Cultura

El arte más fresco se da cita en Santa Inés

La Obra Social de Caja Madrid exhibe los frutos de su reputada ‘Generación 2009'

 

el 08 oct 2009 / 18:58 h.

La muestra 'Generacion 2009' en Santa Inés.
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Hay citas clásicas en el calendario expositivo de la ciudad. Una de ellas, por fortuna, es la que testa cada año lo que se cuece en ese hervidero desprejuiciado, reflexivo y experimentador en que se fajan nuestros artistas más noveles. El resultado puede verse en la Sala Santa Inés.

Diez años lleva la Obra Social de Caja Madrid alentando la creación artística contemporánea. No sólo con buenas palabras, con alguna exposición ocasional por aquí y un certamen por allá, sino creando tejido sostenido desde la base. El resultado es que, cada año, su convocatoria de ayudas y becas se colapsa y ha alcanzado tal prestigio que hoy en día sirve como termómetro de por dónde van las tendencias y como descubridor de talentos a los que catapultar.

Es así como de la factoría de Generaciones han salido no pocos artistas que hoy en día cotizan al alza, y no en Trebujena (con perdón), sino incluso fuera de nuestras fronteras. Para contarlo y para invitar al gran público sevillano a adentrarse en este viaje por lo más rompedor del arte contemporáneo estuvieron ayer en la ciudad los responsables de Caja Madrid, a cuya obra social pertenece la feliz idea. Y de entre ellos, una persona de reconocido prestigio: José Guirao, recién nombrado director de Cultura de la caja y responsable de La Casa Encendida, uno de esos sitios que nadie con un mínimo de interés por lo contemporáneo debería perderse en su visita a Madrid.

La exposición Generación 2009, a la que le va como un guante la Sala Santa Inés, pues se exhibe en toda su amplitud, está compuesta por las 20 obras premiadas durante este año más los resultados de seis becas presentadas en la pasada edición de la feria Arco.

Lejos de ser obras sin ton ni son -alguno diría que tomaduras de pelo-, si se les da una oportunidad de verdad -no vale pasar de largo- se descubrirá que sus artistas no han compuesto lo primero que se les ha pasado por la cabeza, sino que han hecho gala de un carácter reflexivo, reivindicativo o recuperador que, en algunos casos, son ensayos en formato de instalación.

"Las obras son el reflejo de las inquietudes y problemáticas que preocupan a los artistas más jóvenes, donde dominan las cuestiones sociales y artísticas", resalta la comisaria, Oliva María Rubio. Eso se traduce en obras que incitan al espectador a reflexionar sobre nuestros hábitos de consumo, sobre las políticas culturales y el uso del dinero público, sobre lo rápido que vivimos sin apreciar la belleza de cada instante, sobre la formación de las identidades y, cómo no, sobre el propio mundillo artístico, ya sin fronteras entre las disciplinas artísticas.

Especialmente curiosa resulta la propuesta de Ion Arregui Aguirrezabala (San Sebastián, 1982), que se vale de chapas galvanizadas de las señales de tráfico para plantear todo un repaso sui géneris por la Transición democrática.

Y llamativa es también la de dos artistas valencianas "con mucho futuro", pronostica la comisaria: Patricia Gómez y María Jesús González (ambas de 1978), que sensibilizan al espectador sobre el valor de edificios centenarios a través de las huellas que les extraen. Es para verlo.

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