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El Betis de Murcia no debería tolerarse

El Betis de Murcia debería ser inaceptable. Como en los cines, no apto para menores, ‘no tolerado'. El Murcia, con 7 goles en 14 partidos, necesitó 7 minutos para estampar dos a Goitia. 

el 06 dic 2009 / 20:18 h.

La afición bética volvió a sufrir otro palo en Murcia

De la histriónica sesión del Betis en Murcia pueden quedar varias impresiones. Que haya una sola buena, imposible se ve. Imposible lo habéis dejado para vos y para mí. Pero una de esas impresiones o sensaciones debería prevalecer sobre el resto: no se puede aceptar o tolerar lo que hace este equipo.

No se puede aceptar a este equipo, su cara, maneras y talante mísero, si es que la sociedad deportiva verdiblanca aún alberga algún deseo o esperanza de ascender. No se trata de criticar salvajemente a jugadores o técnicos.

Se trata de apuntar a un peligro que ya es casi realidad: hay gente que aún piensa que, a este paso, con este equipo y estas miserias, el Betis puede ascender a Primera. Lo de Murcia demuestra que eso no es un pensamiento realista; más bien parece algo así como la ilusión de que te toque la lotería o los cupones.

Que un equipo defenestrado que viene de marcar siete goles en 14 partidos (1.260 minutos) te cruja con dos tantos en sólo siete minutos (y pudieron ser más...) debería ser inaceptable para patrón, afición, directiva, técnicos y futbolistas (¿estaban cansados?) del Real Betis Balompié. Insisto: siempre y cuando haya algún planteamiento para intentar ascender.

El único hecho real es que al equipo se le arruga la cara y se le bajan los calzones cada vez que siente algo parecido al concepto ‘presión': parece imposible una ocasión más fácil para dar el salto a los puestos de ascenso.

Pues pasó lo que pasó. Tampoco debería ser tanta novedad, tratándose de un Betis incapaz de ganar a Real Unión y Celta, capaz de perder con el Castellón... verse venir a este Betis es como una bendición para todos los colistas de la Liga Adelante.

Esto es lo que hay, a elegir. Se puede escoger seguir zozobrando y dando tumbos por las olitas de este Mar de las Tormentas, o dar un palmetazo en la mesa: el que debería darlo y el único que puede darlo. También se puede usar la vieja táctica del avestruz. Cada uno es muy dueño.

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