Cultura

El arte flamenco entra en la Academia de las Buenas Letras

El arte jondo será objeto de estudio en la Real Academia de las Buenas Letras, algo que ya intentaron otras instituciones en el pasado sin demasiada suerte.

el 01 oct 2009 / 19:42 h.

Félix Grande será uno de los invitados a este ciclo para analizar el flamenco.

El flamenco va a entrar en la Real Academia de las Buenas Letras de Sevilla, de la mano de ilustres escritores y flamencólogos. Será entre el 7 y el 9 de este mes. Ramón María Serrera lo celebraba el pasado día 27 en este periódico como algo insólito. Y no tanto porque nuestro arte ya fue objeto de estudio en la Real Academia de la Lengua hace casi 80 años por iniciativa del célebre escritor y académico gallego Menéndez Pidal.

Los periódicos se ocuparon de este logro de lo jondo, del que nunca más se supo. Tampoco se supo nada más de cuando en el Ateneo de Madrid se analizó por primera vez la copla flamenca, en 1910, a través de un estudio de Rodríguez Marín, acto en el que Rosario Soler cantó malagueñas y soleares acompañada al piano. O sea, que no fue Morente el primer flamenco que entró en el Ateneo de Madrid. Tampoco se ha sabido más de cuando los flamencos entraron por primera vez en el Círculo de Bellas Artes de la capital de España para agasajar a los ilustres invitados de un encuentro de la Sociedad de las Naciones. Fue en el año 1929 y actuaron El Mochuelo, Rita Ortega, Angelillo, el Canario de Sierra Yeguas y El guitarrista Petaca hijo.

Celebramos el hecho de que el flamenco vaya a ser objeto de estudio, de nuevo, en tan importante institución. La verdad es que estamos siempre pidiendo cosas para nuestro arte, y eso está muy bien. Lo curioso es que muchas veces pedimos cosas que ya hemos logrado. Todavía dicen algunos que Antonio Mairena sacó el cante de las tabernas para meterlo en la Universidad. Y que Marchena lo vistió de esmoquin. Y que la soleá es la madre de todos los cantes. Y que el felipismo llevó al flamenco por el mundo. Ahora se pregona a bombo y platillo que a la Bienal vienen programadores de teatros extranjeros, cuando hace más de un siglo también venían a los cafés de Silverio Franconeti y El Burrero los directores de los más renombrados teatros de Europa. Por eso salieron al extranjero La Macarrona, Pichirri, La Bocanegra, Matilde Prada, El Mochuelo, Ramón Montoya, Antonio Chacón y otros muchos flamencos. A La Macarrona llegaron incluso a secuestrarla fuera de España. ¡Si sería importante la genial bailaora de Jerez de la Frontera!

Si nuestro arte ocupa hoy el lugar que ocupa en el mundo no es sólo por Mairena, Pulpón, Camarón o Paco de Lucía. Juan Breva y Silverio hicieron su labor en el siglo XIX. Al malagueño se lo han reconocido sobradamente sus paisanos, pero el sevillano no tiene ni una peña flamenca a su nombre, al menos que sepamos. ¿Cuándo le vamos a poner un monumento en Sevilla a Silverio, que fue el principio de todo? Cuando vuelva a torear El Espartero.

Nuestra felicitación a quienes han hecho posible que el flamenco vuelva a entrar en el templo de las Letras, donde Menéndez Pidal consiguió hace ochenta años que la palabra jipío fuera aceptada en la Real Academia de la Lengua.

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