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El Betis seguirá en Primera salvo increíble carambola

Si el Betis de Paco Chaparro sigue siendo el Betis de Paco Chaparro, dentro de dos días certificará su continuidad en Primera. La victoria se lo garantiza si el Recreativo no gana al Villarreal, e incluso el empate le valdría si el decano cayese. El 1-1 en Almería se lo deja así de fácil. Foto: EFE
>>Vestuarios

el 15 sep 2009 / 04:16 h.

Si el Betis de Paco Chaparro sigue siendo el Betis de Paco Chaparro, dentro de dos días certificará su continuidad en Primera. La victoria se lo garantiza si el Recreativo no gana al Villarreal, e incluso el empate le valdría si el decano cayese. El 1-1 en Almería se lo deja así de fácil. Y faltan tres jornadas, quién lo habría dicho hace algunos meses.

El partido fue una alegría para la vista en la primera parte, y no sólo por la espléndida tarde mediterránea de Almería y el inmejorable aspecto del estadio. Los equipos de Unai Emery y Paco Chaparro se encomendaron al fútbol de ataque desde el principio, el Almería con un desahogo tal que sus laterales eran interiores, con lo que muchas veces la defensa era de dos hombres, y el Betis con la paciencia necesaria para tapar todos los huecos y lanzar un contragolpe tras otro. Las dos primeras ocasiones, una para cada bando en el lapso de tres minutos, fueron un augurio muy exacto de lo que estaba por llegar.

Pasado ese frenesí, el balón empezó a pertenecer al Almería, aunque ese control fue claramente alentado por el Betis. Los rojiblancos se fueron a por Casto sin miramientos y los verdiblancos sabían que una simple recuperación podía darles un auténtico tesoro. La consigna: defender y buscar a Odonkor. La táctica funcionó a la perfección. Mané no se cansaba de subir la banda (igual que Bruno por el otro lado) y el extremo alemán disfrutó de una autopista sin peaje a su entera disposición, aunque siempre sin fruto. Mejor dicho, casi siempre. Después de errar un par de galopadas, una tras un robo de Nano y otra tras un excelente pase de Juande, Odonkor logró por fin su primer gol como bético en una jugada que sintetizó la esencia del encuentro: el Almería perdió el esférico en uno de sus innumerables ataques a balón parado y el Betis se lanzó con un tres contra uno. El germano no dio opción a Alves, que había frustrado sus dos anteriores tentativas.

En casa del pobre... La alegría fue fugaz como la vida misma. Dos minutos después de regresar del vestuario, Nano no atinó a despejar un centro de Ortiz y Pulido, que andaba por allí, hizo de delantero centro para batir a Casto. El empate debió de asustar al Betis, que reculó más incluso que en la primera mitad y regaló el cien por cien de la iniciativa a su contrincante, que por supuesto mantuvo su fidelidad al juego de ataque, aunque sin tanto desenfado ya por parte de sus laterales. Y el caso es que el conjunto de Emery estuvo a punto de consumar la remontada. Tuvo hasta tres ocasiones para ello, pero la mala tarde de Negredo, en un caso, y los espectaculares reflejos de Casto en sendos remates de Crusat dejaron la cosa como estaba.

El achuchón almeriense duró unos veinticinco minutos. Una vez que Chaparro tapó la sangría que estaba provocando Crusat (Ilic reforzó esa zona con Damiá por delante), las líneas se reconfiguraron, el orden volvió a imperar y el Betis casi certifica su permanencia del todo en dos remates, uno de Pavone que se marchó fuera y otro de Arzu que despejó Alves. En todo caso, la misión estará cumplida ganando o incluso empatando con el Valladolid. Antes del derbi, el sueño de todos los béticos no hace mucho.

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