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El arquitecto de Santa Catalina carga contra el plan de Celis

Francisco Granero, el arquitecto que desde que cerrase Santa Catalina ha estudiado sus males para diagnosticar las soluciones, está estupefacto ante el anuncio del vicepresidente de Urbanismo de iniciar, ahora, un plan integral para su rehabilitación.

el 15 sep 2009 / 11:18 h.

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No da crédito. Francisco Granero, el arquitecto que desde que cerrase Santa Catalina, hace cuatro años, ha estudiado sus males para diagnosticar las soluciones, está estupefacto ante el anuncio del vicepresidente de Urbanismo de iniciar, ahora, un plan integral para su rehabilitación.

"Estoy sorprendido; el propósito del nuevo responsable de Urbanismo [Alfonso Rodríguez Gómez de Celis] no tiene ton ni son, pues pretende empezar la casa por el tejado, cuando en Santa Catalina hace ya cuatro años que tenemos muy clara la metodología de lo que se debe hacer, que es: primero, restaurar las cubiertas, lo que se hará en breve; después, realizar catas arqueológicas para conocer las tripas del templo y saber qué otros problemas lo aquejan; y una vez que todo eso esté claro, elaborar el proyecto integral. Éstos deben ser los tempos, no otros".

Sin pelos en la lengua, Francisco Granero ha estallado después de que Celis, en su primer consejo de Gerencia el pasado miércoles, anunciase que el Ayuntamiento no se limitaría a poner dinero en la rehabilitación, sino que acometerá un plan integral que permita poner en valor el templo como merece y, sobre todo, reabrirlo al culto.

Granero ha sentido invadidas sus competencias -avaladas por el cardenal y reconocidas por la Consejería de Cultura desde hace tiempo, alega- con el anuncio de Celis, que por otro lado ha sorprendido también en el Arzobispado y la Junta, que hasta ahora llevaban la voz cantante en el proceso negociador para financiar las obras, mientras que Urbanismo se había limitado a consignar partidas que, año tras año, se derivaban a otras necesidades en vista de que no comenzaban las obras.

Granero recalca que el anuncio de Celis lo interpreta como "una buena intención", pero avisa de que no le quitarán su sitio. "Así en julio -elucubra- me llamaron de Urbanismo para pedirme que les entregara toda la documentación sobre el templo, a lo que por supuesto me negué".

"Intervenir en un templo de estas características es algo demasiado delicado y valioso como para experimentar, que es lo que harían los técnicos de Urbanismo si les cayera de sopetón el encargo de redactar un plan integral de rehabilitación. Y todo para que después pase como con la rehabilitación del Arco de la Macarena o la del mercado de Triana, que así están, o para que dejen todos los pormenores a la postre en manos de la empresa adjudicataria... Espero que no se consienta, y confío en que ni la Junta ni el Arzobispado se dejen invadir su sitio, adquirido desde el principio. En Santa Catalina hay que actuar igual que en El Salvador, con criterio; pero por desgracia no se ha despertado la misma ilusión en la ciudadanía ni en las empresas e instituciones. Pero en el ámbito de lo que hay que hacer para salvar la iglesia está todo muy controlado, pues ya me tomé la molestia de elaborar un plan director racional y sopesado, como se hacen estas cosas".

Medio millón, no más. Granero advierte también de que se están dando unas cifras sobre el coste de la primera fase de actuaciones en la iglesia que no se ajustan a lo calculado por él en el proyecto. "Se está hablando de poco más de 800.000 euros, cuando la reparación de las cubiertas la tengo presupuestada, IVA incluido, en medio millón. No sé por qué se dice otra cifra, a no ser que se quiera disponer de un remanente con el que asegurarnos que tras las cubiertas no se parará otra vez, sino que se avanzará en la siguiente fase".

El caso es que la cifra que está dando la Consejería de Cultura es de 807.341 euros, y así consta en el borrador del convenio de colaboración que le ha trasladado tanto al Arzobispado como al Ayuntamiento de Sevilla. Una vez se firme próximamente, se adjudicarán las obras. Se espera que esto sea antes de final de año. El templo lleva cerrado desde el 29 de mayo de 2004.

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