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El Atlético salva un punto ante el Liverpool y el Barça golea al Basilea

Simao rescató un punto muy valioso para el Atlético de Madrid (1-1), sometido durante todo el duelo a la superioridad del Liverpool. Mientras el Barça le hizo cinco goles a un Basilea muy flojo que apenas puso oposición al conjunto de Guardiola. Foto: EFE

el 15 sep 2009 / 17:12 h.

At. Madrid 1 - Liverpool 1

Un gol en los últimos minutos del portugués Simao Sabrosa rescató un valioso empate para el Atlético de Madrid (1-1), sometido durante todo el duelo a la superioridad del Liverpool, pero que mantuvo el liderato del grupo D de la Liga de Campeones con un sufrido e inesperado empate en el tramo final.

El equipo rojiblanco, entregado durante toda la primera parte al control de su rival, reaccionó en la segunda mitad, en la que su mejoría le sirvió para responder al dominio del conjunto británico, que se había adelantado al cuarto de hora por medio del irlandés Robbie Keane, en claro fuera de juego, pero que pagó su conformismo con el definitivo 1-1.

Un Atlético herido, sin confianza, con tres derrotas consecutivas en su mochila, con un once revolucionario sobre el césped, sin el argentino Sergio 'Kun' Agüero, en el banquillo de inicio, y demasiado atrás para contrarrestar el talento del Liverpool en el centro del campo sólo resistió trece minutos con la portería a cero.

El conjunto británico, sin Fernando Torres -lesionado-, asumió en propiedad la posesión de la pelota durante los primeros instantes. Al equipo rojiblanco le duraba un suspiro, a su rival lo suficiente para acercarse con facilidad sobre el área local. La primera ocasión, un centro sin rematador de Riera. La segunda, el 0-1.

Ahí apareció Steven Gerrard, junto a Xabi Alonso y el argentino Javier Mascherano dueños absolutos del centro del campo ante Ignacio Camacho y el portugués Maniche, para dibujar un pase preciso entre la defensa del Atlético, donde el irlandés Robbie Keane recogió la pelota, se perfiló hacia la derecha y batió al argentino Leo Franco.

Fue un castigo esperado para el equipo rojiblanco, nervioso, sin profundidad e inofensivo. Sólo un saque de falta de Simao, rematado de cabeza por Camacho -que jugaba sus primeros minutos de la temporada- y un tiro lejanísimo del griego Giorgios Seitaridis habían alertado a Pepe Reina, un espectador más del encuentro.

Desactivado Agüero en bastantes jugadas y con Diego Forlán desasistido durante toda la primera media hora, el equipo rojiblanco no existió en ataque hasta los minutos previos al descanso, cuando un disparo del ariete uruguayo se marchó a unos centímetros de la portería de Reina.

Porque la mejoría de los rojiblancos en la reanudación fue evidente. De entrada, Agüero ya estaba en el campo, el equipo comenzó a creer en sus posibilidades y confirmó una actitud más atacante, sin tanto respeto por la entidad del rival. Incluso, pisó el área muchos más en diez minutos que en todo el primer tiempo.

Un gol anulado a Simao por fuera de juego y otra acción posterior, en la jugada siguiente, en la que un tiro del portugués se estrelló contra el poste, previa parada salvadora de Reina, reanimó al Atlético, que mantenía sus incomprensibles errores defensivos, pero que ya, por lo menos, atacaba a su rival.

Y el Atlético cayó en sus mismos problemas de siempre con el marcador en contra, en un ritmo cansino, sin capacidad para desmontar la defensa de su contrincante hasta que un pelotazo arriba de Raúl García provocó el inesperado error atrás de Agger. Forlán recogió el balón y abrió a Simao, que colocó el empate a uno.

Incluso, el equipo rojiblanco tuvo el 2-1, en un empalme de Miguel de las Cuevas despejado por Reina. También lo tuvo el Liverpool, en un cabezazo de Babel, pero el marcador mantuvo el empate, un buen resultado para el Atlético, sobre todo tal y como fue el choque, para mantener el liderato del grupo D.

Basilea 0 - Barcelona 5

Da igual quién juegue. El Barcelona es una máquina perfectamente engrasada que funciona de maravilla aunque el técnico Josep Guardiola cambie algunas piezas del engranaje. El conjunto azulgrana se encuentra en estado de gracia y va lanzado también en la Liga de Campeones, donde vapuleó en una nueva exhibición al líder de la endeble Liga suiza, el Basilea, que se llevó un 0-5 en su propia casa.

La enésima revolución del técnico catalán también funcionó en la ciudad helvética, donde el Barça logró su primera Recopa hace casi 29 años. Esta vez le tocó descansar a Iniesta, Henry y Eto'o, mientras que Bojan y Sylvinho estrenaron titularidad y Hleb volvió jugar de salida después de superar su lesión de tobillo.

Pero la alineación empieza a ser lo de menos. Cuatro minutos tardó el conjunto visitante en hacer el primero. Messi, siempre Messi, tenía mono de fútbol tras calentar banquillo en San Mamés y se apresuró a demostrarlo en la primera ocasión que tuvo.

El argentino se coló entre la zaga suiza en el preciso momento en que Alvés, mirando al tendido, le puso un balón con el exterior que sólo tuvo que empujar a gol (0-1).

En otro inicio fulgurante, que recordó al partido de Liga ante el Atlético de Madrid, el Barça se merendó al Basilea con dos tantos más en veinte minutos.

Marcaron Sergio Busquets, en una jugada casi calcada a la del primer gol pero con él y Xavi de protagonistas, y Bojan, con un disparo cruzado desde fuera del área, pero pudieron hacerlo Xavi, y Alvés, y otra vez Bojan, y Messi de nuevo, antes del descanso.

Fue otro choque sin historia, porque el Barcelona no tuvo rival. Su poderosa propuesta futbolística -un despliegue de circulación, velocidad, toque y desmarque- no obtuvo ninguna respuesta. Así que los de Guardiola decidieron convertir un encuentro oficial de 'Champions' en una fiesta, en un partido-homenaje a aquel equipo que conquistó la Recopa.

Los cuarenta minutos restantes resultaron intrascendentes. Los azulgranas se dedicaron a tocar y tocar, aunque Alves y Henry pudieron ampliar la cuenta, y el Basilea logró al fin tomarse un respiro.

El equipo helvético, consciente de que su rival había quitado el pie del acelerador para dedicarse ya a sestear, mostró un poco más de arrojo y empuje, al menos hasta donde le alcanzó su escaso fútbol.

Stocker ofreció su mejor versión por banda derecha y, en la recta final del partido, Eduardo, que había entrado sustituyendo a un desafortunado Streller, a punto estuvo de marcar el gol del honor en un mano a mano con Valdés, que el meta catalán resolvió con acierto.

Al final, una nueva exhibición del Barcelona, esta vez en Europa, donde suma tres victorias en tres partidos. Los de Guardiola tienen pie y medio en la siguiente fase.

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