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El aroma de la aventura

‘Uncharted 3: La traición de Drake’. Acción y aventura para jugar en exclusiva en PlayStation 3.

el 29 dic 2011 / 11:19 h.

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La compañía Naughty Dog ha cumplido recientemente sus bodas de plata y lo ha hecho en plena forma. Desde 1986, el estudio fundado por Andy Gavin y Jason Rubin ha sido muy selecto a la hora de estrenar títulos. La compañía que en un principio se llamaba Jam Software debutó un año más tarde con ‘Ski Crazed' en exclusiva para Apple.

Dos años más tarde, el estudio cambió de nombre y en la década de los noventa explotaron al máximo su gran éxito 'Crash Bandicoot' . Un título que cayó de pie en la PlayStation One y que sirvió para que Sony pusiera su punto de mira en la compañía en el año 2001. Sony encargó el desarrollo del juego de plataformas ‘Jak and Daxter' a la compañía para su flamante PlayStation 2, cosechando nuevamente un éxito de ventas.

Desde 2007, Naughty Dog está enfrascado en el producto más rentable de Sony con las aventuras del carismático buscatesoros Nathan Drake. El éxito de Uncharted: El Tesoro de Drake puso el listón muy alto para la propia compañía. El éxito inicial de este juego, que explotaba al máximo las características de la PS3 con una adictiva jugabilidad, desencadenó una expectación dentro del género que dos años más tarde se rubricó con Uncharted 2: El reino de los ladrones. Las críticas y las ventas lo llevaron en volandas para coronarse hace dos años como el mejor juego del año 2009.

Pero para mantenerse en la cima hace falta algo más que el nombre de Uncharted. Un buen guión, unos escenarios cinematográficos bien escogidos para no caer en la candidez de anteriores títulos y un ramillete selecto de personajes han bastado para volver a encumbrarse en lo más alto.

Un guión que bebe de clásicos del cine y que se centra en la relación de Drake con su amigo y mentor Sully en busca de la ciudad perdida,
La Atlántida de la Arenas. Un paseo imaginativo por varios países  que arranca por la vieja Europa de Inglaterra y Francia, y que desarrolla casi todos sus contenidos en varios países árabes. Si la selva y la nieve sirvieron de tapiz en los dos anteriores juegos de la saga, en esta ocasión le ha tocado al tórrido y árido desierto.

Los desiertos suelen tener pocas cosas donde elegir y suelen arrojar a cualquier persona a que se convierta en un intrépido superviviente. La agonía del horizonte suele explotar los espejismos más extraños que, junto con la paleta de colores que dan la arena y el cielo, dan un escenario de lo más creativo. Tonos pasteles y ocres dorados que lucen en la física del juego para hacerlo brillar en todo su recorrido.

La linealidad del juego se estira por los 22 capítulos donde Naughty Dog ha dado cabida a todo tipo de acción y de géneros. Una seña que lo hace más adictivo gracias a la mezcla en su jugabilidad de las plataformas, el ingenio de los puzzles, la acción de las peleas y disparos y un sigilo para acabar de humanizarlo aún más. Un todo en uno que suele agradecer todo tipo de jugador y en el que el protagonista se comportará camaleónicamente dependiendo

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