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El banco de las ‘gotas de oro’

El Virgen del Rocío avanza en la conservación, tratamiento y registro de datos de la leche de las madres para los neonatos ingresados.

el 19 jul 2014 / 23:30 h.

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Sevilla 17/07/2014 Hospital de la mujer, area de lactancia.FOTO: Pepo HerreraAcaban de ser madres pero por diversos motivos no han podido llevarse a sus hijas a casa. Paula, la hija de Concha, nació a las 27 semanas de gestación con 840 gramos de peso –es lo que se considera un gran prematuro– que hoy ya son 1,3 kilos. En el caso de María de los Reyes, su madre Reyes llegó a término en el embarazo pero en el último momento todo se complicó, tuvieron que hacerle una cesárea urgente y la niña pilló una meningitis vírica. La inmadurez de Paula y el aislamiento que necesita María de lo Reyes las obliga a permanecer en incubadoras rodeadas de cables y vías recibiendo cuidados especializados de terceras personas, como son los profesionales sanitarios. Sus madres, Concha y Reyes, se pasan casi todo el día en el hospital y apenas se separan de esas incubadoras pero sentían que nada podían hacer por sus hijas. Hasta que la enfermera jefe de la Unidad de Neonatología del Virgen del Rocío, Mayte Sánchez, y la coordinadora referente de lactancia materna, Elena Díaz, les explicaron que podían hacer lo más importante: garantizar a sus hijas la que está reconocida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como la mejor alimentación que pueden tener los neonatos durante los primeros seis meses de vida, su leche, o lo que en esta unidad llaman «gotas de oro» cuando logran extraerse el primer calostro. El Hospital de la Mujer del Virgen del Rocío estrenó el pasado diciembre nuevas instalaciones de conservación y procesamiento de la leche materna que se sacan las madres en la sala de extracción habilitada también en el centro, siguiendo un protocolo al que tras el verano se unirá la informatización del etiquetado de los tarros con la leche extraída y las prescripciones del médico (actualmente las madres ponen manualmente en los botes el nombre de su hijo y la fecha y hora de la extracción, algo que en el futuro irá con un código de barras que al leerse indique también las tomas prescritas, si necesita refuerzo calórico u otros datos). Sevilla 17/07/2014 Hospital de la mujer, area de lactancia.FOTO: Pepo HerreraSon los pasos previos para la instalación en el hospital sevillano de un Banco de Leche que desde 2010 existe en el Virgen de las Nieves de Granada y cuyo fin es que las mujeres además de alimentar a sus hijos puedan donar para otros niños declarados en desamparo o cuyas madres no producen leche. Desde su puesta en marcha, el Banco de Leche de Granada, el único en Andalucía, ha recibido más de mil litros de leche materna de 200 mujeres –cada una dona de media durante tres meses– y según su coordinadora, la neonatóloga Manuela Peña, se ha alimentado a 500 recién nacidos ingresados no solo en el hospital de Granada sino en los de Málaga, Almería y Jaén, donde se reparte la leche y existen también puntos de donación aunque toda la leche se procesa en Granada. La Consejería de Salud aún no tiene fecha para dar el paso definitivo a la implantación del Banco de Leche para donación en el Virgen del Rocío, si bien el centro está dando todos los pasos para implantar los controles de calidad y seguridad necesarios en el procesamiento de la leche y su conservación. Y lo cierto es que las madres que pasan por allí sienten esa necesidad de solidarizarse con otras mujeres que ni siquiera pueden contribuir a la alimentación de sus pequeños ingresados. Sobre todo, tras desterrar por experiencia propia los falsos mitos en torno a las dificultades de producir leche en el caso de los partos muy adelantados o en condiciones de estrés como el que supone tener a un hijo ingresado así como respecto a que una vez que se les proporciona la leche con tetina de biberón –los grandes prematuros no tienen el reflejo de succión hasta la semana 32 y primero se les administra por vía y luego de esta forma hasta que pueden mamar– ya no cogerán el pecho. Sevilla 17/07/2014 Hospital de la mujer, area de lactancia.FOTO: Pepo HerreraElena Díaz lo tiene claro. «Cuando una madre tiene leche, los niños prefieren siempre el pecho de su madre. Aunque al principio