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El bar Iguanas Ranas no enmascaró la torre islámica

El zócalo ya estaba cuando comenzaron las obras del local.

el 02 jul 2012 / 19:16 h.

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Interior del inmueble, antes y después de la obra.

La base de la muralla islámica de la calle Santo Tomás lleva años enmascarada. Se concluye ahora que el polémico zócalo ya estaba cuando comenzaron los trabajos de reforma del inmueble colindante, promovidos por el grupo Iguanas Ranas para adaptarlo a un restaurante. Estas últimas actuaciones en la torre se han limitado a limpiar el zócalo y a pintarlo del color ya existente.

El grupo Iguanas Ranas lamenta que se haya llegado a pensar que ellos podrían haber hecho algo así, cuando ha sido todo lo contrario. De hecho, los responsables del restaurante mexicano aseguran que "toda la obra se ha orientado a recuperar el encanto andaluz-sevillano que tenía la casa", recuperando, entre otras cosas, la arcada del patio interior, y "respetando siempre la fachada".

Ahora después de la conclusión, se tranquilizan y alegran de que este asunto se haya aclarado para seguir manteniendo la buena imagen e innegable buena aceptación que tienen entre el público sevillano.

Desde la Delegación Provincial de Cultura se insiste en que el bar tiene abierto un expediente informativo por hacer obras en el Casco Histórico sin la obligada autorización de Patrimonio. Aclarada la procedencia del zócalo, ahora tratan de acordar con los dueños del bar una posible solución sobre el cartel cerámico que rotula la fachada al encontrarse emplazado en un espacio de especial protección, como es el entorno de la Catedral, el Alcázar y el Archivo de Indias.

Por su parte, el Ayuntamiento informó hace unas semanas de que la cantina tiene además un expediente disciplinario por realizar las obras sin la licencia de Urbanismo. Fuentes municipales detallaron que el 23 de diciembre del año pasado la entidad Iguanas Ranas Centro S.L. -que así se identificó el negocio en la Gerencia de Urbanismo- solicitó la licencia para “adecuar el edificio existente en el número 7 de la calle Santo Tomás a uso recreativo”. En el expediente también se alude a una reforma para albergar una vivienda en la planta tercera de este inmueble colindante a la muralla almohade del siglo XII que unía el recinto del Alcázar con las torres de la Plata y del Oro.

Pese a que la Comisión Provincial de Patrimonio Histórico emitió en febrero y junio dos informes desfavorables sobre esta actuación, “en concreto en lo referente a la fachada, y dada la afección que presentaba la muralla”, los trabajos no sólo comenzaron sin licencia, sino que ya están totalmente finalizados.

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