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El bar condenado por ruidos en la Macarena tenía ya 30 denuncias

El bar de la Macarena condenado a pagar 9.000 euros a una familia afectada por el ruido de sus veladores contaba "al menos" con 30 denuncias previas a este revés judicial. Lo desvela Juristas contra el Ruido, que ha ejercido la acusación particular en el caso.

el 15 sep 2009 / 19:30 h.

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El bar de la Macarena condenado a pagar 9.000 euros a una familia afectada por el ruido de sus veladores contaba "al menos" con 30 denuncias previas a este revés judicial. Lo desvela Juristas contra el Ruido, que ha ejercido la acusación particular en el caso. El Ayuntamiento, dicen, nunca actuó.

La Asociación Juristas contra el Ruido se siente "satisfecha" por el logro de una familia sevillana, de la Macarena, que ha arrancado 9.000 euros de indemnización al bar situado junto a su vivienda por superar los decibelios considerados como normales y tolerables para la salud. Según explicó ayer uno de sus portavoces, la situación que vivían los denunciantes era "insoportable", un "auténtico maltrato, una tortura" que se venía dilatando en el tiempo. Y es que, según los datos de la asociación, el bar en cuestión contaba ya "con más de 30 denuncias por la irregular instalación de sus veladores, que no sólo suponían un obstáculo en la vía pública sino que, además, generaban niveles de ruido claramente insanos".

Juristas contra el Ruido sostiene que el local "no tenía licencia de la Gerencia de Urbanismo" para colocar sillas y mesas en el exterior, por lo que denuncia la "dejación de funciones del Ayuntamiento" en este caso. "Si la administración actuara antes, no habría que llegar a la vía civil", sostiene la plataforma, que afirma que "no ha habido tutela efectiva para con los vecinos" ante esta situación que, en el caso de la familia demandante, "ya casi generaba angustia a vivir en su propia casa". Los 25 folios de la sentencia emitida por el Juzgado de Primera Instancia 25 de Sevilla constatan que esos veladores tienen un impacto "estético, ambiental y acústico", de ahí que prohiba su instalación futura, así como la de máquinas expendedoras de regalos para niños y la venta de bebidas a través de una ventana, como se hacía hasta ahora.

El fallo es "importante", insisten, porque recoge la doble naturaleza de los veladores: por un lado, hay que regular su presencia para que no ocupen ilegalmente la vía pública (esto es, para que no se use un suelo que no es propio ni se coloquen obstáculos innecesarios), pero por otro, se insiste en la "necesidad" de que se aplique el decreto andaluz que regula los veladores, que contempla el "daño acústico" que pueden generar, más allá del paisajístico o de ocupación de la calzada. "En este caso, se recuerda a las administraciones y a los particulares esa duplicidad, que debe cumplirse siempre, por lo que se genera un precedente excelente para seguir presentando batalla", insiste el portavoz de la entidad.

Por el momento, la acusación no tiene constancia de que el propietario del establecimiento vaya a recurrir el auto pero, en cualquier caso, si lo hiciera, entienden que "no hay vuelta atrás", ya que la sentencia "cuenta con una potente carga probatoria y con abundantes análisis y mediciones de médicos y técnicos que constatan que es imposible soportar un velador justo al lado de un dormitorio".

Las mediciones, añade la sentencia, confirman que en la vivienda de la familia denunciante se registraban entre 19,5 y 20,3 decibelios, cuando por encima de seis ya se consideran dañinos para el oído humano.

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