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El Betis remonta con un Vadillo estelar

Golea 3-0 al Valladolid y se medirá a Las Palmas en octavos de final. El chaval reapareció después de trece meses y dio dos goles, el primero nada mas entrar.

el 27 nov 2012 / 20:22 h.

Vadillo en la celebración del gol.

El Betis se clasificó con brillantez para los octavos de final de la Copa del Rey, donde se medirá a Las Palmas, tras pasar por encima del Valladolid (3-0) en un choque jugado con mucha intensidad y cabeza, en el que sobresalió con luz propia el joven Vadillo y se reivindicaron muchos de los no habituales, brindando un partido muy completo en todas las líneas.

Vadillo reapareció con el primer equipo tras lesionarse hace trece meses en el Bernabéu –con 1-0 y la eliminatoria igualada– y el primer balón que tocó fue para hacer una primorosa pared con Rubén Castro, irse de dos contrarios, pisar el área y servir una asistencia de gol que el canario transformó con su habitual maestría en el 2-0 que dejaba la eliminatoria encarrilada.

Antes, en la primera parte, había marcado Amaya a la salida de un córner botado por Agra en el minuto Miki Roqué, el 26, y la guinda la puso el propio Vadillo (86’), con otra arrancada por la izquierda en la que le enseñó la matrícula a su marcador, Víctor Pérez, y dio un nuevo pase de la muerte que convirtió en harakiri el central Peña, autor del definitivo 3-0 en propia meta.

Mel dispuso un once con numerosos cambios –hasta siete– respecto del equipo que el sábado dio buena cuenta del Real Madrid. El técnico bético tenía muy claro que para remontar el 1-0 adverso que traían de la ida había que meterle al partido una intensidad tremenda desde el pitido inicial, y eso es lo que hicieron los Rubén Pérez, Nosa, Chica, Nacho, Amaya, Dorado, Molina, Agra o Joel Campbell, futbolistas poco habituales casi todos ellos a los que el técnico supo concienciar de lo mucho que había en juego en el envite.

Y gracias a esa intensidad y al derroche físico que todos pusieron, poco a poco fueron logrando que el partido y la eliminatoria se decantara del lado local. Djukic, que había dejado en Valladolid a Óscar, Ebert y Manucho –tres de sus mejores hombres– también introdujo siete cambios en el once titular respecto del que se impuso el sábado al Granada, pero la profundidad de la plantilla bética es hoy por hoy bastante superior a la pucelana y eso acabó por resultar decisivo.

En el Betis sobresalía la verticalidad de Joel Campbell, que desde la banda izquierda mandó un par de centros muy buenos que no encontraron rematador tras dos explosivas cabalgadas. El costarriecense estaba siendo el mejor de su equipo y un córner forzado por él dio origen al 1-0. En ausencia de Beñat, al que Mel reservaba con buen criterio para el segundo tiempo, fue Agra el encargado de ejecutarlo para que Amaya impusiera su altura en el primer palo e igualara la eliminatoria con un testarazo cruzado, imposible para el portero.

Los verdiblancos ya tenían medio trabajo hecho y pudieron irse al descanso con la eliminatoria resuelta si Álvarez Izquierdo no anula el 2-0 a Jorge Molina en una polémica jugada en la que el trencilla mostró amarilla al bético por no guardar la distancia en una falta que un jugador pucelano puso en juego con la clara intención de buscar la amonestación para el rival.

Con Beñat y Vadillo.
Tras el descanso Beñat saltó al campo por Nosa y el control de la situacion pasó a ser totalmente bético, aunque las ocasiones no llegaron hasta que Mel, en una decisión arriesgada, decidió dar entrada a Vadillo con más de media hora por delante. El chaval, que llevaba trece meses sin jugar con el primer equipo  y últimamente en el filial estaba chupando banquillo, devolvió la confianza a su técnico utilizando sus mejores armas, la velocidad y el desborde.

El primer balón que tocó  fue para hacer una perfecta pared con Rubén Castro, irse por piernas de sus marcadores y enviar con el exterior del pie derecho un excelente pase de gol al delantero canario.

Con el 2-0 el Betis estaba clasificado, pero un gol pucelano echaba todo el buen trabajo realizado por tierra, así que había que jugar con cabeza los larguísimos veinte minutos que quedaban hasta el final. Y supieron hacerlo los béticos, con mucho oficio en defensa y una ordenada presión de todos sus futbolistas, que sólo concedieron a Omar la posibilidad de ensayar un remate lejano al que respondió Casto (67’) con una excepcional mano abajo que bien pudo valer la eliminatoria. Al César lo que es del César.

Poco después entraría Nono para oxigenar el medio campo y apagar las intentonas de los vallisoletanos, a los que Vadillo dio la puntilla con otra jugada por su banda que puso brillante colofón a una gran noche copera en la que el plantel bético reivindicó su categoría.

REAL BETIS: Casto; Chica, Amaya, Dorado, Nacho; Agra (Vadillo, min. 60), Rubén Pérez, Igiebor (Beñat, min. 46), Campbell (Nono, min. 75); Rubén Castro y Jorge Molina.

REAL VALLADOLID: Jaime; Balenziaga, Baraja, Jesús Rueda, Peña (Valiente, min. 88); Neira (Omar, min. 64), Víctor Pérez; Sastre, Bueno, Rubén Peña (Lolo, min. 69); y Javi Guerra.

Goles: 1-0, min. 26: Amaya. 2-0, min. 61: Rubén Castro, 3-0, min. 86: Peña, en propia puerta.

Árbitro: Alfonso Álvarez Izquierdo (Colegio catalán). Mostró tarjeta amarilla a Jorge Molina (38'), Amaya (59'), por parte del Betis; y a Sastre (28'), por el Valladolid.

Escenario: Unos 28.000 espectadores en el Benito Villamarín. Vuelta de los dieciseisavos de final de la Copa del Rey.

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