tenga que tomarla en biberón. Luego en casa va a querer el pecho aunque al principio le cueste más». Y tanto ella como Mayte Sánchez son firmes defensoras de la lactancia materna siempre que sea posible ya que, recuerdan, la OMS señala, por este orden, que el mejor alimento para un recién nacido es la leche fresca de su madre, luego la leche de ésta congelada y en tercera posición una leche materna donada de otra mujer si su madre no puede proporcionársela. La OMS recomienda la alimentación exclusiva con leche materna hasta los seis meses y si a partir de ahí se quiere mantener combinada con el resto de alimentos «mal no hace, no hay contraindicaciones». Se entiende por leche fresca la que se da directamente del pecho o la extraída en las últimas 24 horas. En el Virgen del Rocío el objetivo es que los recién nacido ingresados que no pueden mamar directamente tomen la leche de sus madres lo más reciente posible de tal forma que aunque las mujeres produzcan más de las dosis que el niño toma –un gran prematuro como Paula empieza consumiendo apenas un mililitro a la hora frente a los casi cien que toma María de los Reyes cada tres horas– y el resto se congele, sigan extrayéndosela cada día de seis a ocho veces (que son las tomas habituales de un bebé) y cada día su hijo consuma la más reciente. «Es importante que se la extraigan todos los días esas veces para que sigan produciendo a un ritmo normal», explican las enfermeras, mientras Reyes y Concha, disciplinadas, así lo hacen. Incluso por las noches en casa cuando se van a descansar también se extraen la que correspondería a las tomas nocturnas que al día siguiente llevan en pequeñas neveras para su congelación en las instalaciones del hospital. La sala de extracción, con seis máquinas y kit individualizados de copa y tubo que cada madre recibe al dar a luz, se convierten en una «terapia de grupo» para estas madres que no se separan de sus hijos aunque solo puedan tocar su piel unos minutos al día (el hospital practica el método canguro siempre que el niño pueda estar un rato fuera de la incubadora en brazos de su madre). Y pese a la preocupación en la que viven, dicen que su producción es más alta de la esperada. «Es cierto que en picos de estrés decae pero se les explica que es normal y que no se crean que ya se les va a retirar, si por ejemplo es el día en el que van a operar a su hijo o hacerle alguna prueba importante, les decimos que se la extraigan igual aunque salga menos y que no se preocupen que al día siguiente volverán a tener la cantidad habitual», relatan las profesionales mientras Concha asiente. La información, alega la madre de Paula, es clave. Y lo dice con conocimiento de causa. Paula es su octava hija y pese a las dificultades asegura que es la vez que mejor le está saliendo la lactancia materna. «Con los otros les di el pecho tres o cuatro meses y siempre he tenido que recurrir a la alimentación mixta» (leche materna y de refuerzo). La sala de extracción, abierta las 24 horas, ha servido este año incluso para una investigación de la universidad cuyo autor estudia si la producción de leche aumenta cuando las madres escuchan música clásica. Sevilla 17/07/2014 Hospital de la mujer, area de lactancia.FOTO: Pepo HerreraUna vez extraída la leche, las madres guardan los botes con el nombre de su hijo y la fecha y hora de la extracción en una pequeña nevera de donde los recoge el personal sanitario para llevarlos, desde hace seis meses, a una sala situada justo enfrente (antes se trasladaban a la biberonería del vecino Hospital Infantil). En esta sala hay dos frigoríficos y tres congeladores. En la puerta de cada uno está la relación de los niños a los que va destinada la leche con una identificación. El personal, de cada bote rellenado por las madres, prepara a las horas correspondientes las dosis que toman los pequeños según la prescripción del médico. Solo se añade un aporte calórico en el caso de niños que lo necesitan. Según cada niño, lo toman en biberón o por vías conectadas a unas jeringuillas. Al mes se procesan unos 174 litros de esas «gotas de oro» que no solo vinculan a madre e hijo sino que le protegen de riesgos frecuentes en grandes prematuros como la enterocolitis necrotizante (que necrosa la zona intestinal y puede desembocar en peritonitis) mientras se desarrolla su sistema inmunológico.

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