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El Ayuntamiento valla parte del paseo Juan Carlos I para evitar asentamientos

Los vecinos de la zona habían reclamado actuaciones concretas para frenar la concentración de indigentes y garantizar la limpieza

el 15 oct 2012 / 21:44 h.

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El Paseo Juan Carlos I, junto al río, se blinda contra la concentración de indigentes y asentamientos chabolistas.
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El Ayuntamiento de Sevilla ha vallado una parte del paseo Juan Carlos I, en concreto, la zona ajardinada que va desde el puente de la Barqueta a la pasarela de la Cartuja. Con este nuevo cerramiento, el Gobierno de Zoido pretende evitar los habituales asentamientos de chabolistas y concentraciones de indigentes y gorrilas, como los producidos este verano.

La medida ha pillado por sorpresa a muchos sevillanos que usan este paseo para practicar deporte. De hecho, ayer se quejaban de estas nuevas verjas que a partir de ahora obstaculizan sus actividades de footing, senderismo o ciclismo junto al río Guadalquivir:"Es lamentable, vivimos en la ciudad de las vallas. Ya no podemos ni disfrutar tranquilamente de nuestras zonas verdes", se lamentaba Raúl, un joven de 28 años que suele correr cada mañana por esta zona.

El cercamiento obligó a Raúl y otros tantos transeúntes a variar la ruta. Pero no es el único cambio que ha sufrido la zona. La intervención municipal también ha incluido la eliminación de uno de los puntos de agua que servían para refresco de deportistas y paseantes, y, en ocasiones, propiciaba la concentración de indigentes y chabolistas al disponer de una fuente donde obtener el elemento líquido para beber, asearse y lavar la ropa. La instalación de verjas en la zona ha venido propiciada por la presión vecinal, que pedía una actuación concreta para atajar este problema que alteraba la convivencia de los residentes del Centro.

Así, la presidenta de la asociación Casco Antiguo-San Lorenzo recordó que "las protestas por lo que había allí metido" se remontan al anterior Gobierno municipal (PSOE-IU): "Nos decían que aquello no se podía tocar, y, la verdad, la gente tenía pánico a pasear por allí, pues se habían producido numerosas agresiones y robos", señaló Ana Sosbilla, quien aclaró que el tema siempre ha estado presente en los plenos del distrito centro, en los que los representantes vecinales -en el que se incluye también la entidad de la Estación de Córdoba- reclamaban "medidas concretas" contra esta situación.

Eso sí, en ningún momento solicitaron vallas. En este sentido, los vecinos del entorno de la Barqueta no ocultaron su alegría por las rejas, aunque precisaron: "Preferimos que los jardines estén acotados y bien cuidados a que sean maltratados y deteriorados continuamente". El presidente vecinal Bernabé García señaló además que "los sin techo tienen derecho a vivir, pero sin alterar el descanso y el ritmo de vida de los vecinos". En este sentido, la presidenta vecinal de Casco Antiguo-San Lorenzo subrayó la suciedad que acumulaba la zona: "Era un vertedero, pues, además de ocultar a gorrilas de Torneo, acogía toda la suciedad que iban cogiendo de los contenedores: sofás, colchones...".

Tres desmantelamientos. Representantes vecinales también apuntaron la existencia en distintas épocas del año de asentamientos rumanos, si bien añadieron que en la junta municipal del distrito Centro no se debatió sobre la conveniencia o no de vallar esta zona del paseo Juan Carlos I, algo que tampoco se hizo en el último pleno de la junta del distrito Macarena.

Además, en esta zona del paseo se habilitaba un centro de acogida para las personas sin hogar durante la temporada de invierno, lo que provocaba la afluencia de indigentes a la hora, según los vecinos. Incluso en el tramo final del paseo Juan Carlos I, en una zona conocida por los jóvenes como la Chata, se producen botellonas los fines de semana, incrementando más la basura habitual en la zona.

Este verano el Ayuntamiento informó de la recogida de 35.837 kilos de basura en lo que iba de año en distintos asentamientos, en la Bachillera, San Jerónimo y las márgenes del río.

El apoyo vecinal a estos desmantelamientos se vio contestado por las asociaciones de mujeres gitanas Fakali y Amuradi, que lamentaron que el Consistorio optase por "la vía de la expulsión como única alternativa política, sin tomar medidas ni contemplar acciones sociales". Las dos asociaciones criticaron que la plataforma Basta ya de Asentamientos "se preocupe más por el aspecto de su barrio que por el bienestar y la calidad de vida de las personas, porque son humanos, además de gitanos o rumanos".

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