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El Betis paga su mala gestión deportiva

Presumir de gastar mucho dinero y no obtener éxito con los fichajes realizados en las últimas temporadas sólo conduce a una mala política en la planificación deportiva del Real Betis. Hasta 26 fichajes ha realizado el club verdiblanco desde que ganó la Copa en 2005 y el resultado es estar en puestos de descenso...

el 14 sep 2009 / 19:55 h.

Presumir de gastar mucho dinero y no obtener éxito con los fichajes realizados en las últimas temporadas sólo conduce a una mala política en la planificación deportiva del Real Betis. Hasta 26 fichajes ha realizado el club verdiblanco desde que ganó la Copa en 2005 y el resultado es estar en puestos de descenso.

El matrimonio deportivo entre Manuel Ruiz de Lopera y Lorenzo Serra Ferrer, el más fructífero de la historia de la entidad, comenzó a romperse el 12 de junio de 2005. Fue en el AVE de regreso de Madrid después de ganar la Copa del Rey. Con la clasificación además para la Liga de Campeones como otro incuestionable éxito, Serra dejó para la posteridad una frase que ahora cobra toda su trascendencia. "A partir de ahora el Betis será lo que quiera su presidente".

Fue desde la cúspide de donde el equipo heliopolitano se ha despeñado de forma peligrosa. Ha sido desde ese verano de 2005 cuando de forma más evidente ha quedado expuesta la negativa política de planificación deportiva de la entidad. El debate no se centra ya en determinar quién ficha en el Betis.

Lopera dirá que los técnicos de la casa y hasta los técnicos de la casa lo reconocen, que en ello les va el sueldo. La conclusión más espectacular es bien simple: el Betis ha fichado a 26 futbolistas desde verano de 2005 y siendo generosos con el análisis que ofrecen los datos y el rendimiento sobre el terreno de juego, tan sólo dos de ellos han tenido un rendimiento aceptable (Robert y Ricardo).

La era posterior al triunfo de 2005 comenzó con el fichaje de seis jugadores nacionales destinados a aportar profundidad a una plantilla con Juanito, Assunçao, Edu, Joaquín y Oliveira como puntales fundamentales. Miguel Ángel, Rivera, Juanlu, Nano, Óscar López y Xisco, desafortunadamente, han demostrado ser unas absolutas medianías. Jugadores de un perfil discreto que en ningún momento han servido para dar un salto de calidad.

La llegada de Robert en el mercado de invierno sirvió para prácticamente salvar al Betis con sus ocho goles, pues el fichaje de Tardelli se puede considerar anecdótico.

La salida atropellada de la entidad de Joaquín y Oliveira en el verano de 2006 provocó una herida casi mortal. Lopera y sus técnicos se vieron sorprendidos y emprendieron una carrera de fichajes a última hora y de escasa fiabilidad. En un club sin estructuras, sin un trabajo continuo y eficaz en el seguimiento de futbolistas de todas las Ligas y torneos mundiales, Lopera, con un adelanto de 15 millones de euros realizado por Tegasa, fichó a Rafael Sobis y Odonkor, llegando de rebote Vogel.

Antes de eso y a lo largo del verano, arribaron Romero, Fernando Vega, Maldonado, Damiá y Wagner.

Sumido en el desconcierto, Lopera invirtió en el mercado de invierno con unos fichajes que por lo menos se pueden calificar de extraños. Ilic, Caffa y Pancrate llegaron al Betis, que se salvó de nuevo gracias a los goles de Robert y el acierto de Edu en Santander. Nada más.

"Tenemos peor equipo que el año pasado". Fue la frase que un jugador de la plantilla bética entonó en el viaje de regreso a Barcelona. Cuando parecía que se había trabajado con cierta antelación al tener atados los fichajes de Ricardo, Babic, Mark González y Pavone, resulta que ninguno de ellos salvo el portero portugués ha demostrado hasta ahora ser competitivo. Edo por no hablar de increíbles casos de Lima, un desconocido, y Somoza y José Mari, desgraciadamente deshechos del Villarreal. Y de esos 26 fichajes, 11 ya ni están en el club.

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