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El Ayuntamiento propone alquilar coches eléctricos para ir por Cartuja

Miles de estudiantes y trabajadores acuden a diario a la Isla de la Cartuja generando un gran volumen de tráfico. Para paliar esta situación, la Agencia Local de la Energía propone el alquiler de coches eléctricos, entre otras medidas, para hacer de Cartuja un espacio más sostenible.

el 15 sep 2009 / 04:45 h.

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Miles de estudiantes y trabajadores acuden a diario a la Isla de la Cartuja generando un gran volumen de tráfico. Para paliar esta situación, la Agencia Local de la Energía propone el alquiler de coches eléctricos, entre otras medidas, para hacer de Cartuja un espacio más sostenible.

El constante movimiento de vehículos que las miles de personas que trabajan, estudian o simplemente visitan la Isla de la Cartuja generan día a día, convierte a este parque tecnológico en un espacio poco sostenible. Aunque ya se han dado pasos para invertir esta situación, como la implantación del carril bici en buena parte del recinto, "aún queda por hacer". Consciente de ello, la Agencia Local de la Energía de Sevilla (dependiente del Ayuntamiento) ha realizado varias propuestas. Cristina Vega, directora de esta entidad, explicó ayer algunas de ellas, como el uso de pequeños coches eléctricos para el transporte interior por la Isla de la Cartuja, en la que apostó por aplicar el modelo de slow city.

En este sentido, Vega señaló a Europa Press la conveniencia de trabajar por una Cartuja "más sostenible, donde el tema del tráfico se resuelva con un modelo similar al que se está aplicando en el Centro de la ciudad". Así, explicó que habría que "limitar el tráfico rodado de los particulares y reforzar el transporte público por la Isla", el cual -consideró- que habría que complementar con un servicio de alquiler de bicicletas y coches eléctricos.

Por tanto, respaldó la propuesta remitida por la entidad gestora de Cartuja 93 al Ayuntamiento hispalense de implantar la zona azul en este parque científico-tecnológico y criticó la oposición manifestada por la Unión de Consumidores (UCA-UCE) a dicha iniciativa. Según explicó Vega, "se trata de preservar y conservar la Isla de la Cartuja como una especie de ciudad slow city, donde los ritmos no sean tan trepidantes como en el resto de la ciudad para evitar la degeneración de los espacios". De este modo, insistió en propiciar que los trabajadores puedan "dejar el coche fuera en un aparcamiento y utilizar el transporte público, la bicicleta o un sistema de cochecitos de alquiler", servicio que iría en la misma línea que el servicio municipal de Sevici.

El concepto de slow city -ciudad lenta- responde a una forma de vida que surgió en Italia en 1986, de la mano de Carlo Petrini, un periodista especializado en gastronomía que ideó el concepto de slow food como respuesta a la instalación de un McDonald's en la Plaza de España de Roma.

Posteriormente, trasladó este concepto a su ciudad natal, Bra -provincia de Cuneo, en la región italiana del Piamonte-, que se convirtió en la primera slow city. Como gesto simbólico, con la idea de lograr una ciudad más amable y menos eléctrica, el alcalde local atrasó media hora el reloj de la iglesia del pueblo y prohibió la circulación de automóviles por el centro, entre otras medidas.

Son ya varias las ciudades que comienzan a aplicar este movimiento en determinadas parcelas.

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