Cultura

El Ateneo publica la segunda parte de su historia, la que va de 1931 a 1999

El Docta Casa ya tiene los anales de su historia por escrito. Le faltaba por recopilar los años desde 1931 a 1999, y lo acaba de hacer de la mano de la investigadora Irene Sánchez.

el 08 oct 2009 / 19:50 h.

La joven investigadora y aspirante a historiadora Irene Sánchez González ha sido, a sus 25 años, la encargada de poner negro sobre blanco la segunda parte de la agitada historia del Ateneo de Sevilla, institución centenaria (lleva 122 años incardinada en la ciudad) radicada en la calle Orfila y que lleva desde hace unos años inmersa en un proceso de rescate editorial de su pasado y de revalorización de tantas figuras como han engrosado sus nóminas.

Hace unas décadas, en los ochenta, la monja María de Pablo Romero escribió la primera parte de la historia de la Docta Casa, abarcando desde 1887 a 1931 y cubriendo algunos de los hitos por los que el Ateneo sigue siendo recordado, caso de las gestaciones de la Cabalgata de Reyes Magos y de la genial Generación del 27.

Mas faltaba por abordar la segunda parte, muy compleja por los avatares históricos experimentados por Sevilla y España desde principios de los años 30, empezando por la Segunda República, siguiendo con la Guerra Civil, con la durísima e interminable dictadura hasta que cristalizó la democracia y, con el correr de los años, el estado de cosas creado.

Pues bien, de tamaña empresa se ha ocupado durante dos años de trabajo de campo la joven Irene Sánchez, bajo la supervisión del profesor de Historia Contemporánea de la Universidad de Sevilla Julio Ponce Alberca, a la sazón presidente de la Sección de Geografía e Historia del Ateneo.

El resultado es Historia del Ateneo de Sevilla (1931-1999), que ayer tarde quedó presentada en sociedad y que, aparte de dar buena cuenta de lo mucho vivido y pasado en la Docta Casa, presenta la singularidad de haber sido editado en colaboracón con la Fundación Aparejadores, que para la ocasión ha puesto a disposición del Ateneo su celebrada Colección Azulejo, normalmente dedicada a ediciones facsímiles de obras históricas inencontrables pero de interés en la ciudad.

Tras ojear tantos libros de actas y recortes de prensa revisados en el archivo del Ateneo, Irene Sánchez cuenta, a modo de resumen, que "definitivamente, los Ateneos en general, y el de Sevilla en particular, vivieron su momento de esplendor a fines del XIX o en las primeras décadas del XX, para luego ir apocándose en buena medida por la atonía cultural que se vivió durante la dictadura".

La investigadora cuenta cómo "a principios de los sesenta, el Ateneo las pasó realmente canutas, llegando a darse un expediente de crisis, situación de la que se salió merced a un personaje clave como fue el periodista Joaquín Carlos López Lozano, su presidente de 1964 a 1976. Con él hubo una modernización y una resurrección económica de la institución".

Otros personajes clave, destaca la autora, han sido Antonio Hermosilla y el propio Enrique Barrero, del que Irene Sánchez destaca su ímpetu y afán de hacer cosas. Y cómo no, el Premio Ateneo de Novela, de referencia en las letras españolas.

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