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El aventurero del tupé

Tras muchos años queriendo llevar el proyecto a buen puerto, spielberg (con la inestimable ayuda de peter jackson) nos trae el primer filme de lo que se intentará sea una trilogía sobre la inmortal creación de hergé.

el 27 oct 2011 / 10:23 h.

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Es muy probable que si alguien le hubiera dicho a Georges Remi que un día su nombre formaría parte indeleble de uno de los iconos más reconocibles del siglo XX se hubiera reído a carcajada limpia. Nacido en Etterbeek, un pueblo de Bélgica, en 1907, Hergé (pues así es como será siempre recordado) contaba tan sólo con 21 años cuando Norbert Walletz, director del diario belga Le Vingtieme Siècle (El siglo veinte)le confió la tarea de comenzar a editar un suplemento semanal dirigido al público infantil y juvenil. Así es como nacía el 1 de noviembre de 1928, Le petit vingtiéme (El pequeño veinte). Contando con una historieta inicial poco original dibujada por Hergé, no sería hasta el 10 de enero de 1929 cuando Tintín haría su primera aparición en las páginas del suplemento. El resto, como suele decirse, es historia.

De trazo todavía bastante tosco, esta primera aventura de Tintín, titulada En el país de los soviets, es un panfleto anticomunista que poco o nada tiene que ver con lo que Hergé desarrollará posteriormente en los 24 álbumes con los que terminará constando la serie hasta el fallecimiento del autor en 1983, momento en el cual Hergé asciende a la categoría de leyenda gracias a un personaje que lograría ver publicado hasta en ochenta idiomas diferentes. Y es que Tintín no es cualquier cosa. A los valores intrínsecos de esa línea clara que marcaría a varias generaciones de dibujantes de cómic, se une el hecho de la minuciosidad con la que Hergé trabajaba cada nueva historia, documentándose hasta en el más mínimo detalle e incluyendo en cada página de cada álbum una miríada de pequeños chistes que nuevas relecturas de las aventuras del personaje siguen destapando.

Con más de 350 millones de copias vendidas a lo largo de su historia, las aventuras de Tintín han ido capturando la imaginación de muchas generaciones de lectores, sobre todo en Europa (Estados Unidos nunca ha sido muy Tintinófila), donde el personaje se ha convertido en una auténtica institución protegida a cal y canto por Moulinsart, la empresa de los herederos de Hergé.

Con este bagaje como carta de presentación, era normal que el mundo audiovisual se terminara fijando en el potencial del personaje, cosa que hizo de manera temprana mediante un par de filmes de imagen real rodados a mediados de los sesenta y una serie de animación controlada por Hergé con mano férrea.

Pero la pregunta que siempre quedó en el aire es si el mercado norteamericano terminaría rindiéndose al encanto del periodista y aventurero y optaría a llevar a la gran pantalla alguna de sus aventuras. Una pregunta que podía haber contado con respuesta hace ya casi treinta años cuando, en 1981, Spielberg descubrió al personaje tras leer una crítica de En busca del arca perdida que comparaba al famoso arqueólogo con la creación de Hergé. La curiosidad que tal comentario despertó en el cineasta, le impulsó a adquirir cuantos álbumes pudo del personaje. Y aunque éstos estaban en francés (por aquel entonces no habían sido publicados en Estados Unidos), el autor de E.T quedó fascinado por el arte y la narrativa del universo creado por Hergé y se hizo con los derechos del personaje.

Pero ya desde un principio al realizador no le fue fácil concretar el proyecto. Tras encargarle un guión a Melissa Mathison (la guionista de E.T y esposa por aquel entonces de Harrison Ford) y plantear una reunión con Hergé que nunca tuvo lugar por el fallecimiento del belga, el proyecto no se terminó concretando por que el guión no era lo bastante bueno.

Aparcado aparantemente sine die no sería hasta 2001 cuando Spielberg volvería a mostrar interés por llevar a Tintín, Milú, Haddock y los hermanos Hernández y Fernández a la gran pantalla, optando por hacerlo con la técnica de captura de movimiento (la misma que se utilizó en Avatar) tras ver los espectaculares resultados que Peter Jackson le mostró tras encagarle unas pruebas previas.

Aliado con el neozelandés (que produce esta primera parte y dirigirá la segunda) otros escollos que ha habido que salvar han concernido a la financiación (conseguida con la unión de Sony y Paramount) o el llamativo hecho de que la cinta se estrenará en Europa dos meses antes que en Estados Unidos, intentando garantizar así el éxito comercial de un filme que, uniendo las tramas de El secreto del unicornio y El tesoro de Rackham el Rojo, ya ha recibido críticas desiguales por parte de aquellos que la han visto en los pases previos: si muchos coinciden en alabar la fuerza visual del filme y lo asombroso del uso de la tercera dimensión,

Llamaba la atención del que esto suscribe el comentario aparecido hace unos días en el periódico británico The guardian, en el que un redactor apasionado de los cómics de Hergé afirmaba, sin despeinarse, que "dos días después de haber visto la cinta, aún no me deshago de la sensación de haber sido violado". ¿Exageración o no?

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