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El asombro gótico de Bill Clinton

El ex presidente de EEUU visitó la Catedral y resaltó sus dimensiones.

el 06 nov 2009 / 21:36 h.

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Tras el ajetreo vivido en la jornada organizada por la Escuela Andaluza de Economía en la sede de la patronal CEA en Sevilla –en la que apenas cabía un alfiler bajo la atenta salvaguardia de todo un despliegue de seguridad–, Bill Clinton se dejó seducir en el que seguro fue el momento con más sosiego de su día por la “monumentalidad” de la Catedral de Sevilla, que abrió sus puertas de forma excepcional a eso de las nueve y media de la noche para que el ex presidente de EEUU quedara “deslumbrado” durante poco más de una hora por el que calificó como el “templo más grande” que ha visto en el mundo, tal y como lo explicaba ayer la única persona que le acompañó en el recorrido –junto a un guía americano que también estaba encantado con la vivencia y una comitiva de agentes de la Policía Nacional–, el presidente de la Escuela Andaluza de la Economía, Juan Salas Tornero.


Y es que, al término de un acto que venía despertando la expectación desde hace días en la capital andaluza, el marido de la actual secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, cambió de escenario y temática –sus jornadas versaban sobre la salida de la crisis– porque aún le esperaba lo mejor de la noche: salió disparado de la Cartuja –donde está la sede de la CEA– para empaparse de la Sevilla más artística en pleno corazón de la ciudad, donde realizó su particular peregrinación por el máximo exponente patrimonial de la capital andaluza: la Catedral.


Allí, donde fue recibido por el vicario general de la Diócesis, Francisco Ortiz Gómez, en la Puerta de San Miguel, quedó impresionado por la magnitud de la iglesia –especialmente en lo que a su altura se refiere– y, pese a no haber estado nunca en ella, “demostró saber a lo que iba y conocer de antemano lo que iba a ver allí dentro”, apuntó por su parte Salas. De hecho, incluso pidió a la carta conocer las zonas y bienes en los que tenía mayor interés, como ocurrió con la colección pictórica del Cabildo.


Además del flechazo que por costumbre la Giralda causa en los visitantes, el ex presidente norteamericano –que llegó en avión privado desde Dubai– fue conquistado por el Patio de los Naranjos, el retablo del Altar Mayor, la Capilla Real y algunos cuadros como el de Santa Justa y Rufina, realizado por el pintor Francisco de Goya en el año 1817.


El mejor recuerdo. Salas, que contaba con orgullo la experiencia que había vivido la noche antes, afirmó estar seguro de que el paseo por las dependencias de uno de los mejores monumentos de Sevilla fue “sensacional y muy gratificante para ambos”, al tiempo que celebró la oportunidad de haber conducido la visita y haber mostrado la riqueza artística y patrimonial de Sevilla a Clinton, que seguro se llevó una hermosa imagen de la ciudad momentos antes de regresar al aeropuerto para partir de la ciudad.

Clinton consiguió entonces eludirse de la atenta mirada de los 700 invitados que acudieron a la Cartuja para convertirse él en espectador y dedicar toda su atención al exclusivo viaje nocturno que le brindó la Diócesis de Sevilla.

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