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Economía

El arranque de la fruta con piel de bebé

Murcia y, en menor medida, Extremadura quitan a Andalucía la ventaja de ser primeros en salir al mercado. Casi un tercio de la superficie regional se pierde en un sexenio y se sustituye por cítricos, cereal o caquis.

el 17 may 2014 / 23:00 h.

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Si pensamos en un gran e importante producto para la agroindustria sevillana, siempre afloran los mismos: el aceite de oliva, la aceituna de mesa, el arroz o los cereales. Sin embargo, la recogida del melocotón y la nectarina, que ya ha comenzado tras acelerarla las altas temperaturas de abril y mayo, constituye en términos laborales la mayor de cuantas campañas hay en la provincia. Como dice Manuel Altava, empresario del campo, director gerente de la sociedad agraria de transformación SUPRA y representante de la patronal Asaja en la Vega del Guadalquivir, esta fruta es «como un niño chico, y como tal hay que mimarlo». No hay recolección mecanizada, toda es a mano. Labores de recogida de nectarinas en una finca de la sociedad agraria de transformación ROYAL en la localidad sevillana de San José de la Rinconada. / Foto: Gregorio Barrera Labores de recogida de nectarinas en una finca de la sociedad agraria de transformación ROYAL en la localidad sevillana de San José de la Rinconada. / Foto: Gregorio Barrera Vayamos allí, a la Vega, a pueblos como Tocina-Los Rosales, Brenes o La Rinconada. La primavera los transforma. Son un ir y venir de agricultores y jornaleros en este vergel melocotonero, y también de operarios hacia los almacenes –los llaman así, no fábricas– de limpieza, selección y empaquetado de una fruta comercializada en fresco, siendo muy residual el porcentaje de la cosecha destinado a las plantas de mermelada o de envasado en almíbar. En este entorno, pocos son los vecinos ajenos a su aterciopelada piel. Trabajo de hombre y mujer, muchos los estudiantes que otrora acudían al tajo para ganarse un dinero, hoy en día ese tajo ya se colmata, y con holgura, con las listas del paro. El sector, eso sí, ya no es lo que era. «Tengo 46 años. Llegué a Sevilla con 2. A lo largo de este tiempo, he conocido y vivido una evolución de Tocina-Los Rosales pareja a la del melocotón y la nectarina. Es el cultivo más importante, pero ha ido a menos», relata Altava. Porque si aquí se movieron, otros no se quedaron quietos. Así lo atestiguan las estadísticas oficiales de superficie, producción y exportación. Las coteja Fepex, Federación Española de Asociaciones de Productores Exportadores de Frutas, Hortalizas, Flores y Plantas vivas. El año pasado había en el conjunto del país 82.124 hectáreas destinadas a melocotón y nectarina, la inmensa mayoría (77.385) en regadío. De esa cifra, 7.336 (tan sólo 522 en secano) correspondían a Andalucía, es decir, el 9,47 por ciento, con Sevilla dominando el cultivo regional, al acaparar 2.205 hectáreas de melocotones y 3.949 de nectarinas. En cuanto a las cosecha, y según la misma fuente, 809.700 toneladas de melocotones y 532.100 de nectarinas para España, y 79.400 y 76.900, respectivamente, para la comunidad andaluza. Tales cifras, en especial las correspondientes a las tierras, difieren de las estadísticas aportadas por la Consejería de Agricultura, quizás porque desde hace varios años no se actualiza la superficie y, además, en el caso anterior se sustentan en encuestas. Sea como fuere, el departamento dirigido por Elena Víboras estima las hectáreas en 8.580 para la región como promedio entre 2008 y 2010 y sumando ambas frutas, con 156.240 toneladas el año pasado y una previsión de 163.993 para la campaña que acaba de arrancar. La relación para la provincia sevillana: 5.558 hectáreas y 112.372 toneladas en 2013 y 117.590 como estimación para 2014. Pero lo relevante es la evolución. Cojamos la media de hectáreas entre 2005 y 2008: 10.923, con 6.794 en Sevilla. Más atrás: Media entre 2000 y 2003: 11.057, con 6.709 en la provincia. Mitad de la pasada década, en 2006: 11.660, de ellas 6.988 en Sevilla. Un año después, 12.362 y 7.590, respectivamente. Y a partir de 2008, en descenso hasta el citado dato de 8.580. Conclusión: grosso modo, el melocotón ha perdido en un sexenio el 30 por ciento (casi un tercio) de sus tierras. Muchas. ¿Por qué? 2008 marcaría un antes y un después. Justo con la recogida del melocotón y la nectarina, los sindicatos llevaron a los jornaleros a una huelga que crispó el campo sevillano durante cinco largas jornadas. Fruta pasada en el árbol o fruta caída, mercados que se pierden. Entonces, los directivos de la principal sociedad agraria de transformación, Royal SAT, ubicada en San José de la Rinconada y recurrente objetivo en cualquier paro obrero, advertían: arrancaremos. La patronal Asaja advertía: se arrancarán. Desde la Consejería, sin