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El Betis colidera la Liga y no es por casualidad

El equipo de Mel se exhibe ante el Athletic en San Mamés y se coloca en lo más alto de la tabla junto al Valencia.

el 18 sep 2011 / 21:57 h.

Los jugadores béticos celebran el primer tanto.

El Betis de Pepe Mel, el gran Betis del gran Pepe Mel, demostró anoche en uno de los templos futbolísticos más importantes y complicados de la Liga que es un equipo de Primera con todas las letras, con mayúsculas incluso. Venció el conjunto verdiblanco al Athletic con suma justicia y un marcador corto tras un encuentro magnífico, intenso, de una brutal exigencia en lo físico y lo mental; un partido, en resumen, de los que ya no suelen verse en esta Liga española del Barcelona y el Madrid. Ganó el Betis y debió hacerlo no por la mínima sino por goleada, porque fue mucho mejor que su enemigo y porque lanzó dos remates a los postes, entre otras razones, a pesar de jugar veinte minutos en inferioridad después de que el veterano Mario encajase mal una niñatada de Muniain. Pero triunfó, que es lo importante, y además con una lección de fútbol de la que Mel acabaría especialmente orgulloso, porque los cimientos fueron los ejes fundamentales de su filosofía: queriendo la pelota, yendo a por el rival, sin amedrentarse ni siquiera por el asfixiante ambiente de la Catedral, con valentía, honradez y mucha, mucha solidaridad. El resultado es para hacerle una fotografía y guardarla para siempre: nueve de nueve en tres jornadas y coliderato de la Liga. Casi nada. Sólo el Valencia imita el paso firme de los heliopolitanos, pero ya está. Ni el Madrid, ni el Barça, ni el Atlético... Sólo dos equipos lo han ganado todo, y uno es el Betis.

Si la actuación general del Betis fue ejemplar, sus veinte primeros minutos son directamente para que los béticos los graben y los conserven en sus videotecas. Osado, dominador, impenetrable del centro del campo hacia atrás... En realidad, nada que debiera sorprender a los aficionados, pero claro, una cosa es instaurar ese estilo de vida en Segunda y otra respetarlo de cabo a rabo en San Mamés. Pero lo hizo y la declaración de intenciones de Mel no pudo ser más evidente, con dos delanteros claros (Pereira y Santa Cruz) más Salva Sevilla y Jefferson Montero por detrás y la línea de presión muy adelantada. En poco más de diez minutos, la Catedral y Marcelo Bielsa asistían atónitos a un 0-2 en contra por obra y gracia de un chaval al que no quisieron en Lezama y un lateral que no veía portería desde hacía dos años y medio. Los golazos de Beñat y Nacho no fueron más que la culminación de un arranque superatrevido en el que Pereira ya volvió locos a los zagueros con sus excelentes movimientos mientras Beñat, Salva Sevilla y Dorado se reencontraban al fin con los que la pasada campaña demostraron que la Segunda se les quedaba muy pequeña.

Tras destrozar el partido con su fútbol ofensivo, vertical y ordenado, el Betis cogió un poco de aire para respirar y el Athletic despertó. No es que arrollase a su visitante, pero comenzó a rondar el área de Casto y el resultado, como el Betis no se amilanó, fue un partido hermosísimo, de ritmo imparable e intensidad máxima. Santa Cruz se estrelló con el poste, De Marcos culminó una de las muchas internadas de Susaeta, Pereira se topó con Iraizoz, Salva Sevilla convirtió el 1-3 justo antes del descanso... El duelo estaba desatado y el intermedio no lo frenó. El Athletic, más por los impulsos que le propinaban Muniain o Susaeta que por el fútbol del colectivo, casi se acercó en un uno contra uno del propio Muniain o un remate franco de Iturraspe, pero el Betis, a la contra, pudo luego marcar tres goles, tres, en otras tantas ocasiones consecutivas de Jefferson, Roque y Pereira, que participó en todas las jugadas y no marcó por culpa del poste.

Ese fue el único pero del Betis, además del posterior error de Mario al picar en la trampa de Muniain y la manita que se le escapó luego a Chica. No sentenció y eso lo condenó a sufrir, porque quien visita San Mamés y no sufre es que no siente. David López dejó la diferencia en un gol poco después de que Casto enseñase a Llorente una manopla milagrosa y en el descuento lo mismo pudo apuntillar Pereira que empatar de nuevo David López. Pero a este Betis valiente le sale todo, incluidos los remates en contra que se van por milímetros, y Mel ya tiene lo que ni él se imaginaba: el pleno de puntos tras tres jornadas, el coliderato al lado del Valencia y el beticismo ilusionado como nunca. Grande Betis.

 

Athletic Club: Iraizoz; Iraola, Javi Martínez, Amorebieta, De Marcos; Gurpegui (Toquero, m. 80); Susaeta, Iturraspe (David López, m. 63), Muniain, Gabilondo (Igor Martínez, m. 66); y Llorente.


Real Betis Balompié:
Casto; Chica, Dorado, Mario, Nacho; Salva Sevilla, Iriney, Beñat (Matilla, m. 82), Jefferson Montero (Ezequiel, m. 67); Jonathan Pereira y Santa Cruz (Amaya, m. 77).


Goles:
0-1, m. 7: Beñat. 0-2, m. 12: Nacho. 1-2, m. 37: De Marcos. 1-3, m. 46: Salva Sevilla, de penalti. 2-3, m. 86: David López, de penalti.


Árbitro:
Ayza Gámez (Comité valenciano). El Athletic pidió fuera de banda en el gol de Nacho. Acertó en los penaltis y pudo pitar otro de Nacho. También debió expulsar a Muniain por su riña con Mario y echar antes a Amorebieta. Expulsó a Mario (75’) con roja directa y a Amorebieta (52’ y 95’) por doble amarilla. Amonestó a Nacho (23’), Iriney (41’), De Marcos (45’), Gurpegui (50’), Beñat (71’), Mario (75’), Muniain (75’), Casto (77’) y Chica (86’).

Incidencias: unos 30.000 espectadores en San Mamés. Noche agradable y terreno de juego en buenas condiciones. Cuarta jornada de Liga.

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