Economía

El Banco de España pide sanción para el exceso de déficit regional

El órgano supervisor aboga por que las comunidades tengan techo de gasto y por subir impuestos.

el 15 jun 2011 / 20:33 h.

Poner coto al gasto en las comunidades autónomas, uno de los puntos débiles para garantizar el cumplimiento del déficit público. El Banco de España ha recomendado la aplicación de reglas de gasto en las administraciones regionales con mecanismos que obliguen a su cumplimiento como sanciones para las que incumplan los objetivos de estabilidad presupuestaria.

Así lo señala el banco emisor en su informe anual, donde dice que estas sanciones no existen en la legislación española más allá de las limitaciones a las emisiones de deuda a los territorios que no cumplen los objetivos. Sin embargo, asegura que la posibilidad de establecer estas sanciones podría plantearse de cara al futuro como mecanismo adicional de disciplina, aunque admite que no es fácil definirlas para que su aplicación sea "efectiva".

El Banco de España asevera que los países con marcos presupuestarios más exigentes tienden a presentar mayor disciplina fiscal y recuerda que, según las experiencias de algunos países, los marcos más exitosos son los que combinan una regla de déficit público con límites explícitos al gasto público.

Este tipo de reglas debería extenderse a las administraciones territoriales, sobre todo a las comunidades, donde las desviaciones del gasto han tenido un carácter sistemático.
Por otro lado, el supervisor considera "deseable" una publicación regular de la ejecución presupuestaria de cada una de las comunidades, con la misma periodicidad, el mismo grado de detalle, desfase y facilidad de acceso que las del Estado. Algo que propone también "para las principales ciudades".

El Banco de España resalta la necesidad de ahorrar por la vía del gasto en determinadas partidas como las transferencias y pagos corrientes o las inversiones no productivas, al tiempo que apuesta por moderar el gasto sanitario y del sistema de pensiones. Sin embargo, tampoco descarta la posibilidad de que sea preciso introducir nuevas modificaciones impositivas dada la magnitud del ajuste fiscal.

Así, afirma que, cuando sean necesarias, deberán recaer sobre las figuras tributarias con menos efectos distorsionadores sobre el crecimiento como los impuestos sobre la propiedad inmobiliaria y sobre el consumo. De hecho, pone como ejemplo al IVA que, pese al incremento, sigue estando por debajo de la media de la OCDE, y cree que podría optarse por una ampliación de la base del impuesto, al tiempo que se refiere a los impuestos especiales y medioambientales.

Además, apuesta por la racionalización de los gastos fiscales derivados de deducciones y exenciones tributarias, que representan un "importante coste" en términos de recaudación.

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