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El Betis mínimo

LA CONTRACRÓNICA. El día después de que el cine español honrase a Alberto Rodríguez, bético confeso, su equipo empequeñeció ante otro modesto. Este no es el camino...

el 09 feb 2015 / 10:31 h.

Rubén Castro, desfigurado, lamenta una ocasión fallada ante la Ponferradina / Foto: Manuel Gómez Rubén Castro, desfigurado, lamenta una ocasión fallada ante la Ponferradina / Foto: Manuel Gómez El Betis, para evitar rodeos absurdos y perífrasis enmascaradoras de la realidad, hizo el tonto y perdió dos puntos frente a la Ponferradina de Manolo Díaz, entrenador, y Yuri, delantero suplente. El primero dio una lección de cómo ser ambicioso y jugar bien al fútbol con una plantilla tan limitada como la mayoría de la nómina de Segunda División y el segundo, que ya se entretuvo en hacer un descosido y tres goles al conjunto verdiblanco en el encuentro en El Toralín, no tuvo más ocurrencia que convertir en el tanto del empate un penalti que además supuso la expulsión de Bruno. Es decir, de descosido a descosido y tira porque le toca. Lo peor, desde el punto de vista del presunto todopoderoso Betis, es que el empate fue muy justo. Ya puede aparecer Pepe Mel confesando que se ha equivocado al mismo tiempo que le da un palo de muy señor mío a N’Diaye o ya puede alegar que Dani Ceballos jugó un buen rato lesionado o ya puede explicar que intentó “proteger” a Lolo Reyes. La autocrítica está bien, pero los argumentos del míster tuvieron las mismas lagunas que el fútbol de su equipo ante un adversario que ha sonrojado dos veces al principal favorito para obtener el ascenso directo. El día antes de que el Betis protagonizase el primer fiasco de verdad con Mel en el banquillo, el cine español reconoció el trabajo de Alberto Rodríguez. El director de La isla mínima es bético confeso. No de los que acuden al Villamarín cada dos semanas o están pendientes de lo que ocurre con Lopera en los juzgados, pero bético al fin y al cabo. Hace un mes, en una entrevista con la revista oficial del club, situó la génesis de su beticismo en los actos del 75º aniversario, confesó su admiración por Rafael Gordillo y aportó su perspectiva de lo que debe ser esta temporada. “Es complicadísimo jugar en Segunda, y más para un equipo grande. Tienes todo que perder y nada que ganar. Tú tienes el objetivo de regresar a Primera y para el resto de equipos es un reto jugar contra el equipo grande de la categoría”, contaba. El regidor, además, esperaba comparar esta campaña de los suyos con un clásico entre los clásicos de la filmografía mundial:“Estaría bien que la historia de este año fuese épica y acabase como Evasión o victoria. Yque al final consigamos escapar de la Segunda División”. Si la 'peli' concluyese hoy, el Betis no podría huir directamente de esta cárcel que para él es la categoría de plata. Aun así, este largometraje es, en efecto, tan largo que hay margen para que el final se corresponda con el deseo del cineasta. También para que se cumpla otra de sus reflexiones:“El Betis y el cine español tienen vidas muy parecidas. Por más obstáculos que aparezcan en el trayecto, siempre salen a flote. Lo bueno que tiene el Betis es que por más que caiga, siempre se levanta”. El Betis se ha caído muchas veces a lo largo de su sufrida historia y no siempre se ha levantado a la primera, algo a lo que sí está forzado en esta ocasión por motivos deportivos, económicos y hasta morales. En todo caso, más que una caída, este empate es apenas un traspié cuya moraleja debe ser evidente para los verdiblancos: en Segunda no hay rivales mínimos. Los ayer suplentes, ellos solos, quizá ganan más que todo el once titular de la Ponferradina, pero sobre la hierba, donde de verdad se rueda este film a camino entre el suspense, el terror y el drama, el equipo mínimo fue el Betis. Y así ni hay Goya ni hay ascenso que v algan...

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