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El Betis se coloca a un punto de la zona Uefa

Pleno de victorias a domicilio en los tres últimos desplazamientos: Gijón, Soria y Pamplona. Con los equipos de su Liga el Betis no tiene rival. La pena es acordarse de aquellos puntos que volaron ante los grandes y que a buen seguro permitirían ahora hablar de objetivos impensables. Palabras mayores. Foto: EFE.

el 15 sep 2009 / 18:48 h.

Pleno de victorias a domicilio en los tres últimos desplazamientos: Gijón, Soria y Pamplona. Con los equipos de su Liga el Betis no tiene rival. La pena es acordarse de aquellos puntos que volaron ante los grandes y que a buen seguro permitirían ahora hablar de objetivos impensables. Palabras mayores.

Gran tarde de fútbol la que se vivió ayer en el Molinón. El Betis volvía a visitar Gijón después de siete años y lo hizo arropado por un buen número de fieles que se hermanaron durante todo el fin de semana con los sportinguistas. El ambiente en las gradas fue espectacular, y en el césped de vio un partido eléctrico, entre dos equipos lanzados. Lo pudo ganar cualquiera, pero lo ganó el Betis, que suma su tercera victoria consecutiva a domicilio -también lleva tres seguidas entre casa y fuera- y la quinta también seguida aquí en El Molinón, un campo maldito hasta mediados de la década de los noventa en el que, desde entonces, gana siempre. Ya van cinco seguidas.

Sólo un cambio hizo Chaparro con relación al once que el domingo anterior se había ventilado con comodidad al Racing, el obligado por la lesión de Fernando Vega, que dejó su puesto al argentino Monzón. Y por su lateral llegó el 1-0, en un error posicional del zaguero bético, que desprotegió su zona en una mal calculada salida al ataque y permitió una contra letal de Barral. El astur se plantó ante Casto y su chut cruzado, no demasiado potente, no fue atajado por Casto, que dejó el balón botando a un palmo de sus narices para que lo recogiera Diego Castro y lo fusilara a placer.

El Sporting, que hasta entonces no había sido superior al Betis, se creció con el gol y supo buscarle las cosquillas a los verdiblancos a la contra, gozando Bilic y Diego Castro de un par de buenas ocasiones para haber puesto tierra de por medio, aunque esta vez Casto y la falta de puntería del extremo asturiano lo impidieron. Mejor para el Betis, que llegó al descanso con mínima desventaja y aún tenía muchas cosas que decir.

No hizo cambios Chaparro en el descanso, pero sí una sustancial modificación posicional, a la postre decisiva. Emana, que había sido muy bien marcado hasta entonces, pasó a jugar más retrasado, para tratar de sorprender desde atrás y asegurar más la posesión. Aunque el que sorprendió fue el argentino Monzón: segundo partido de titular -lo había sido ante el Madrid- y segundo gol de falta. Este fue un obús desde más de 30 metros que pegó en el poste antes de entrar. El Betis que salió tras el descanso fue un vendaval y ya antes había podido empatar Emana, que reclamó penalti del meta Cuéllar tras una gran pared con Sergio García, pero lo que hizo fue marcar poco después el 1-2, tras otra buena pared por el centro, esta vez con Capi, que culminó con un ajustado disparo, imposible para el meta sportinguista.

En un santiamén le habían dado los béticos la vuelta al partido y a partir de ahí apenas peligró la victoria, en parte porque Rodríguez Santiago, que estuvo muy entero, no atendió las reiteradas peticiones de penalti de los sportinguistas, que jugaron muy alocados tras el doble sopapo que recibieron. Eso sí, no resistió la tentación de pitar un libre indirecto en el área chica por una supusta cesión a Casto que no fue tal. Ahí le pudo la presión.

El meta bético en esos compases finales del partido, estuvo valiente en los muchos balones altos que colgaron los gijoneses, y con la entrada de Melli por Emana Paco Chaparro fortaleció la línea defensiva para evitar sustos de última hora. No los hubo, aunque tampoco oportunidades de finiquitar el envite con un tercer gol, por lo que la tensión hasta el pitido final. La UEFA, a un punto. El descenso, a ocho.

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