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El Ayuntamiento no pone las pegas de la mezquita a otros grupos religiosos

Los testigos de Jehová levantarán un templo en San Jerónimo y la Iglesia Cristiana Evangélica Horeb en Alcosa, ambos en suelos públicos. Lo mismo debía suceder con la comunidad islámica, a la que se cedió hace tiempo un solar en Los Bermejales para su mezquita y aún siguen sin saber dónde se ubicará.

el 14 sep 2009 / 21:51 h.

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Los testigos de Jehová levantarán un templo en San Jerónimo y la Iglesia Cristiana Evangélica Horeb en Alcosa, ambos en suelos públicos. Lo mismo debía suceder con la comunidad islámica, a la que se cedió hace tiempo un solar en Los Bermejales para su mezquita y aún siguen sin saber dónde se ubicará.

El pasado día 13, el concejal de Urbanismo, Emilio Carrillo, justificaba su rechazo repentino al proyecto de la comunidad islámica de construir una mezquita en Los Bermejales -pese a haber sido aprobado en el Pleno correspondiente- en que no debía afectar a la rutina y la "vida cotidiana" de los habitantes de la zona. Esos habitantes sos aproximadamente 8.000 vecinos, buena parte de los cuales se habían opuesto frontalmente al proyecto bajo el argumento directo de que Los Bermejales tiene otras necesidades de infraestructura más acuciantes y el indirecto de que, en realidad, no quieren que sus calles se les llenen de musulmanes por el recelo que muchas veces se les tiene.

El caso es que los vecinos contrarios a la mezquita, con una guerrillera presidenta vecinal a la cabeza bien escoltada, han forzado al Ayuntamiento a recular congelando primero el asunto y acordando hace unos días alejar la mezquita de los núcleos residenciales para evitar otros posibles rechazos -obviando que ya en Sevilla existen otras cuatro mezquitas integradas y que no generan problemas-.

Con esta decisión, que aún tiene que ser pactada con la comunidad islámica a la que en su día se le cedieron 6.000 metros cuadrados en Los Bermejales, el Consistorio ha sentado un precedente que invita a pensar en que ha utilizado un doble rasero a la hora de medir a los musulmanes frente, por ejemplo, a los testigos de Jehová o los evangelistas, otras confesiones asentadas en la ciudad.

La práctica refrenda esta tesis. El Boletín Oficial de la Provincia (BOP) recogía el pasado miércoles la cesión municipal de sendas parcelas a ambas comunidades religiosas. Parcelas en zonas de considerable desarrollo urbanístico, sobre todo, residencial, justo lo que se le niega a la mezquita aunque el alcalde haya salido al paso proclamando que será ésta la que actuará de motor para urbanizar el páramo en el que finalmente se instale (¿no suena a gueto?).

Lo que anuncia el BOP es lo que se producía en octubre, cuando la junta de gobierno local aprobaba la cesión de suelo para que los Testigos de Jehová y la Iglesia Cristiana Horeb puedan construir sus centros de culto.

A los primeros (testigos de Jehová), la Gerencia de Urbanismo les ha destinado una parcela de 1.631 metros cuadrados en Cross-San Jerónimo. La cesión es válida por 50 años con un canon anual de 5.501 euros. Este suelo, según el expediente de la junta de gobierno, está catalogado como de Interés Público y Social (SIPS), igual que el solar otorgado a la comunidad islámica en Los Bermejales, sólo que a ésta ni una sentencia judicial a su favor le ha evitado que el Ayuntamiento les haya vetado, como muchos vecinos, en este barrio.

También SIPS es la parcela del Parque Alcosa adjudicada a la Iglesia Cristiana Evangélica Horeb, confesión que tiene su sede en el Polígono San Pablo, en concreto, en la calle Éfeso. Este terreno tiene una superficie de 1.635 metros cuadrados y en ella se permite una edificabilidad máxima de tres plantas para usos dotacionales, que en este caso serán para un centro de culto. La cesión es también por 50 años y el canon anual es de 3.615 euros.

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