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El Arrebato y el sueño cumplido de Pedro

Pedro lleva desde enero en un hospital de Madrid esperando una operación que le salve la vida, otra más, como la que tuvo que sufrir a los seis días de vida. Necesita un corazón. Mientras llega, su sueño era conocer a su ídolo, El Arrebato. Sus enfermeras han hecho de magas y se lo han llevado. Deseo cumplido.

el 15 sep 2009 / 07:58 h.

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Pedro lleva desde enero en un hospital de Madrid esperando una operación que le salve la vida, otra más, como la que tuvo que sufrir a los seis días de vida. Necesita un corazón. Mientras llega, su sueño era conocer a su ídolo, El Arrebato. Sus enfermeras han hecho de magas y se lo han llevado. Deseo cumplido.

Fermina Beltrán, enfermera de la unidad de cuidados intensivos pediátricos del hospital Doce de Octubre de Madrid, vio claro que a ese niño tan entusiasta, tan vivo pese a la enfermedad, había que darle una alegría. Así que lo habló con Ana la madre de Pedro (Pedrito, como todos lo llaman en su centro) y empezó a moverse.

Se puso en contacto con la productora del periodista Jesús Quintero, El silencio, y la maquinaria echó a andar. Los hilos se movieron, dio con Jesús Santos, el mánager de Javier Labandón, El Arrebato, y le pidió algo sencillo: que se trasladase a la capital de España a hacer feliz a un niño amenazado por la enfermedad.

El cantante de Alcalá de Guadaíra, auténtico fenómeno entre los niños, no lo dudó un segundo y se presentó en Madrid hace unos días. Su visita fue una "inyección de energía" para Pedro, dice su enfermera; hora y media de encuentro, de risas, canciones y mucha complicidad. El pequeño recibió uno de los pañuelos que caracterizan al artista y no dudó el colocárselo a pesar del respirador que le acompaña noche y día y sin el que no podría sobrevivir.

La alegría del niño se mezclaba con la dureza de una planta en la que hay muchas familias doloridas. Las enfermeras aseguran que El Arrebato consiguió encandilar a todos los que se acercaban. "Ha demostrado mucho cariño, mucha amabilidad, es un gran artista con un inmenso corazón", insiste Fermina. El cantante les ha "robado el corazón", igual que este niño que nació con sufrimiento y vive con "unas ganas tremendas".

El caso de este pequeño es un ejemplo de entereza y empeño por vivir. Pedro González Burdallo nació el 23 de noviembre de 2001 en Plasencia (Cáceres). Rubio, de ojos verdes y con un problema cardiaco muy serio; a los seis días de su alumbramiento tuvo que ser trasladado a Madrid para ser intervenido.

De esta operación, cuenta Ana, su madre, el niño se recuperó bien, pero tuvo que ser operado nuevamente cuando apenas tenía cinco meses. Su cardiopatía requería al menos de tres intervenciones a lo largo de su vida, decían entonces los médicos.

Una vez recuperado, su familia se trasladó a Calzada de Valdunciel (Salamanca), donde pensaba criar con salud a Pedrito. Pero tampoco aquí acabaron los problemas: el 12 de enero tuvo que regresar a Madrid para entrar otra vez en el quirófano, "aunque esta vez no con tanto éxito", por lo que sigue actualmente ingresado en la UCI.

Pedro vive conectado a un respirador a la espera de que le llegue un corazón compatible. En el hospital, donde médicos y enfermeros se han "enamorado" de su ternura y sensibilidad, lo tratan a diario, mientras él se dedica a escuchar música y ver la televisión, hasta los toros, que le encantan, aun siendo tan pequeño.

A eso, y a recordar a su pandilla del pueblo, de la que tiene informada a toda su planta: sus amigos Irene, Adrián, Vicente, David, Jorge... y su novia Lucía. De todos ellos habló con El Arrebato en su encuentro, una charla cómplice en la que el cantante, cuenta el personal médico del Doce de Octubre, se mostró visiblemente emocionado.

Su visita es un gesto importante, otro más en la entrega que los médicos han demostrado con el chiquillo. Por ejemplo, para que pueda pasear por los pasillos le han conseguido un respirador portátil, y así lo llevan a la cafetería, a comprar algo a la tienda... Su comportamiento en estos largos meses está siendo ejemplar, pues nunca se queja ni por un pinchazo, ni por una placa, ni por una prueba. "Siempre tiene una sonrisa o una mirada llena de sentimiento", relatan las enfermeras.

Ahora el temor está en saber si podrá soportar con fuerzas la próxima operación que le espera y si llegará pronto el corazón que necesita con urgencia. El problema es que los trasplantes en niños son muy complicados ante la dificultad de dar con un donante de corta edad y con órganos sanos, ante la baja mortalidad infantil.

El tiempo medio de espera de un corazón en la Comunidad de Madrid es de un año y medio, según su Consejería de Salud. En el Doce de Octubre confían en que Pedro lo logre antes y pueda algún día, por qué no, acudir a un concierto de El Arrebato.

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