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El aroma de la mañana en que repica la Giralda

Tres generaciones de la familia Ramos llevan un siglo vistiendo con varas de nardo el palio de tumbilla de la Virgen de los Reyes

el 13 ago 2012 / 20:09 h.

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En 1992, con motivo de la exposición Magna Hispalensis, la Virgen de los Reyes salió desde la parroquia del Sagrario

Hay dos cosas de las que Sevilla nunca podrá desprenderse en una mañana del 15 de agosto. Pasen los años que pasen siempre será el día en el que la Virgen de los Reyes amanecerá junto a una de las fachadas de la Catedral, mientras las campanas de la Giralda repican a gloria en la fiesta de la Asunción. Pero también será siempre la jornada en la que ese aluvión de aromas que desprenden las mil varas de nardo que exornan desde antaño el palio de tumbilla de la patrona, perfuman de rezos anónimos la devoción eterna hacia aquella imagen por la que los Reyes reinan.

Los artífices de que la imagen luzca cada salida con este aroma peculiar son los dos hermanos responsables de la histórica Floristería Ramos (o Ramito, como se la conoce popularmente), en la trasera de la Plaza de la Encarnación. Manuel y José Ramos son a día de hoy los continuadores de una tradición que ya iniciara su abuelo a primeros del siglo pasado y que, casi cien años después, es uno de los símbolos inequívocos del día de la patrona en Sevilla. Y es que a estas alturas, la Virgen no se entiende sin sus nardos y ellos, que lo saben, se afanan para que cada año no falten ninguna de las mil varas que componen el exorno floral del paso. Como antaño. "Sigue siendo todo igual, nada ha cambiado desde entonces", recuerdan.

Históricamente siempre ha habido nardos al lado de la Virgen de los Reyes. Los primeros recuerdo gráficos que existen ya mostraban esta flor como el exorno principal del palio de tumbilla de la imagen fernandina. En ocasiones con más cantidad, otras veces apenas salpicados con algunas varas y siempre, eso sí, acompañados con otras flores que, normalmente, suelen ser claveles en tono blanco por la dureza de su tallo, perfecto para resistir la altura del amplio centro que se coloca en cada una de las cuatro esquinas. Y así seguirá siendo durante bastantes años, pues consideran que "no se trata de gustos". Lo tienen claro, tanto como que "no cabe ninguna innovación porque esto es una tradición de toda la ciudad".

Aunque no siempre ha sido así. Como en todo, la historia del matrimonio entre la Virgen y los nardos guarda algunas páginas para contadas excepciones. En el archivo fotográfico que conservan como un tesoro en el interior de la floristería puede contemplarse una instantánea realizada por el sevillano Martín Cartaya en la que se descubre el paso de la patrona exornado con gladiolos blancos. En ella la patrona discurre por el interior de las naves catedralicias, según dicta el revés de la fotografía, un 24 de noviembre del año 1996. En esa ocasión, la imagen salió extraordinariamente con motivo del cincuentenario de su proclamación como patrona de Sevilla y su Archidiócesis. Lo que en un principio estaba previsto que fuera un traslado hasta el Ayuntamiento se quedó en una procesión claustral por el interior de la Catedral, con motivo de la lluvia que caía sobre la ciudad.

No era tiempo de nardos, pues la lluvia y el frío son sus peores enemigos. Si los habrá mañana. Cuando la ciudad amanezca, el palio de tumbilla ya estará dispuesto para pasear por el entorno de la Catedral con sus característicos nardos. Para la procesión de este año, los cien paquetes vendrán directamente desde la localidad cordobesa de Cabra, aunque en otras ocasiones lo han hecho desde varios puntos de Andalucía, como Motril o Granada. Vengan de donde vengan, el rito para Manuel y José Ramos sigue siendo el mismo que ya comenzara su abuelo y que continuara su padre en una hermosa tradición que se repite la madrugada de cada 15 de agosto.

"Nos quedamos solos ante la Virgen, sólo acompañados por dos empleados y los sacristanes de la Catedral", recuerdan. Ese es sin duda el momento más especial para ellos. "A partir de las 3 de la mañana o así es cuando ya nos recreamos. No es como en Semana Santa que tenemos prisa, sino que podemos hacerlo con más delicadeza". Y así ocurre. Cuando ellos se marchan de la Catedral ya se topan con cientos de sevillanos que aguardan durante toda la noche junto a la Puerta de Palos para contemplar la salida de la Virgen de los Reyes.

Ellos se van con la satisfacción de haber perfumado a la patrona. Cien paquetes de nardos, como cien años lleva su familia viviendo cada 15 de agosto como "un día muy especial". Flores que recuerdan a Manuel, su abuelo, a José, su padre, y a cada uno de los sevillanos que pasan por la floristería "pidiendo los mismos nardos que lleva la Virgen". Es uno de los ritos agosteños en honor a la patrona que volverá a repetirse esta madrugada, mientras la ciudad expectante duerme nerviosa las horas que la llevarán al ansiado reencuentro con la Virgen de los Reyes. Aunque pasen los años, Ramito y sus nardos -esos que el Pali cantó en sus sevillanas que no hay quien cuente- siempre serán el perfume de amor a la patrona.

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