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El arquitecto del auditorio denuncia a la SGAE por violar sus derechos de autor

Santiago Fajardo también demandará a la Sociedad por “incumplir la ley” al no paralizar las obras en el edificio tras su dimisión.

el 24 may 2011 / 19:11 h.

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El arquitecto Santiago Fajardo posó el pasado octubre en una visita a las obras del auditorio de la SGAE.

La dimisión del arquitecto Santiago Fajardo , artífice del proyecto y director de las obras para la construcción del Auditorio Arteria Al Andalus en la Cartuja -en la avenida Américo Vespucio-, va a abrir un proceso judicial que que podría afectar a la puesta en servicio de este nuevo espacio escénico, cuya inauguración estaba prevista para finales de este año. Y es que el autor de este gran edificio, que ya hizo pública su renuncia a finalizar estos trabajos, anunciará hoy en rueda de prensa en Madrid que va a emprender acciones legales contra la SGAE por varios motivos, entre ellos por la vulneración de sus derechos de autor. Además, solicitará la paralización inmediata de las obras, que llevan diez días ejecutándose sin su supervisión.

Según informó ayer a este periódico un portavoz de Santiago Fajardo, la construcción del recinto debió detenerse inmediatamente tras su dimisión, ya que legalmente no puede seguir adelante sin la dirección técnica del arquitecto que firma el proyecto o sin que éste le dé su venia a otro para concluir las obras. "La SGAE está incumpliendo las leyes de construcción, suplantando la dirección técnica de la obra desde que hace diez días Fajardo comunicó su dimisión al Colegio de Arquitectos y a la Gerencia de Urbanismo", añadió la citada fuente.

De hecho, informó de que un notario se desplazó este lunes hasta la Cartuja para dar fe de que los trabajos siguen en marcha, algo que no sólo sería contrario a las normativas urbanísticas, sino que además vulneraría una de las cláusulas del contrato firmado por el arquitecto con la SGAE, que especifica que sólo él podrá llevar a cabo la dirección de la edificación.

En cuanto a la demanda prevista por la vulneración de los derechos de autor, el portavoz de Fajardo explicó que la SGAE no ha respetado la autoría de los planos del edificio -sujetos a las leyes de propiedad intelectual-, eliminando de ellos su nombre y cediéndolos sin su consentimiento a otro técnico, a pesar de haberle requerido judicialmente, vía burofax, que nadie se hiciera cargo de la gestión técnica. Además, denunciará que la SGAE le ha estado denegando el acceso a relevantes documentos técnicos y económicos referentes a la obra. Y precisamente son las cifras económicas las que más alejan al arquitecto y a la sociedad de autores. Siempre según el portavoz de Fajardo, la SGAE atribuye al arquitecto una desviación en los presupuestos de la obra de seis millones de euros, imputables a la dirección técnica.

Sin embargo, el autor del proyecto reconoce sólo una desviación del 0,04% sobre el presupuesto inicial de cuatro millones de euros, es decir, 100.000 euros. Entonces, ¿de dónde salen esos seis millones de desfase económico? Según la defensa del arquitecto, en todo caso son achacables a una empresa que interpuso la SGAE para gestionar la dirección técnica de la obra, denominada Gerens, vinculada directamente a la sociedad.

Pero ésta no es la única irregularidad que denunciará Fajardo, puesto que también llevará a los tribunales que todavía no ha cobrado diversas cantidades que se le adeudarían. "Le deben un dinero muy sustancioso, entre facturas y otros conceptos".

Aunque el propio Fajardo reconoce que la obra está prácticamente concluida , aún faltan ciertos remates que hacen imprescindibles la supervisión de un arquitecto, por lo que esta serie de demandas, así como la petición de paralizar las obras, podrían retrasar, en caso de prosperar, la inauguración de este teatro, que ya acumula varios años de retraso. La SGAE inició en mayo de 2007 las obras del que será el mayor recinto escénico cubierto de la ciudad, con 2.000 localidades. El edificio ha pasado varias trabas antes de ser aprobado ya que la altura de su caja escénica superaba la altura máxima permitida por la Gerencia para esta zona de la ciudad. Las obras dieron comienzo y aunque estaba prevista su apertura para finales de 2008, esta nueva polémica deja en el aire su futuro.

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