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El Betis B se inmola y continuará abonado a la ruleta rusa

Los de Cano se despiden del ascenso directo tras regalar un 1-0 ante el UCAM. Sofian anotó el 1-0. Podrán jugar dos cruces más.

el 25 may 2014 / 20:22 h.

APERTURA1 Isaac trata de escapar de la presión de un rival. Foto: Carlos Hernández. La sombra de Bela Guttmann aún camina altanera por las oficinas del Benfica y la maldición del Atlético permanece clavada en el corazón del Manzanares. Son los amuletos rotos del fútbol europeo. Las señales premonitorias que algunos, los pesimistas, detectan en los momentos de tensión. El Real Betis Balompié es un club centenario que se ha refundado en los años de sequía gracias a la memoria colectiva de su fiel infantería. El descenso a Segunda División del plantel de La Palmera había concedido un halo de negatividad a una temporada, la 2013-14, en la que el filial era la única esperanza real del personal. Los pupilos de Óscar Cano se reconciliaron con el gentío para afrontar la vuelta del play-off de campeones. Su único reto era neutralizar un 2-1 adverso ante el adinerado UCAM Murcia para retornar a la categoría de bronce, un objetivo posible hasta que Andrés Carrasco, el verdugo de la ida, clamó venganza con un lanzamiento de penalti seco y diabólico. La decepción fue total. El único consuelo, la segunda ronda. Y la tercera si en el próximo cruce las sonrisas se esbozan en Los Bermejales. SOFIAN Sofian reclama un penalti en el área murciana. Foto: Carlos Hernández. El técnico anfitrión apostó sin reservas por un 4-4-2. Juanma, veloz y elegante, e Ismael, atrevido y desvergonzado, ejercían en la definición. Isuardi y Kevin se encargaron de asociarse en los flancos con las anclas de la medular, Carlos García y Fausto. El B inició el envite con intensidad. Con rabia y ambición. Isuardi conectó un servicio sensacional al hueco que Juanma, rápido en la lectura de la acción, malogró ante Javi Muñoz en el primer intercambio de fuego real. El ex del Racing repitió sin tiempo para los jugueteos con un saque de esquina que impactó en la cruceta. El UCAM se agazapó en su madriguera. Prefirió cazar durante el ocaso de la tarde. Cuando los jóvenes de la manada pastan presos del cansancio. La madera se alió nuevamente con el cancerbero religioso antes de alcanzar el intervalo de asueto. El gol era cuestión de tiempo. Con los locales enjaretados en el trasteo, Juanma reclamó penalti en el área murciana. Fernández Fernández, extremeño, ninguneó al cañamero. Y fue justo antes del tiempo de consignas tácticas cuando Varela conectó un lanzamiento de falta que atrapó Javi Muñoz con el pánico reflejado en los guantes. En el segundo período, y sin relevos que anotar en el bloc de notas, el UCAM replicó en su primer escarceo en las inmediaciones de la meta de Javi Montoya. Andrés Carrasco, a la postre el ejecutor de la pena de muerte, avisó con un derechazo que se marchó a escasos centímetros del poste. El gentío respiró aliviado y Óscar Cano agitó los brazos. La señal del terremoto. El filial se creció, buscó el gol y atemorizó a su oponente. Tekio y Ángel Robles recularon y Juan Topo y Mauri dibujaron en la medular la aduana de acceso prohibido. El público intensificaba su apoyo cuando el asistente señaló falta. El trencilla perdonó a Mauri, con cartulina, después de derribar a Kevin cuando el ex del Zaragoza ya enfilaba hacia la muerte súbita. El crono apenas había cumplido el minuto 50 cuando Varela ejecutó un centro sedoso al punto de penalti. La zaga murciana, con el cerebro en stand by, no despejó y Juanma amortiguó un control que Sofian, un tipo de raza, empaló a la red de un potente latigazo. PENITA La decepción en las filas heliopolitanas era total. Foto: Carlos Hernández. En una extraña expresión de autocomplacencia, el gol aletargó al Betis. Los de Cano perdieron explosividad en ataque por las retiradas por lesión de Juanma e Ismael. Marc Más y Moyita no aportaron el plus necesario en un plantel que reprimía sus sentimientos. Los de la Avenida de Italia nadaron compungidos en busca de una orilla lejana. El UCAM no se amedrentó y aceptó el reto. Provocó al B, supo interpretar el rol sucio en la pelea callejera y buscó la igualada y, por ende, el ascenso con un puñal en las calzonas. El crono se consumía cuando Moyita derribó a un rival. El árbitro señaló penalti, Montoya gritó preso de la ira y la grada silenció. Andrés Carrasco, un superviviente, fusiló al meta del once de las trece barras. El 1-1 desquició al filial, atemorizado y con las piernas en estado de shock. Sin respuesta en la sala de máquinas, Álex Alegría y Marc Más fueron dos piezas sin cohesión. Los estiletes ofensivos navegaron entre la imprecisión, la anarquía y la ansiedad. El UCAM robó segundos al crono, presionó, respiró y al final explotó de júbilo cuando el éxito era una realidad. Fiesta para los creyentes y lamento para los incrédulos. O quizás para los embrujados. En la próxima ronda habrá una nueva encrucijada. Ficha técnica: PEQUEÑA1 Los jugadores del UCAM Murcia mantean a Gabi Correa. Foto: Carlos Hernández. Real Betis B: Montoya; Isaac, Sofian, Caro, Varela; Kevin Lacruz, Fausto (Álex Alegría, m. 79), Carlos García, Isuardi; Ismael (Moyita, m. 69) y Juanma (Marc Más, m. 62). UCAM Murcia: Javi Muñoz; Juan Topo, Tekio, Ángel Robles, Mauri; Gallardo; Pico (Víctor, m. 75), Manolo, Dani Martínez (Barranco, m. 62), Fran Minaya; y Andrés Carrasco (Bustillo, m. 86). Árbitro: Fernández Fernández, de Extremadura. Amarilla a los locales Isaac, Sofian, Carlos García y Moyita; y a los visitantes Mauri, Ángel Robles, Dani Martínez y Manolo. Goles: 1-0, Sofian (m. 50). 1-1, Andrés Carrasco, de penalti (m. 78). Incidencias: 3.000 espectadores en la Ciudad Deportiva Luis del Sol. Lleno absoluto. EL GOL DEL BETIS B  EL EMPATE DEL UCAM MURCIA  

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