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El Betis 'perdona' al Espanyol y pierde otros dos puntos más

Con el Espanyol no hay manera, ni creándole una docena de ocasiones claras de gol. El Betis sólo ha sido capaz de ganarle una vez en sus trece últimas visitas a Heliópolis, la última hace más de siete años. Ayer, aunque no faltó Emana a su cita con el gol, tampoco fue posible. Foto: Paco Cazalla.

el 15 sep 2009 / 19:31 h.

Con el Espanyol no hay manera, ni creándole una docena de ocasiones claras de gol. El Betis sólo ha sido capaz de ganarle una vez en sus trece últimas visitas a Heliópolis, la última hace más de siete años. Ayer, aunque no faltó Emana a su cita con el gol, tampoco fue posible. A este equipo aún le falta un hervor para estar en su punto.

Las televisiones ya se han dado cuenta de que los partidos del Betis aseguran grandes dosis de espectacularidad y juego ofensivo, fútbol de ida y vuelta, frenético, alocado por momentos, como la primera parte que pudo verse ayer ante el RCD Espanyol, que pese a venir con muchas bajas y tras enlazar cuatro derrotas consecutivas, pronto iba a dejar claro por qué el Ruiz de Lopera es su estadio talismán.

Chaparro pudo repetir alineación por tercera jornada seguida y el Betis, bajo una fina e incesante lluvia, salió con el acelerador pisado a fondo para tratar de entrar en la escapada buena de la Liga, de la que no quieren estar fuera Atlético y Deportivo. A los nueve minutos, sin embargo, tuvo que retirarse lesionado Damiá y en su lugar entró Diego Segura, que pasó a la banda izquierda y dejó la derecha para Juanma, más incisivo por su lado natural. Antes de irse, el propio Damiá ya había gozado de una ocasión clara de gol ante Kameni, pero es que las mejores habían sido del Espanyol: el árbitro no vio un penalti de Juanito (8') por manos y acto seguido un cabezazo de Sergio Sánchez se estrelló en la cepa del poste del sorprendido Casto.

Las hostilidades se habían desatado muy pronto y toda la primera parte fue un carrusel de llegadas con peligro a una y otra área, una especie de ruleta rusa en la que quien más veces tuvo el revólver en su poder fue el imprevisible Achille Emana, que gozó de hasta tres opciones para dar el tiro de gracia al rival, mientras que Sergio García tuvo un par de ellas y Diego Segura, Capi y Nelson, una cada uno, a cada cual más clara...

Aunque para claras, las que tuvieron los ayer rojos periquitos, pues al margen del remate al poste de Sergio Sánchez y el penalti no pitado de Juanito, Callejón gozó de un par de ellas muy buenas y Ángel envió un remate franco al larguero tras recibir un gran pase con el copyright de Iván de la Peña, que jugó andando durante 45 minutos pero mandó un par de balones que pudieron resultar decisivos.

Un vendaval. Y es que el Betis, como ya ocurriera otras muchas tardes (la segunda parte de Mestalla, el Camp Nou o El Molinón, la primera del Madrigal, los partidos en casa ante Racing y Mallorca), fue por momentos un vendaval ofensivo, un huracán que igual destroza la guarida visitante que se revuelve y hace añicos la propia, pues en el juego de los béticos no hay equilibrio ni mesura, ni ese killer que sea capaz de rentabilizar todo el caudal atacante de los Emana, Sergio García, Capi, Mehmet, Nelson y compañía.

Tras el descanso fue Emana -seis goles en los seis últimos partidos, uno de Copa- el encargado de desnivelar una contienda que el Betis, a partir de entonces, no supo jugar. Sergio García, el propio Emana y Diego Segura disfrutaron de hasta tres buenas contras para sentenciar el choque, pero les faltó picardía y pausa para elegir la mejor opción y dejar noqueados a unos pericos que acusaron el golpe. Entonces el debutante Mané movió su banquillo -entraron Coro y Román Martínez- y su equipo mejoró: el recién entrado Coro hizo el 1-1 tras un error garrafal de Arzu. Paco Chaparro también movió el suyo, pero el efecto fue el contrario y con Pavone en el campo no fue capaz de crear una ocasión más de gol. A muchos a los que antes había faltado sapiencia para jugar el partido ahora les faltaban las fuerzas.

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