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El Banco de España apuesta por las reformas de largo alcance

La intervención del gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, en la conferencia organizada ayer por El Correo de Andalucía bajo el patrocinio de Iberdrola ratificó las expectativas que había concitado. En su discurso, dibujó el mapa de la crisis, avanzó qué es lo que hay que hacer para volver a la senda del crecimiento...

el 15 sep 2009 / 15:47 h.

La intervención del gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, en la conferencia organizada ayer por El Correo de Andalucía bajo el patrocinio de Iberdrola ratificó las expectativas que había concitado. En su discurso, dibujó el mapa de la crisis, avanzó qué es lo que hay que hacer para volver a la senda del crecimiento y aprovechó para "agradecer" a los contribuyentes norteamericanos que destinen 800.000 millones de dólares para el saneamiento del mercado financiero global.

En efecto, el gobernador describió en su alocución los rasgos que caracterizan esta crisis tan virulenta y desgranó el paquete de medidas estructurales que hay que acometer, a su juicio, para la mejora de nuestra fortaleza económica. Su discurso giró sobre la necesidad de "ser audaz" para acometer estas reformas y, en velada referencia a algunas de las decisiones del Gobierno de Zapatero, a la importancia de huir de las decisiones cortoplacistas. Así, reclamó que que "no se caiga en la tentación de adoptar políticas que tratan de evitar el ajuste, pues lo que conseguirían es que éste se prolongase en el tiempo".

En esta misma línea, ahondó en dos asuntos capitales: la necesidad de una apuesta decidida por la liberalización de servicios públicos y, de otra, la necesidad de trasplantar el ajuste económico a las revisiones salariales con el objeto de frenar la destrucción de puestos de trabajo. Acerca del primero de estos apartados, se mostró partidario de acometer reformas de calado para la mejora de la competitividad en las cadenas de distribución de mercancías y en la prestación de servicios y apoyó la entrada de actores privados en campos como el de correos, la gestión de los puertos y los aeropuertos, el transporte ferroviario o el mercado de la energía.

En cuanto a las revisiones salariales, Fernández Ordóñez solicitó un cambio de criterio de difícil digestión sindical. Así, reclamó que los sueldos se fijaran en función de la productividad y de la situación específica de cada empresa y no, como ahora, tomando como criterio fijo la revisión de los salarios en torno a los índices de inflación.

Al respecto, basó su petición en un concepto que merece una explicación: el daño que hace a la economía la persona que se queda parada. Evidentemente, no se trata de ningún menosprecio a quienes pierden su puesto de trabajo sino de una constatación empírica: si las empresas y los trabajadores no llegan a un acuerdo para la contención salarial, aumenta el porcentaje de población activa en situación de desempleo, se contrae el consumo y crece la morosidad. Si en cambio todos aceptan la moderación, tanto salarial (trabajadores) como en los márgenes de beneficios (empresas), se pierde menos empleo, se mantiene el consumo y se estanca la morosidad.

Pero no todo fueron llamadas a la asunción de una realidad económica que no deja de ser dolorosa. El gobernador culminó su discurso con un epílogo de invitación a la confianza al que deben sumarse todos, pues la economía española es mucho más solida que en el pasado y ha permitido una equiparación de rentas medias con el resto de países europeos que "difícilmente será reversible".

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