que se esfuerza por no quedar atrás pese a las fuertes exigencias.

el 09 abr 2011 / 19:37 h.

Manuel Pérez es el responsable financiero de Sofitec, implantada en el parque aeronáutico Aerópolis.

-Sofitec nació hace algo más de una década como ingeniería. ¿Cómo ha evolucionado?

-Sofitec nace en 1999 con dos socios, ingenieros muy jóvenes, que empezaron con servicios de ingeniería y diseño de producto para lo que entonces era EADS-CASA. Comienzan a subcontratar la fabricación para entregar el producto completo, pero en 2005 deciden comprar la maquinaria y fabricar lo que diseñan. Para ello se trasladan a Aerópolis y las instalaciones se van ampliando.

-¿Qué servicios ofrece?

-Ingeniería, diseño, fabricación, ensamblaje y tratamiento superficial de la pieza. El segundo gran salto de la compañía fue en torno a 2006-2007, cuando se crea Sofitec Composites, una empresa distinta pero con los mismos socios, que se dedica a la fibra de carbono. Se hizo una inversión de 12 millones de euros en la planta y desde 2008 se empieza a fabricar en este material.

-Nuevo proyecto en plena crisis. ¿Necesidad o visión?

-El proyecto venía desde 2004-2005 y se fraguó porque la fibra de carbono es el futuro. Los nuevos aviones cada vez incorporan más contenido en este material por su menor peso y otras características técnicas. Pero la crisis financiera hizo más difícil obtener la financiación.

-La aeronáutica siempre se ha vendido como un sector estratégico y de futuro. Según su experiencia, ¿se han cumplido esas expectativas?

-Las expectativas eran razonables por su contenido tecnológico y valor añadido. Es un sector estratégico y por ello ha recibido un considerable apoyo de los agentes públicos. Pero ese apoyo político del principio, una vez conseguido el ensamblaje del A400M en Sevilla, no debe decaer sino ser constante. Ése es un proyecto muy importante, pero las externalidades que genera deberían recaer en Andalucía y en sus empresas porque existe la capacidad suficiente para hacerlo, en éste y en otros aviones. De hecho, por esas expectativas se creó Sofitec Composites; con las dos empresas cubrimos toda la cadena productiva en dos materiales, metálico y fibra de carbono.

-¿Entonces, se ha cubierto la carga de trabajo esperada?

-Entendemos que no. Se constituyó Alestis como Tier 1 (proveedor de primer nivel), que se adjudicó varios paquetes de trabajo, y es cierto que todavía tiene que concretar esos proyectos. Tenemos mucha esperanza en la subcontratación de los mismos.

-¿Qué no se ha hecho bien?

-La Junta ha hecho una aportación muy importante pero tiene un trabajo duro de vigilancia para que el apoyo que ha dado a proyectos como el A400M tenga otras compensaciones, ya que no ha dejado el trabajo esperado. La Junta y el Gobierno central tienen que hacer valer la apuesta económica que han hecho con otras compensaciones en el A340, el A320 o el A350.

-Está cambiando la exigencia de los fabricantes a los subcontratistas endureciendo condiciones. ¿Cómo no quedar fuera?

-Es difícil. Airbus está endureciendo los requisitos, pero este sector siempre ha sido muy duro porque requiere capitalización, inversión y músculo financiero suficiente. Pero hay empresas andaluzas como la nuestra que están preparadas para ser subcontratistas de Alestis.

-La industria matriz se queja de que las firmas andaluzas carecen de capacidad tecnológica y tienen escasa dimensión...                                               

-Si la queja que tenía EADS hace diez años tenía sentido, ahora cada vez lo tiene menos porque hay empresas con capacidad productiva.

-¿Por qué cuesta tanto trabajo sacar adelante alianzas o fusiones en Andalucía?             

-Se corresponde con la idiosincrasia del sector que, además, viene impuesta por el gran fabricante. Se trabaja con cuatro grandes clientes, que fomentan la competencia. Es muy difícil diversificar cartera y eso supone una desventaja competitiva porque los grandes clientes lo saben y la presión es brutal. Además, no hay masa crítica suficiente en Andalucía para que las alianzas se den en buen número. Y entre microempresas es muy difícil.

-¿Esta industria ha esquivado mejor el embate de la crisis?

-Es un sector anticíclico. La crisis no nos afectó hasta 2009 y en 2010 hemos mantenido la cifra de negocio, el año pasado fue de un pequeño enfriamiento.

-¿Números y clientes?

-Una plantilla en torno a las 100 personas y entre 13 y 15 millones de facturación. Airbus, Alestis, Aciturri y empresas de Francia, Alemania y Brasil.

-¿Cuáles son los mercados exteriores más interesantes?

-Europa por cercanía y también Brasil, Canadá y EEUU.-¿Por dónde pasa el futuro?-El aeronáutico es un sector que requiere constante inversión. Si dejas de pedalear, te caes de la bicicleta. Hay que invertir en maquinaria, tecnologías y procesos porque el fabricante pide cada vez más proyectos completos.

-¿Diagnóstico para prepararse ante los nuevos retos?
-La aviación comercial se está recuperando pero el tipo de cambio euro-dólar es un riesgo muy importante.

-La Junta impulsa una feria aeronáutica internacional para 2012. ¿Son útiles estas citas?

-Sí. Y tendrá éxito si se consigue traer a los grandes jefes de compra de los fabricantes y personal técnico con capacidad de decisión. No hay en Andalucía ningún encuentro de este nivel y debe haberlo para que vean lo que se hace desde aquí. Cuando vean la capacidad instalada, llegarán las decisiones de subcontratación. Hay que hacer consciente al mundo de nuestra capacidad.

Perfil. Salto desde la patronal
Manuel Pérez Suárez es un rara avis. Aterrizó hace ya varios años en el mundo de la empresa procedente del ámbito de las asociaciones que las representan. Su carrera profesional se desarrolló tanto en la Federación sevillana de Empresarios del Metal (Fedeme) como en la Cámara de Comercio de Sevilla, donde desempeñaba su trabajo en el ámbito del comercio exterior, y que le llevó al Consejo Andaluz de Cámaras de Comercio. Pero su formación como economista -es licenciado en Economía por la Universidad de Sevilla- le tiraba más hacia el mundo de la empresa, pero desde dentro, el corazón contable, aunque defiende la labor tan importante de respaldo y de apoyo al empresario que realizan este tipo de organismos, ahora inmersos en un proceso de reorganización.

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