Local

El área metropolitana acapara el 73% de las emisiones de CO2

El consumo eléctrico y el tráfico fueron los principales factores contaminantes

el 05 sep 2010 / 17:07 h.

TAGS:

El tráfico es uno de los principales factores de contaminación en el área metropolitana.

La provincia fija un punto de partida para reducir la emisión de gases contaminantes y éste está en la Gran Sevilla, que concentra las tres cuartas del dióxido de carbono que arrojan a la atmósfera las empresas que son ajenas al sector industrial. La Huella de Carbono, un sistema informativo con el que la Consejería de Medio Ambiente evaluará las emisiones y tomará medidas para frenar el cambio climático, saca sus primeras conclusiones. Pese a que los datos corresponden a 2007, sí sientan las bases para el diseño de políticas medioambientales más concretas.


Éstas, en principio, se deberían esmerar en reducir los gases de efecto invernadero en el área metropolitana, donde se emitieron 6,8 millones de toneladas equivalentes de CO2 en ese año, es decir, el 73% del registrado en la provincia. El consumo eléctrico y el tráfico son los factores determinantes en esa gran cantidad de emisiones. De hecho, casi la mitad del dióxido de carbono arrojado desde la Gran Sevilla, es decir, 3,2 millones de toneladas, llegó del consumo eléctrico, mientras que poco más del 40% del total -2,8 millones de toneladas- se generó por el tráfico, en especial de los turismos (1,4) y del transporte de mercancías (0,9).


Pese a que el objetivo de la Huella de Carbono no es penalizar en una lista a los municipios contaminantes, sino el de propiciar una forma de control y reducción de los gases de efecto invernadero, bien es cierto que no se puede ocultar que Sevilla, por su población y desarrollo, es la que más CO2 genera, con 2,9 millones de toneladas, no sólo en el área metropolitana, sino en el conjunto de Andalucía. Tras la capital hispalense, está Alcalá de Guadaíra que, con 727.896 toneladas, se encuentra en niveles similares a capitales de provincia como o Almería por el consumo eléctrico de su industria.


De este modo, Alcalá de Guadaíra es una excepción en la teoría de que a mayor número de habitantes más contaminación. Sí se cumple, por cierto, con otras urbes, como Dos Hermanas (con 554.611 toneladas) o Utrera (265.649). Carmona, La Rinconada, Los Palacios y Villafranca, Mairena del Aljarafe y Coria del Río, que también son pueblos con un padrón superior a los 25.000 habitantes, también rebasaron en 2007 la cota de las 100.000 toneladas. Ese límite sólo fue superado fuera del área metropolitana por Écija, Morón de la Frontera, Lebrija, Osuna, Lora del Río y Marchena.


Las emisiones generadas por el consumo eléctrico en la Gran Sevilla se reparten en tres pilares. El primero de ellos es el sector residencial, con 1,2 millones de toneladas en 2007, seguido del comercial (0,8) y la industria (0,7). En este punto, cabe recordar que la Huella de Carbono se orienta a las empresas ajenas al sector industrial. Es decir, el sector difuso (servicios, comercios, agricultura, turismo o transporte), que tiene mejor fama que las fábricas, pero son responsables de la mitad de los gases de efecto invernadero que se liberan a la atmósfera. Pese a que no se tienen en cuenta las emisiones de la industria, sí que se analiza la energía eléctrica consumida.


Este análisis también refleja la ruptura entre el medio urbano y el medio rural. El área metropolitana libera más emisiones que el resto de la provincia en el consumo eléctrico, tratamiento de residuos y tráfico, pero no así en las de la ganadería o la agricultura. En esas dos referencias es el resto de la provincia en el que lanza más CO2 que la Gran Sevilla.


Los datos de la Huella de Carbono se irán actualizando cada año, aunque se espera que a final de este verano estén listos los resultados de 2008. Este nuevo informe servirá de guía para lograr reducir las emisiones en un 20% para 2020. Para ello se cuenta con la colaboración de las empresas, que al sumarse, se comprometen a realizar una auditoría anual para evaluar las emisiones generadas. Con los resultados diseñarán un plan de reducción y una compensación con su participación en programas de reforestación. La previsión es que las empresas sufraguen la plantación de dos o tres árboles por cada centenar de toneladas.

  • 1