Cultura

'El Barrio' presenta el corte de su nuevo disco

el 21 oct 2009 / 13:51 h.

Es un superhéroe que consiguió pasar de guitarrista a cantautor y a fenómeno de masas, un forastero de las corrientes musicales al uso que creó su propio sonido, un mesías de la periferia del flamenco, un intruso en el mundo de las multinacionales discográficas capaz de guardar fidelidad a la compañía andaluza independiente que le dio la oportunidad.

 

El nuevo trabajo de El Barrio, es un combate contra las horas muertas y el tic-tac del reloj, contra su doble alma de Dr. Jekyll y Mr. Hyde, del que sale ileso. El resultado de esa batalla interior librada en los últimos meses es un disco irresistible, superior, maduro, el principio de algo nuevo. Duermevela es el disco número nueve de un artista que se entregó con nueve años a una guitarra sin acordes. Duermevela contiene trece canciones, una instrumental, y llega a nuestras manos trece años después de Yo Sueno Flamenco (1996). Duermevela es el trabajo más complejo de El Barrio, el resultado de una larga etapa de insomnio artístico, de la gestión de su soledad y aislamiento creativo. Su evolución personal, la estabilidad sentimental y su hija, que participa en el disco recitando un poema, le han hecho madurar hasta influir en la forma de afrontar su carrera. El éxito absoluto de su último disco La Voz de mi Silencio no le ha dejado dormir profundamente. Desde que fue número uno en ventas y batió todos los récords de asistencia a conciertos en su última gira, su sueño es ligero y fatigoso.

El reto es no defraudar, mantenerse, responder a las expectativas. Por primera vez, El Barrio tiene miedo a no gustar, pero eso ya es imposible. Duermevela es igual pero no es ni mucho menos lo mismo y es más de lo mismo pero no es ni mucho menos igual. Suena a El Barrio pero es un escalón superior. Y los "barrieros", esa nueva clase social con himno propio y reivindicativo de la alegría de vivir, sabrán valorarlo.

El hombre del sombrero sabe que está en una etapa peligrosa que puede convertirle en un hipocondríaco profesional. El Selu ya lo es. La promoción, la carretera, los aviones, las entrevistas son un tormento para aquel niño del barrio de Santa María que se entregó ingenuo en los brazos de la música. Sin embargo, el artista lucha y se transforma. El Barrio es feliz cuando encuentra la inspiración en medio de la noche, cuando inventa música entre gemidos y mueve las manos como si tocara la guitarra, la batería o los teclados. El Barrio se gusta cuando flirtea con el lenguaje y encuentra las palabras justas para unir la calle y el alma, lo descarnado y lo poético. Y sobre todo, se siente grande cuando termina la tortura de la espera, sube al escenario y canta la primera canción. Entonces sí. Sabe que nació para esto, que luchó para esto, que lo ha conseguido, que es un privilegio.

  • 1