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El Betis se juega el liderato ante el Valladolid

El instinto asesino es el principal arma de un Betis con rostro de cazador furtivo. El conjunto de Pepe Mel ha camuflado sus virtudes en una categoría, la Segunda, carente de ingenio y poblada de cicateros.

el 18 sep 2010 / 20:28 h.

El instinto asesino es el principal arma de un Betis con rostro de cazador furtivo. El conjunto de Pepe Mel ha camuflado sus virtudes en una categoría, la Segunda, carente de ingenio y poblada de cicateros.  

Los heliopolitanos seleccionaron a sus víctimas en los tres primeros actos de la obra de teatro, Granada, Recreativo y Elche, y cercenaron la yugular de sus presas con la fiereza de un león y la elegancia de un lince.

Y hoy buscarán el alimento en forma de puntos ante el Valladolid de Antonio Gómez, pura esencia del orden y la disciplina y esclavo del acierto de Calle, autor de 4 goles y pichichi blanquivioleta.

Tras la adrenalina acumulada por el excelente estreno y aislado de la crisis institucional en la que continúa sumido el escudo de las trece barras, el Real Betis se medirá en Heliópolis al líder, con pleno de puntos y un manual rudimentario y práctico en idénticas proporciones.

Los pucelanos, relegados a la tercera plaza de manera momentánea merced al triunfo de Las Palmas en Villarreal y al del Salamanca en Huesca, rinden visita a La Palmera pletóricos de moral y con el reto de pulverizar las estadísticas, aquellas que acumulan 12 campañas sin derrotas verdiblancas ante un primer clasificado en Sevilla.

Mel respetará el once culpable del sobresaliente inicio. Sólo Nacho, ausente por sanción, no repetirá en relación a la propuesta del Martínez Valero. Goitia actuará en la meta, mientras que el luso Miguel Lopes ejercerá en el flanco defensivo diestro.

En la siniestra, Fernando Vega, y en el eje Dorado y Belenguer, generales de infantería en la categoría de plata. Iriney y el virtuoso Salva Sevilla gobernarán en la medular, y el protagonismo total en la mediapunta será para Caffa y Momo en los costados y Emana en el enlace. El canario Rubén Castro, magia y garantía de gol, será la pieza referencia en la definición.

Vendetta

Las efemérides son caprichosas por naturaleza. El 31 de mayo de 2009, el Valladolid selló la defunción deportiva de un Betis entregado a las dotes de Josep María Nogués y a la providencia divina, aliada de la calidad. 41 minutos duró la agonía de un equipo que aquella calurosa tarde sepultó sus huesos en Segunda, la categoría donde aún purga sus pecados.

Y hoy, 19 de septiembre de un infausto 2010, el conjunto de La Palmera tratará de cocinar un plato de venganza congelada a su comensal más distinguido. Fútbol en su estado natural. El Valladolid sólo demoró su agonía un ejercicio y hoy tratará de revivir tardes más afables al abrigo de Segunda.

Los elementos externos, aquellos que influyen en la carta, adquirirán un protagonismo esencial. La afición colapsará La Palmera y el Ruiz de Lopera, antiguo Benito Villamarín, presentará un aspecto sensacional, ingredientes suficientes para confiar en un menú de garantías.

11 años sin alzar el pulgar encadena el Valladolid en el feudo heliopolitano, allí donde sonrió aquella tarde de mayo. El lamento será hoy aliento, los abucheos indiferencia y la necesidad el reclamo de ser el guardián de los cielos.

Para la cita, trascendental por la importancia del modo y la imagen, Antonio Gómez dispondrá su once de gala. Con la novedad de Óscar, cuyo transfer fue enviado ayer por la Federación Griega de Fútbol, el ex técnico del filial del Liverpool sólo debió asumir las ausencias de Jesús Rueda, Carlos Lázaro y Álvaro Antón.

El preparador madrileño respetará el esquema que ha asfixiado a sus rivales y ha catapultado a sus pupilos a la planta noble de Segunda. El Betis busca la suite.

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