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El ascensor que cambió mi vida

Un bloque del Polígono San Pablo de 40 años estrena esta instalación.

el 28 nov 2009 / 19:59 h.

Manuel se monta en el nuevo ascensor .
¿Cómo sería su vida si no pudiera salir de casa cuando quisiera? Un simple ascensor puede llegar a cambiar la vida de una comunidad de vecinos. Es el caso del número 7 de la Avenida de la Soleá. Esta mejora sigue el ejemplo de otras rehabilitaciones en este barrio, financiadas por la Consejería de Vivienda en el marco del plan de eliminación de barreras arquitectónicas.

Manuel Álvarez es el presidente de la comunidad de este bloque y uno de los vecinos más populares. Su vida gira alrededor del barrio, en el que lleva viviendo 40 años.

Cuando llegó al Polígono de San Pablo todo era muy distinto, en sus calles había bloques de nueva construcción y cientos de matrimonios que accedían a una vivienda por primera vez. Eran personas jóvenes y con ganas de trabajar por el barrio que acababan de construir.

Al mirar atrás, Manuel recuerda su llegada con un punto de nostalgia: "La vida era distinta porque todos éramos jóvenes y no teníamos problemas para subir las escaleras".

Con el paso de los años el Polígono de San Pablo ha envejecido junto a sus vecinos. Manuel enseña el exterior del bloque en el que vive: en su fachada se observa el paso del tiempo y cómo algunos elementos se conservan en mal estado.

"Las viviendas fueron construidas de un modo que provoca problemas de estabilidad y humedad". Cuando los vecinos del número 7 llegaron al barrio, hace 42 años, ni se les pasaba por la cabeza que más adelante un ascensor podía ser tan imprescindible "pero con los años todo el barrio se ha dado cuenta de que mejora la calidad de vida", apunta Manuel.
"Hoy es un día para estar satisfechos", señala.

La comunidad de vecinos ha logrado inaugurar su ascensor. Antonia Gómez, otra de las vecinas del inmueble, se muestra feliz por esta mejora. "Es la alegría más grande que nos han podido dar. Las personas mayores que viven en el quinto no podían bajar".

En el bloque conviven personas de edades avanzadas, incluso algunas superan los 80 años. Antonia, la vecina del bajo, recuerda al ver la obra a una de las inquilinas del quinto. "Magdalena tiene 80 años y apenas puede salir porque subir cargada es imposible para ella".

Mientras Manuel habla muchos vecinos se van acercando a ver el nuevo ascensor. Lo felicitan y aplauden la iniciativa que ha desarrollado en su comunidad. "El día que comenzó a funcionar el ascensor hubo vecinos que hasta derramaron algunas lágrimas al ver que ya no tenían este problema. Les han quitado años porque por lo menos ya pueden salir de su casa", dice.

Manuel habla y no para sobre esta comunidad que es una gran familia en la que cada persona se preocupa por sus vecinos. "En este bloque nunca ha habido riñas entre los que vivimos aquí. Todo el que viene es siempre bien recibido, somos una gran familia y eso es lo principal", asegura.

Manuel se marcha con sus vecinos a celebrar el estreno del nuevo ascensor. Como si de una gran familia se tratara, cada uno saca lo mejor que tiene en su casa y se monta un gran almuerzo en la plaza.

Es día de fiesta en la Avenida de la Soleá, que celebra cómo un ascensor ha cambiado por completo la vida de diez vecinos que llevan toda la vida en el Polígono de San Pablo.

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