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El asalto al bastión del PSOE

Los partidos inician una campaña que se anuncia de perfil bajo marcada por un resultado casi predeterminado y por los recientes comicios municipales. El PP acaricia un resultado histórico, IU busca volver al Congreso y los socialistas tratan de evitar la debacle.

el 03 nov 2011 / 21:46 h.

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José Antonio Viera, Alfonso Guerra, Juan Espadas y Susana Díaz en la apertura de campaña en Sevilla.

En unas elecciones que parecen tener un resultado predeterminado, la provincia de Sevilla es uno de esos símbolos del mapa nacional que marcan el límite entre una derrota del PSOE con margen de recuperación y una debacle socialista que sea la antesala de las autonómicas; entre una victoria del PP y un apabullante avance de los populares que les sitúe en San Telmo con cuatro meses de antelación. Pero pese a este escenario aparentemente bipolar, IU arranca la campaña rozando un diputado que cambiaría la distribución de los escaños por completo; y Upyd, Equo y el PA encabezan una heterogénea oferta electoral que sitúa a Sevilla como una de las provincias con más posibilidades de fragmentación del voto: 14 formaciones han pasado los complejos filtros de la nueva ley electoral, más que en Barcelona o Málaga y las mismas que en Madrid.

Con este fondo, la campaña arrancó ayer en Sevilla con doce diputados en juego y con un bastión socialista en peligro. En 2008, el PSOE, con 626.558 votos y ocho diputados, casi duplicó en sufragios y en escaños al PP, que acabó con cuatro. IU, como tercera fuerza, superó el mínimo del 5% que da acceso al Parlamento, pero no llegó a los más de 70.000 votos que cuesta un diputado en la provincia. Las otras 16 formaciones se quedaron muy lejos del mínimo. Tres años y medio después el terreno de juego ha cambiado sensiblemente. Las líneas las pusieron las municipales: el PSOE venció, con 351.545 votos; pero el PP, con 333.035 se quedó muy cerca, IU logró llegar a 129.461 apoyos, y el PA se quedó en 69.256.

Unas generales no son comparables a unas municipales. Pero sí marcan tendencias. Elementos que ahora son la base de las estrategias electorales. Sobre la mesa hay un resultado que todos manejan y que en parte asumen como positivo los tres grandes: 6, 5 y 1. Lo justo para que el PSOE baje sin derrumbarse; el PP suba y tenga margen de crecimiento e IU logre volver al Congreso del que salió hace ocho años. Pero aquí no sirven fotos fijas ni previsiones basadas en la trayectoria histórica.

Dos elementos parecen casi seguros seguros: por un lado, el votante del PP de las municipales se ha afianzado en la provincia -donde la marca de los populares no sufre el desgaste de otras comunidades- y le volverá a votar, lo que, sumado al aumento de participación, le da de entrada los cinco diputados. Por otro, el PSOE va a sufrir una sangría de votos como ya tuvo en las últimas municipales.

La incógnita es hacia dónde caerán esos votos socialistas y qué margen de crecimiento tiene realmente el PP. Aún cuando en las municipales se ha demostrado que el trasvase existe, incluso en los feudos socialistas, la caída del PSOE y la subida del PP depende, sobre todo, de terceros. IU aguarda el regreso de sus electores y los minoritarios que el descontento con las grandes siglas les dé el empujón que no han logrado en Sevilla, donde sus estructuras son más que débiles. El todos contra el PP empieza a tener sus días contados y puede acabar dejando sitio a la tradicional batalla del voto útil.

Así, mientras el PP llama a una victoria histórica con el precedente de Zoido para evitar la desmovilización de su electorado; el resto pugna ya por la etiqueta de voto útil. IU dio el primer paso. Hace sus cuentas y demuestra que si gana un diputado quien lo pierde es el PP. El PSOE empieza a asumir que tiene que convencer a los sevillanos de que el sufragio útil para evitar la mayoría aplastante del PP es el suyo. Pero hay otras 11 formaciones que aguardan los sufragios con los brazos abiertos haciendo bandera de la utilidad del voto indignado.

Pese a esto, los partidos asumen que esta vez en la campaña hay poco en juego y anuncian un perfil más que bajo. Poco más que los clásicos actos obligatorios, como el del PSOE en Dos Hermanas, y un intento de acercamiento personal al nuevo votante y al que se plantea abandonar el PSOE. Los rostros de los candidatos son más que paradigmáticos. Los socialistas, con Alfonso Guerra, buscan conservar a sus históricos; los populares, con Cristóbal Montoro, subrayar que en la campaña se juega el cambio económico; IU, con José Luis Centella, muestra que sus esperanzas están en Sevilla; y el resto, con figuras de segundo nivel, reflejan que sus estructuras son demasiado débiles.

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