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El Betis no es feliz si no sufre

El Betis jugará los cuartos de final de la Copa del Rey, como era de esperar por la inferioridad del rival y por el 0-1 de la ida, pero esa mínima alegría en estos tiempos de crisis en Heliópolis no llegó sin sufrimiento. Foto: EFE

el 15 sep 2009 / 21:12 h.

El Betis jugará los cuartos de final de la Copa del Rey, como era de esperar por la inferioridad del rival y por el 0-1 de la ida, pero esa mínima alegría en estos tiempos de crisis en Heliópolis no llegó sin sufrimiento. Ricardo impidió que el Real Unión soñase con la hazaña y en los últimos minutos resultó difícil distinguir cuál era el equipo de Segunda B.

Terminó el partido y el beticismo, satisfecho al fin porque su equipo le dio una alegría, respiró más que aplaudió. Era tarde, hacía mucho frío y mañana hay que trabajar, tres razones suficientes para no pecar de orgullo ni sacar las manos de los bolsillos para dar palmas, pero el motivo principal fue que los suyos, los que tratan de evitar que el escudo de las trece barras no continúe sumido en la mediocridad más absoluta, sumaron otro partido sin conseguir ese objetivo. El Betis disputará los cuartos de final, sí, y las semifinales sólo dependen de que elimine al Mallorca, penúltimo en la Liga, pero el equipo de Paco Chaparro desperdició la oportunidad de mejorar su nivel anímico, que está tan bajo como el futbolístico, y se limitó a despachar al Real Unión con un triunfo mínimo, suficiente para pasar e insuficiente para muchas otras cosas. Y la victoria, además, se vio tan comprometida que el mejor de los verdiblancos ante un Segunda B fue... el portero.

En pocas palabras, Ricardo impidió que la amenaza de la eliminación, poco creíble después del 0-1 del Stadium Gal, fuese tan real como la vida misma. Cuatro grandes paradas, todas en la segunda mitad, le garantizan la titularidad que empezó a ganarse precisamente en el estadio irundarra. Diríase que la confrontación ante el Real Unión ha sido para el portugués como una segunda oportunidad en la vida, y desde luego la ha aprovechado. Que se lo digan a Juan Domínguez, el atacante más incisivo y peligroso de los guipuzcoanos (y casi podría decirse que de todo el partido). El luso le desvió un chut raso que sabía a gol y otro más claro todavía, desde el punto de penalti, en el que la suerte hizo que la pelota cogiese el efecto necesario para no traspasar la línea de meta. Así son las cosas: Casto perdió el puesto después de que el balón no botase en la arenilla de Almería y se le colase entre los brazos y Ricardo hace méritos para continuar en el once por una extraña frenada del esférico camino del 1-1. Pero no sólo por eso, obviamente. Entre chut y chut de Juan Domínguez también se entretuvo en desactivar un lanzamiento de Seguro y un cabezazo de Iglesias cuando aún había tiempo para que el Real Unión remontase y al Betis le entrase uno de esos episodios de pánico que tanto se han visto en Heliópolis.

el gol y se acabó. Antes de que el equipo verdiblanco se refugiase en su área en esos patéticos minutos finales, mucho antes del recital de ocasiones irundarras ante Ricardo, la noche prometía todo lo contrario: tranquilidad. El Betis arrancó con el punto de tensión que debe exigírsele a cualquier profesional, sea quien sea el enemigo, y en siete minutos acumuló tres ocasiones, como una de Pavone que terminó fuera a pesar de que el argentino ya había sorteado al meta Otermin. El tanto de Arzu pareció rematar a un Real Unión timorato y poco convencido de la posibilidad de repetir una gesta como la del Santiago Bernabéu.

En el gol, sin embargo, se acabó la superioridad heliopolitana. Los hombres de Chaparro se acunaron en su campo, dejaron de querer el dominio del balón y poco a poco permitieron que su rival creciese. Desaparecido el centro del campo tras la sustitución de Arzu, desaparecido Emana en un sinfín de pérdidas, desaparecida la tensión competitiva, fue entonces cuando irrumpió Ricardo para que la película de miedo tuviese un final feliz. Si el oponente hubiese sido de Primera, quién sabe lo que podría haber pasado. Y ahora, el Mallorca, que no es de Segunda B.

- Ficha técnica:

1 - Real Betis: Ricardo; Ilic, Juanito (Lima, m.81), Rivas, Fernando Vega; Arzu, Rivera; Damiá (M. Aurelio, m.70), Emaná, Xisco (Diego Segura, m.62), y Pavone.

0 - Real Unión: Otermin; Larrainzar, Iglesias, Mendinueta, Carracedo; Salcedo (Eneko, m.69), Behobide (Aitor, m.67); Quero (Seguro, m.60), Juan Domínguez, Manu García, y Abasolo.

Gol: 1-0. m.22. Arzu.

Árbitro: Carlos Velasco Carballo (c. madrileño). Mostró tarjeta amarilla a Mendinueta (m.31), Ruivera (m.38), Ilic (m.47), Abasolo (m.80).

Incidencias: Partido de vuelta de los octavos de final de la Copa del Rey disputado en el estadio Manuel Ruiz de Lopera ante cerca de 20.000 espectadores. Terreno de juego en buenas condiciones.

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