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El Betis busca subir un peldaño más en Balaídos

El conjunto de Víctor Fernández será segundo si gana y divisaría la primera plaza, propiedad de la Real Sociedad, a sólo 4 puntos.

el 17 abr 2010 / 21:22 h.

Con el único reto de escapar de las miserias de Segunda, el Real Betis busca conseguir el salvoconducto con el que evadir a la justicia de la categoría y unirse al imperio de la Liga de las estrellas, ahora polarizada por Barça y Real Madrid.   

El primer repostaje del camino hacia la panacea será Vigo, territorio de hostil recuerdo y primer óbice en la última etapa anual. Los rivales del once de Víctor, a excepción del Levante, continúan en crisis.

Tras la goleada lograda ante el herido Cádiz, firmada a medio gas y con el depósito en números rojos, el once de La Palmera deberá asumir su primera final.

Con diez citas del calendario aún por consumir, las urgencias en la zona alta crecen. El triunfo del Levante ante el Girona, unido a la derrota del Cartagena y la igualada del líder, la Real Sociedad, multiplican el grado de trascendencia del encuentro.

En un horario inusual y con el eterno maleficio de la franja matinal roto -es historia desde que claudicó el Córdoba en El Arcángel (0-1)-, el Real Betis tratará de ampliar el curriculum de víctimas de Víctor Fernández.

Para la cita, el aragonés podrá conservar el esqueleto que ha firmado la espectacular escalada. Y será clave repetir el resultado del último encuentro y rescatar el sello de solidez de la primera etapa del ex del Zaragoza en el banquillo heliopolitano.

Con los resultados de sus rivales directos, el once verdiblanco anhela retornar a las plazas de privilegio, ya que ayer se despidió de un primaveral 17 de abril instalado en la cuarta posición y a 7 puntos del primero, una Real que ha perdido combustible por el tortuoso camino hacia el aún lejano 20 de junio.

Víctor Fernández no traicionará su estilo y desplegará una pizarra atrevida. Su homólogo en las filas del RC Celta, un amante del fútbol de toque y precisión de reloj suizo, Eusebio Sacristán, deberá ingeniar un once anómalo por las numerosas ausencias.

El Betis rendirá visita a Balaídos, allí donde la rianxeira deambula huérfana de éxitos y fiesta, con su once de gala, a excepción del pacense Juanma, lesionado. El preparador verdiblanco dispondrá su ya habitual 4-2-3-1 sobre el césped del recinto gallego.

Goitia repetirá en la meta. Su sustituto en caso de urgencia o necesidad no sería el luso Ricardo. Casto asume el testigo y, con el '13' en la espalda, ejercerá de meta suplente. La línea de zagueros no variará con respecto a la última función.

Damiá, en el lateral diestro, y Nacho, en el zurdo, figurarán en los costados, mientras que Carlos García y Melli serán los elegidos para comparecer de centrales. La rentabilidad de la pareja de mediocentros disipa las dudas.

Arzu y Mehmet serán los encargados de guiar hacia la victoria a los de Heliópolis, asidos a la esperanza de los goles de Sergio García, el '9' referencia, y la versatilidad del trivote que integran Jonathan Pereira, Emana y Capi.

El camero sería la única duda fiable, ya que Caffa, que ante el Cádiz firmó un notable encuentro y marcó un gol, goza de serias opciones para actuar.

rival dolido. En el bando rival, el Celta de Eusebio Sacristán, dolido y sumido en una continua espiral de pesimismo. Las postreras derrotas encajadas ante Castellón y Real Unión, colistas de la Liga, han enrarecido el ambiente en el seno del conjunto vigués.

Para la final, el preparador celeste deberá asumir ausencias significativas. Oubiña, Aarón, Catalá, Dani Abalo y Falcón, lesionados, integran un capítulo de bajas al que se han unido Jonathan Vila, sancionado, y Maio, convocado con la sub 19.

En el capítulo positivo para los intereses del plantel gallego, Eusebio recupera a Trashorras, máximo goleador y alma del Celta en las últimas jornadas, y Danilo. El conjunto local opondrá a la calidad rival un 4-3-3 y un plan dotado de músculo y riesgo.

Cellerino, Joselu e Iago Aspas serán los encargados de cuestionar la profecía bética. El ascenso no es una parábola, sino una exigencia de la historia. Y Vigo el primer versículo.

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