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El arte jondo como metáfora de la crisis de la sociedad

Dentro del ciclo El flamenco que viene una de las propuestas más esperadas es Tiempo pasado, un espectáculo concebido por Juan Dolores Caballero que podrá verse esta noche, a las 23 horas, en el Teatro Alameda, escenario elegido por la Bienal para dar una oportunidad a los valores del arte jondo.

el 15 sep 2009 / 15:40 h.

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Dentro del ciclo El flamenco que viene una de las propuestas más esperadas es Tiempo pasado, un espectáculo concebido por Juan Dolores Caballero que podrá verse esta noche, a las 23 horas, en el Teatro Alameda, escenario elegido por la Bienal para dar una oportunidad a los valores más emergentes del arte jondo.

El máximo responsable de Teatro del Velador, Dolores Caballero, ha ideado un montaje en en el que los flamencos se ven arropados por un escenario que remite al mundo actual y en el que los artistas "logran que la música pase a tener una doble misión, cuenta los sentimientos de los propios intérpretes y también transmite al público vivencias que pueden ser de cualquiera". Con poco más que un par de sillas, el montaje "se interna sin posibilidad de escape en el mundo de lo no querido".

Para Dolores Caballero "la voz del cante, junto con la propuesta de música culta, narrarán la historia desde un punto de vista distinto a veces del propio baile". En Tiempo pasado lo que se cuenta no es más que el mundo de las "relaciones establecidas, de la cotidianidad", todo ello visto a través de la expresión de lo jondo.

El espectáculo cuenta con el baile de Leonor Leal, Ana Morales, Antonio Molina El Choro, Juan Diego, Jesús Aguilera, la guitarra de Juan Campallo, el violín de Bruno Axel y la percusión de José Carrasco. Todos ellos, provenientes de diferentes compañías y escuelas, han recalado en un montaje que propone "un todo sonoro" en el que conviven elementos del flamenco puro pero también frases tomadas de la esfera de la música clásica.

La obra tampoco pretende esconder en su puesta en escena el amargor que encierra el ideario que hay detrás de ella. "El sufrimiento humano es el punto de partida, la materia prima con la que contamos esta historia", resaltó su director, dispuesto a "subrayar lo grosero para convertirlo luego en arte". "En nuestro escenario, convertido en una sencilla habitación, los personajes-bailarines perderán la referencia de los modales adquiridos en una sociedad que, a menudo, lo que esconde no es más que el dolor y la frustración", dijo Dolores Caballero.

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