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El Betis tampoco puede con un Sevilla minimizado

El empate en el derbi no hizo sangre. Pero pudo haberla, y mucha. La extrañísima alineación de Jiménez ha levantado ampollas en el sevillismo. El Betis, tras años de sumisión, le dio un pequeño repaso a su eterno rival en la primera parte, pero sin gol no hay paraiso, y ya lleva tres partidos de Liga ¡y seis derbis! sin hacer ni uno. Foto: EFE.

el 15 sep 2009 / 12:11 h.

El empate en el derbi no hizo sangre. Pero pudo haberla, y mucha. La extrañísima alineación de Jiménez ha levantado ampollas en el sevillismo. El Betis, tras años de sumisión, le dio un pequeño repaso a su eterno rival en la primera parte, pero sin gol no hay paraiso, y ya lleva tres partidos de Liga ¡y seis derbis! sin hacer ni uno.

Que el Sevilla no tiene el mismo equipo que años atrás quedó ayer demostrado con el pobrísimo partido ofrecido ante el Betis, al que prácticamente había humillado en los últimos derbis. Y Jiménez puso en duda, también, el supuesto potencial de la plantilla confeccionada a golpe de talonario tras las ventas de Alves, Keita y Poulsen. Hizo siete cambios respecto del partido del jueves en la UEFA y el equipo vaya si lo notó, hasta el punto de ser superado de cabo a rabo por el Betis en la primera mitad.

Jiménez prescindió de golpe y porrazo de sus extremos titulares -Navas y Capel-, puso a Mosquera de lateral diestro, a Escudé de central -tras cuatro meses sin jugar-, hizo debutar a Duscher de titular y no echó mano de ninguno de los millonarios fichajes realizados este verano para apuntalar la defensa, pues Squillaci y Konko ni se vistieron y el internacional Fernando Navarro vio todo el partido desde el banquillo. Le dio lo que en la jerga periodística viene a denominarse un ataque de entrenador... por mucho que el jueves hubiera partido de UEFA, en el que jugaron casi todos los titulares, y el miércoles nueva jornada de Liga ante el Espanyol.

Sin esos problemas . Paco Chaparro, en ese sentido, tiene menos problemas. Tiene lo que tiene, un once apañadito, y pocas variaciones puede hacer. De hecho, cuando en las segundas partes la fatiga física de muchos jugadores obliga a realizar cambios, el equipo lo nota una barbaridad. Pasó en Getafe y volvió a pasar ayer.

Claro que antes, de haber tenido el Betis un delantero cañón, el derbi podía haber quedado resuelto, pues era pasmosa la facilidad con la que Mark González, una y otra vez, le enseñaba la matrícula a Mosquera y enviaba envenenados centros que ni Pavone ni nadie acertaban a rematar. Sergio García, con mucha movilidad mientras tuvo fuerzas, también cosió a diagonales la línea defensiva sevillista, pero entre los aciertos de Palop y la falta de puntería la mejoría bética quedaba en nada.

En el Sevilla, ni eso. La revolución táctica de Jiménez resultó un fiasco y sólo a balón parado tuvo opciones de llevar algo de peligro a la meta de Casto. En un monumental despiste defensivo bético, tras un córner, David Prieto (16') gozó de una ocasión clamorosa que mandó al limbo. Poco después Acosta (19') reclamó un penalti de Nelson que no fue tal y hasta la última media hora de partido no volvió a verse a un sevillista por las cercanías de Casto.

Los béticos tuvieron entonces unos minutos de fútbol brioso en los que pudieron sentenciar, con ocasiones para Pavone, Sergio García y Mark González, a quien el árbitro anuló una muy buena no se sabe bien por qué. Tuvo otra muy clara Pavone al empezar la segunda parte, tras un error colectivo de la zaga rival, pero el argentino, como todo el equipo, sigue peleado con el gol.

Ahí se acabaron las fuerzas del Betis y con la entrada de Maresca, Navas y Capel ganó presencia el Sevilla, aunque apenas gozó de ocasiones claras. La más, un penalti de Nelson a Adriano que Pérez Burrull no quiso pitar. Tampoco el árbitro estuvo bien.

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