Economía

El auditor cuestiona la continuidad de SOS si no refinancia sus deudas

Pocos meses después de rubricar un multimillonario crédito para la adquisición de Bertolli, SOS se ve obligada a refinanciar la deuda si quiere sanear sus cuentas. La ampliación de capital, a la que acudirán las cajas andaluzas, se convierte en una operación rescate para un grupo vital para la Andalucía agraria.

el 16 sep 2009 / 02:35 h.

Pocos meses después de rubricar un multimillonario crédito para la adquisición de Bertolli, SOS se ve obligada a refinanciar la deuda si quiere sanear sus cuentas. La ampliación de capital, a la que acudirán las cajas andaluzas, se convierte en una operación rescate para un grupo vital para la Andalucía agraria.

El elevado endeudamiento y el polémico autocrédito multimillonario de sus principales accionistas, los Salazar, han convertido la anunciada ampliación de capital de la compañía alimentaria SOS en una auténtica operación rescate. El auditor de las cuentas de la empresa, KPMG, bien claro lo deja cuando cuestiona incluso la continuidad misma de la empresa, puesto que, dice, al cierre de 2008 no se habían cumplido los requisitos de rentabilidad que condicionaron la concesión de un préstamo sindicado (esto es, participado por una treintena de bancos y cajas) por valor de 994 millones de euros. Si las entidades deciden ejecutar las cláusulas, la que quedaría ejecutada sería la propia SOS, sobre la que, agrega la auditoría, también pesa la urgente necesidad de refinanciar la deuda.

El porqué de este último consejo radica en que el fondo de maniobra -en el balance, la diferencia entre el activo circulante, que es el que una empresa tiene para desarrollar su actividad a corto, y el pasivo o deudas a corto plazo, y cuyo resultado ha de ser positivo para revelar buena salud financiera- se ha tornado negativo en 1.096,61 millones de euros. El motivo: gran parte del crédito sindicado se computa con exigencia de devolución inmediata.

Las cuatro cajas de ahorros andaluzas presentes en el accionariado del líder mundial del aceite de oliva, un producto de vital importancia para la Andalucía agraria, acudirán a una ampliación de capital que, una vez que finalice, las convertirá, de forma conjunta, en los principales accionistas, tras quedar diluida la porción de la familia Salazar.

Aunque para Unicaja, Cajasur, Cajasol y Caja Granada la participación en SOS es estratégica, dado que en la comunidad andaluza se asientan sus fábricas de aceite de oliva y aceituna de mesa, también hay que tener en cuenta el volumen de dinero que tienen prestado al grupo.

En efecto, según el informe de gobierno corporativo de SOS, éste debía a esas cuatro cajas 133,5 millones de euros, siendo los importes mayores para Cajasur (67,44) y Unicaja (40). Así consta en el registro de la CNMV.

Es decir, que a la operación de rescate que se afronte con la ampliación de capital de la firma, por 200 millones y cuyos detalles aún están pendientes, las entidades andaluzas deberán también asumir buena parte del esfuerzo de refinanciar (ampliar plazos para reducir cuotas a la hora de amortizar un crédito) la deuda financiera de la sociedad, y que en total se eleva a 1.405 millones -para hacerse una idea de la dimensión de este volumen, por cada euro ingresado por ventas, debe 2,38-.

en bolsa. Pero aflora otra secuela de la presencia de las cajas andaluzas en SOS. Se trata de la depreciación sufrida en la bolsa por sus acciones, que tienen su lógico impacto en el balance de las entidades y en el menor valor de su cartera empresarial.

Así, en el último año sus títulos han descendido en el parqué el 65,2%, de manera que el valor de la participación de las cuatro entidades -sólo Cajasur ha recortado su porción en 2008, aunque de forma leve- ha bajado de más de 500 millones de euros a los 177,9 millones de ayer.

Hace un par de semanas, Antonio Pulido, presidente de Cajasol, dimitió como miembro del consejo de administración de SOS, si bien fuentes de la caja quisieron desvincular este hecho de la polémica surgida a raíz del multimillonario autocrédito que se concedieron los Salazar con cargo de la propia compañía, y lo atribuyeron al cúmulo de cargos del directivo.

Ayer se hacía público que también Antonio Claret García, presidente de Caja Granada, había decidido seguir el camino de Pulido y dejar su sillón en el consejo de SOS, aduciendo para ello idéntico motivo. Javier Merino Temboury, responsable del gabinete jurídico de esta entidad, le representará a partir de ahora. Hace sólo quince días, fuentes de la entidad granadina aseguraban que el directivo no dimitiría.

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