embargo, estaban importancia a tal advertencia, y la encuadraban en la lógica resaca de un conflicto laboral. Pero, a tenor de las estadísticas, sí, se arrancó. Las claves: costes al alza en la mano de obra y menor rentabilidad por la mayor competencia en los mercados. Despejar el beneficio en esta ecuación resulta harto complicado. Un factor negativo más: las fuertes heladas que, hace tres inviernos, dañaron o mataron árboles que no se repusieron. «Sí. Se ha arrancado y se han cambiado melocotoneros sobre todo por cítricos en Sevilla», cofirma Manuel Altava, quien habla del 15 por ciento anual en el último trienio. Una hectárea –explica– requiere mano de obra equivalente a entre 135 y 200 peonadas al año. No sólo es la recogida a mano –esto no es al bulto, es un proceso selectivo, según calibres– están también las podas, dos al año, los tratamientos y los almacenes. Ese gasto laboral representa «entre el 65 y el 70 por ciento». Como mínimo son 6.500 euros y como máximo 9.000 por cada hectárea. Asociafruit, la asociación andaluza de empresas productoras y exportadoras de frutas y hortalizas, argumenta que 40 de los 60 céntimos que componen los costes de producción de un kilo de melocotón son laborales, y así resulta complicado competir, dicen aquí, corroboran en Asaja. Dos termómetros para medir la competitividad. Uno, el mercado nacional, indica que a los catalanes, aragoneses y murcianos no hay quien les tosa en melocotón y que Extremadura está pegando cada vez más y más fuerte. Y dos, el internacional, donde cabe hablar por un lado de la creciente entrada de cosechas de terceros países a la Unión Europea y, por el otro, de las propias exportaciones andaluzas. Teniendo en cuenta las lógicas oscilaciones de las campañas, Andalucía comercializó en el extranjero 11.696 toneladas de melocotones y 56.701 de nectarinas en 2008, siendo el año pasado 19.491 y 39.475, respectivamente. En dinero, 13,86 millones y 77,07 millones en 2008, mientras que en 2013 fueron 33,5 y 68,06 millones, respectivamente. Su evolución son dientes de sierra, causados por dos circunstancias: una, si hay menos o más cosecha en otros Estados, y dos, qué calor o qué frío haga en Europa. Y en esta campaña se confabulan los astros contra la cosecha regional. «El arranque es nefasto en precios y en venta», comenta Manuel Altava, también vicepresidente segundo de Asaja de Sevilla. La producción andaluza crecerá «entre el 8 y el 10 por ciento respecto a 2013», pero también lo hará en Murcia y Extremadura, precisamente coincidimos en fechas de salida hacia los mercados. Antes, Sevilla, por su climatología, sacaba la ventaja de colocar su mercancía primero; ahora, los agricultores de esas comunidades vecinas «nos están cogiendo e incluso nos están adelantando, y así la competencia es feroz». Si hay tapón al vender, las cotizaciones se derrumban. Para más inri, las bajas temperaturas han regresado a Europa justo cuando se iniciaba la recolecta del melocotón, y haciendo frío se come naranja, no fruta de hueso. Este 2014, pues, «será muy complicado». Sirva como referencia esta proporción: en esta segunda semana de mayo los precios están «a la mitad» respecto a las mismas fechas del año pasado. ¿A la mitad? «Sí, en el campo, no en el supermercado, allí vale lo mismo...». ¿Quedarse quietos? No, nunca. Se abren dos vías para la esperanza: calidad y servicio. Cuando todo iba bien, todo valía: se extraía el máximo rendimiento posible al árbol, la fecha daba igual. En cambio, al aflorar en el cultivo los problemas de rentabilidad, se inició un proceso de mejora varietal y, sobre todo, la toma de conciencia de que había que «multiplicar» el mejor calibre. Éste, el color y el sabor forjan la triple esencia de esta fruta. Las segundas cosechas se reducen, incrementándose los costes de las primeras buscando ese mayor precio. «Mientras, el servicio nos permite, por ejemplo, recibir en Tocina un pedido a las 5 de la tarde y que a las 12 de la mañana del día siguiente esté en Perpignan. Eso Marruecos no lo puede ofrecer, es una baza que nosotros seguimos jugando». Cinco grandes empresas hay en el negocio, aunque las tres primeras se aproximan en cantidades de cosecha. El listado lo encabeza Royal SAT, una de las principales comercializadoras de frutas de Sevilla, caracterizada por la constante diversificación e innovación en productos, y que se encuadra en las 8.000 toneladas de melocotón y 14.000 de nectarinas. Tras ella, Primor Fruit, con 4.000 y 12.000 toneladas, respectivamente. Tercera, Frutaria –aunque no es andaluza, tiene división en la comunidad–, con 10.000 en total. Cuarta, SUPRA SAT, que aporta 8.000. Y quinta Citran, sita en Brenes, con creciente protagonismo en una fruta que, al menos por parte del agricultor, ya se ve, está organizada y, cual niña chica, mimada.

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